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Productos cáusticos

Denominamos así a los producios que llevan en su composición ácidos o álcalis en suficiente proporción como para dañar gravemente las mucosas internas c incluso destruirlas aunque sea parcialmente.
Dentro de los ácidos destacan el clorhídrico, el fosfórico, el bórico y el sullámico, presentes en productos como los desincrustadores, el sal fu man y los productos para la limpieza de los sanitarios.
Dentro de los álcalis o bases destacan el hidróxido de sodio, de amonio y de potasio, así como el hipoclorito sódico y el amoníaco. Se encuentran principalmente en la lejía, los dcsatascadores y los productos para la limpieza de hornos.

El cuadro clínico producido consiste en dolor en el estómago y a veces en la boca, que puede estar muy irritada y con
mucha saliva. En los casos más graves se puede presentar imposibilidad para tragar y vómitos incontrolables que empeoran aún mas el cuadro. Los ácidos afectan más de forma general al estómago, pudiendo llegar a perforar su mucosa y extenderse por la cavidad abdominal, desembocando en una peritonitis gravísima incluso a pie de quirófano. Las bases suelen atacar por el contrario más al esófago, pudiendo también perforarlo y extendiendo su acción por el mediastino entre ambos pulmones.
La lejía es el producto de este grupo que causa con más frecuencia lesiones accidentales. Las formas líquidas de la misma con una concentración de hipoclorito  menor del 10% sólo entrañan un riesgo moderado y limitado a la boca. Sin embargo, las formas concentradas y sobre todo las presentaciones en pastillas, son mucho más peligrosas,
con riesgo de afectación del esófago como antes mencionábamos. Su mezcla con amoníaco u otros productos de
limpieza, como ciertos desinfectantes, puede producir gases muy tóxicos que incluso lleguen a desembocar en un edema pulmonar de tipo irritativo.

La ingesta de salfumán es tremendamente peligrosa y con una mortalidad cercana al 100% si se consume más de 50 mi, resultando inútiles cualquier maniobra o actuación posterior. El ácido oxálico, presente en los limpiadores de metal, también produce irritación grave e importante daño renal si se ingiere.

El dolor de estómago es un síntoma leve de una intoxicación por productos cáusticos.

Una intoxicación grave afecta al sistema respiratorio y digestivo y a otros órganos internos, como el hígado o los ríñones.

Originally posted 2014-07-11 08:31:36.

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Inhalación de otros gases

Los gases hidrocarbonados, empleados en el hogar como fuentes de energía, son en general poco tóxicos tras su inhalación, siendo en general más peligrosos por su explosión cuando forman bolsas de acumulación. La exposición suficiente y prolongada a propano, metano y butano puede ser grave, no tanto por la entrada de dichos gases en el organismo, sino por el desplazamiento del oxígeno que desemboque en un cuadro de hipoxia cerebral. Por sí solos, estos gases pueden producir una especie de narcolepsia o estado de borrachera y confusión.
El tratamiento por tanto es retirar al individuo de la fuente de gas y localizar ésta, ventilar la estancia y dejarle respirar aire puro. En casos más graves será necesaria la aplicación de oxigeno y la vigilancia posterior, siendo entonces la aparición de secuelas neurológicas el riesgo mayor.

 

Originally posted 2014-07-11 09:27:42.

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Productos cosméticos

La mayoría de las incestas accidentales de cosméticos se acompañan de escasa sintomatología debido principalmente al escaso porcentaje de ingredientes tóxicos que presentan y a la pequeña cantidad que suele tomarse de los mismos.

Clasificación de productos cosméticos atendiendo a la peligrosidad

Grupo A: formado por las leches corporales y las cremas hidratantes, los filtros solares, la pasta de dientes, las barras de labios, los desodorantes de barra y en general los productos de maquillaje. Si se comen o se beben estos productos rara vez se produce ningún tipo de intoxicación y bastaría con beber algo de agua para diluirlos. En aquellos casos en los que el plomo sea un componente muy importante o los colorantes no estén autorizados por los organismos sanitarios, se podría hablar de riesgo para la salud.

Grupo B: principalmente nos referimos a la espuma de afeitar el gel de baño y el champú. Al igual que los jabones, son productos que no se absorben en el aparato digestivo, por lo que su efecto en todo caso es a nivel gástrico en forma
de náuseas y vómitos. Su toxicidad por tanto es baja y perfectamente controlable con la toma de leche de forma moderada para no provocar el vómito.

Grupo C: son compuestos como la colonia y los perfumes, lociones para después del afeitado, tónicos capilares, colutorios y en general todos aquellos que tengan alcohol en su composición.
Debido a esto, su ingestión en cantidades suficientes produce un cuadro de intoxicación etílica como tal, y así debe ser tratada, sin que en principio tengan porqué surgir más complicaciones.

Grupo D: se trata de productos con un riesgo moderado de producir una intoxicación tanto por su deglución como por su inhalación, pudiéndose extender esta acción a otras partes del organismo al ser absorbidos hacia la sangre y pasar a la circulación general. Entre estos productos destacan:

Esmaltes y quitaesmaltes de uñas: compuestos por tolueno, xileno, acetona y diversas resinas. El hecho de que se vendan en cantidades pequeñas impide habitualmente una intoxicación mayor, aunque si ésta se produce por una toma mayor de 20 mi es necesario el lavado gástrico.

Alisadores del pelo: su contenido en hidróxido de sodio les hace ser un tóxico potencial no sólo si son ingeridos, sino también al aplicarse en el cabello si no se siguen las pautas indicadas. Su ingesta requiere una neutralización rápida con leche, si bien el daño a la boca y al esófago puede estar ya hecho y requerir exploraciones posteriores.

Tintes para el cabello: los tintes permanentes son más tóxicos que los temporales por la presencia de amoníaco en los mismos, sobre todo antes de ser mezclados con el revelador, además de otras sustancias como alcoholes, aminas de ácidos grasos y diversos colorantes. Su ingestión, además de molestias gastrointestinales, puede producir alteraciones en la hemoglobina sanguínea, por lo que sus posibles intoxicaciones siempre deben ser consultadas por leves que sean.

Sales de baño: si bien se tratan normalmente de simples combinaciones de aceites vegetales o minerales, pueden actuar como un cáustico si alcanzan la via digestiva, debiéndose tratar entonces el cuadro como tal. Además, al ser absorbidos, actúan como sales minerales que pueden desequilibrar el metabolismo electrolítico corporal.

Talco: cuando se ingiere no produce reacción tóxica alguna, pero inhalado produce un espasmo bronquial y en casos graves edema agudo de pulmón.

Originally posted 2014-07-11 09:12:52.

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Ingestión de otros productos

Incluiremos aquí diversas sustancias de características y utilidades diferentes que tienen como punto común una cierta accesibilidad en los domicilios, siendo entonces potenciales tóxicos, especialmente para los niños.

Clasificación de productos tóxicos diversos

Agua oxigenada o peróxido de Hidrógeno: la concentración, cuando se utiliza como desinfectante, es de 10
volúmenes, es decir, un 3%, lo que hace que su ingestión rara vez cause más efecto que una distensión gástrica con dolor por liberación del oxígeno dentro del estómago. En principio no requiere de ninguna actuación especial, pudiéndose inducir el vómito en este caso concreto, ya que no se trata de un cáustico.

•  Naftalina: se trata realmente de naftaleno, que es un hidrocarburo aromático obtenido a partir del alquitrán de hulla. Su ingestión en niños produce un cuadro de vómitos con diarrea y dolor abdominal; si la ingesta es importante, puede progresar a convulsiones y depresión del estado de conciencia. Si han transcurrido menos de cuatro horas desde que se tomó, está indicado el vómito. En cualquier caso sólo debe beberse agua después, ya que la leche, o en general cualquier alimento graso, favorece su absorción intestinal.

Mercurio: la ingestión, sobre todo por parte de los niños, del mercurio de un termómetro roto puede producir un cuadro llamado acrodinia o enfermedad rosa caracterizado por picores, taquicardia, irritabilidad, sudoración y enrojecimiento de la piel, entre otros síntomas. El tratamiento debe ser hospitalario cuando se sospeche esta intoxicación, si bien podemos inducir el vómito hasta que éste se produzca.

La toxicidad del mercurio hace aconsejable el uso de termómetros digitales o por infrarrojos en lugar de los tradicionales.

Pilas: tanto las baterías planas (por ejemplo la de los relojes) como las cilindricas, son un motivo frecuente de ingestión accidental en niños. En principio no se trata de un cuadro grave puesto que son expulsadas con las heces de forma intacta durante los primeros tres días siguientes, sin mayor problema en el 75% de los casos. Incluso si se demora más este tiempo de expulsión no suele resultar problemático siempre que la pila no se haya quedado atrapada en el esófago, único sitio donde si se corrompe su estructura y vuelca el contenido pueden aparecer complicaciones por perforación del mismo. No se indica por tanto el vómito en un primer momento, pero sí la realización de radiografías de control para comprobar que la pila ha alcanzado el estómago o el intestino si se retarda la expulsión.
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Originally posted 2014-07-11 09:17:50.

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Intoxicaciones

En los hogares existe hoy en día una gran variedad de productos químicos que son utilizados para la limpieza o el cuidado de los diferentes enseres. Por este motivo, no es infrecuente que se produzcan casos de intoxicación derivados del mal uso de los mismos, involuntarios o no, bien sea por su contacto directo, su inhalación o su ingestión. Nos referiremos en este capítulo a todos estos artículos que suelen encontrarse en el domicilio para la limpieza del mismo, así como de los principales cosméticos empleados.

Pese a que existen hoy en día limitaciones legales en cuanto a la composición de este tipo de productos, el componente cáustico de los mismos sigue siendo lo suficientemente importante como para provocar lesiones graves en el organismo. Son los niños menores de cinco años el grupo de población más expuesto a este tipo de intoxicaciones, siendo además la principal patología grave que se puede presentar en los mismos, si bien, afortunadamente, la mortalidad no alcanza cifras muy altas. Los ancianos por el contrario presentan una mayor mortalidad por estas intoxicaciones como consecuencia de la debilidad lógica de su organismo y una peor respuesta al tratamiento. En los adultos en general son el tercer tipo de intoxicación más frecuente en los países occidentales, tras la debida a ingestión exagerada de medicamentos y a la intoxicación etílica. Sólo un 10% de las ingestiones accidentales de este tipo revisten la suficiente gravedad como para requerir un tratamiento médico intensivo o incluso quirúrgico-reparador.

Casi tres de cada cuatro llamadas que se reciben en los centros especializados en toxicología se deben a intoxicaciones producidas en el domicilio por este tipo de productos. Y es que aunque la etiqueta de cada producto oriente hacia su composición y hacia el tratamiento en caso de intoxicación, es importante contar siempre con el apoyo de estos centros. Las normas que legislan la distribución y venta de estos productos deben ser especialmente severas en cuanto a las indicaciones de los mismos, sus componentes y su toxicidad, datos qui no siempre se aprecian claramente en las etiquetas. AI mismo tiempo, se debe extender el uso de mecanismos de apertura especiales que impidan a los niños el acceso al producto.
Las circunstancias en las que se produce la intoxicación y la investigación posterior son claves para tratar de averiguar lo sucedido en cuanto a la intencionalidad del cuadro, la sustancia consumida y su cantidad y el tiempo transcurrido desde entonces. Todos estos datos son fundamentales para el proceder siguiente, tanto en el propio domicilio, como si es necesario derivar al hospital.

Datos que hay que retener ante una intoxicación

• El tiempo transcurrido desde que se vio al adulto o al niño por última vez, dónde se encontraba y qué estaba haciendo.

• El olor que presenta, especialmente la boca, así como la presencia de manchas en la piel, en la ropa o líquidos en el suelo.

• El armario o en general los lugares donde se almacenan estos productos. Comprobar si están revueltos, falta alguno, se encuentra abierto un frasco o uno de ellos está vacío.

• La presencia de signos y síntomas en el afectado, como dolor en el estómago o en el pecho, enrojecimiento de la piel u otras lesiones, náuseas o en general inquietud y malestar.

• Antecedentes en este sentido por intoxicaciones previas con cualquier tipo de sustancia.

Es muy importante insistir en que no debemos provocar nunca el vómito cuando se ingieren estas sustancias domésticas, aunque sea lo primero que nos venga a la cabeza. La razón es porque el daño de los tóxicos muchas veces no es tanto en el estómago, que está preparado y habituado a contener ácidos, sino por el paso de la sustancia por la faringe y el esófago.
Un vómito haría que de nuevo pasaran por estas estructuras y duplicaría sus efectos.

Métodos de actuación

Observando estos hechos, debemos proceder siempre de la misma manera ante cualquier tipo de
intoxicación por este tipo de productos, presentes de forma habitual en el domicilio:

1- Leer la etiqueta del producto si la tuviera y seguir inicialmente sus instrucciones.

2- Llamar al teléfono de emergencias toxicológicas que obligatoriamente debe llevar el producto y contar el caso Si no se tiene el número, llamar al teléfono de emergencias.

3- Pedir ayuda médica urgente o trasladar al individuo si se sospecha que la intoxicación es potencialmente grave o así nos lo indican.

4- Hasta que la ayuda llegue, como medida general debemos tratar de diluir el producto ingerido mediante la toma de agua o leche con cuidado de no producir el vómito, ya que éste no está nunca indicado en el tratamiento de las intoxicaciones por estos productos. El agua albuminosa, que se elabora con seis claras de huevo batidas en un litro de agua, es también especialmente útil en estos casos.

5- Vigilar la función respiratoria del individuo, así como su pulso y la tensión arterial si disponemos de medidor Si se empezara con somnolencia o letargía, se debe tratar de mantener al individuo despierto. Si se pierde finalmente la conciencia, hay que tumbar al sujeto boca arriba con y la cabeza ladeada hasta que llegue la ayuda.

La gravedad general del cuadro vendrá dada por datos como la composición del producto, su grado de concentración, la cantidad ingerida, el tiempo de contacto con la mucosa interna del aparato digestivo, el contenido previo del estómago y la rapidez con la que se actúe.
Afortunadamente en algo más del 50% de los casos en los que se ingieren o se respiras los productos no se produce ningún tipo de simomatología y son pocos los casos en los que se llega a una situación grave.

A continuación nos vamos a referir a los principales productos causantes de estos cuadros agrupándolos, no por su composición, sino por sus efectos más característicos al contactar con el organismo.
En otro apartado se comentan las ingestiones de productos diferentes y raros como las pilas o la naftalina.
Finalmente, de forma separada, se comenta la inhalación de monóxido de carbono por tratarse de una forma habitual de intoxicación por gas en el domicilio.

Originally posted 2014-07-10 16:41:05.

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Inhalación de monóxido de carbono

Se trata de la Intoxicación por gas más frecuente en todo el mundo, aunque en los países desarrollados su incidencia ha ido disminuyendo de forma progresiva por la desaparición de los braseros utilizados como calefacción y la sustitución del gas ciudad (que posee un 10% de monóxido do carbono) por gas natural.

Situaciones de peligro de intoxicación por monóxido de carbono

  • Los incendios en lugares cerrados en los que, tras consumirse la mayoría del oxígeno, las superficies ardientes comienzan a desprender este gas, siendo responsable de más muertes esta circunstancia que el propio fuego.
  • Las combustiones incompletas de cualquier materia, generalmente el carbón o la madera. Se entiende por combustión incompleta aquella en la que por producirse en un lugar pequeño o mal aireado o por no apagar correctamente los rescoldos, mantiene un quemado lento y constante.
  • Los quemadores defectuosos para gas natural, propano o butano, que aunque no posean monóxido de carbono en su composición pueden favorecer la formación de este gas.
  • Los tubos de escape de los automóviles, especialmente peligrosos dentro de los garajes que no posean sistemas de ventilación forzada.
  • El empleo de pinturas y de disolventes, sobre todo en sótanos o en habitaciones cerradas.

Modo de actuación ante una intoxicación por monóxido de carbono

1- La medida inicial que debemos tomar en estos casos es la de retirar a la víctima del lugar del incidente después de haber avisado a los servicios de emergencia. Resulta obvio decir que antes de nada tenemos que valorar nuestra seguridad para poder prestar ayuda, es decir, que hay que ventilar el sitio en primer lugar, aguantar la respiración todo lo posible o salir cada poco rato a airearse si el traslado es dificultoso.

2- Si el individuo no presenta respiración, procederemos a su reanimación con el boca a boca, añadiendo el masaje cardíaco si tampoco presenta pulso. Si respira, es fundamental aplicarle oxígeno tan pronto como sea posible, puesto que es la base del tratamiento, con el fin de desplazar la carboxihemoglobina y purificar la sangre.

3- Hasta que el oxígeno llega, podemos imbuir el aire con nuestra boca o con una mascarilla en los pulmones del afectado si está inconsciente y aunque respire. No es raro observar en estos individuos la formación de unas ampollas o vesículas en la piel o de manchas negras en la musculatura que nos pueden orientar hacia este cuadro.
Hasta un 10% de las víctimas de esta intoxicación pueden presentar varias semanas después un síndrome tardío consistente en alteraciones psiquiátricas, como trastornos de la conducta, amnesia o dificultad para la concentración, aunque la recuperación haya parecido normal en su momento, sobre todo si se alcanzó el estado de coma. Por tanto, debe consultarse cualquier anomalía que se presente en los días posteriores a los hechos y establecer una vigilancia.

El mayor problema del monóxido de carbono es que se traía de un gas incoloro, inodoro y no irritante, por lo que no sólo es imposible de detectar sin medios adecuados sino que además su efecto dentro del organismo pasa inadvertido hasta que la intoxicación es ya un hecho. Cuando se inhala este gas, llega a la sangre y se combina con la hemoglobina igual que el oxígeno, pero formando un compuesto llamado carboxihemoglobina. Sin embargo, este compuesto es muy estable y no se separa al llegar a los tejidos como hace el oxígeno, por lo que un porcentaje de la hemoglobina circulante está copada por el monóxido y le resta sitio al oxígeno, es decir, dificulta la respiración.

Cuadro clínico dependiendo del porcentaje de hemoglobina

• Hasta el 25% de carboxihemoglobina cursa con náuseas, malestar, visión borrosa y cefalea, lo justo para que el individuo con un poco de suerte pueda buscar aire fresco o solicitar ayuda.

• Entre el 25 y el 40% comienzan a manifestarse signos de confusión, obnubilación y debilidad extrema. El individuo no puede valerse ya por sí mismo y requiere de ayuda externa para salvar su vida.

• Por encima del 40% aparece un estado comatoso, con bajada brusca de la tensión arterial, hipertermia y convulsiones. La muerte llega en casi la mitad de los casos cuando se alcanza esta fase, quedando en otro importante porcentaje secuelas neurológicas irreversibles.

• Cifras mayores del 60% son incompatibles con la vida, produciéndose la muerte por asfixia.

 

 

Originally posted 2014-07-11 09:24:48.

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Productos corrosivos

Incluimos aquí a todos los productos que además de la irritación gastrointestinal mencionada en el grupo anterior, presentan un riesgo de ser absorbidos y pasar a la sangre, con efectos sistémicos. Los principales productos incluidos en este grupo son los quitamanchas, los enceradores del suelo, las pastillas del inodoro, los limpiadores del suelo y la trementina presente en el aguarrás. Este tipo de productos presenta un porcentaje más alto de complicaciones.

Efectos de los productos corrosivos

• Signos de irritación del sistema nervioso central como agitación, temblor, estado de confusión o de obnubilación e insomnio.
• Signos de afectación respiratoria como la disnea o fatiga y el broncoespasmo, que en casos graves puede llegar a la parada respiratoria.
•Alteraciones del metabolismo de los iones, como la de los niveles de calcio en sangre, produciendo un cuadro de tetania o parálisis muscular.

Originally posted 2014-07-11 09:06:24.

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Detergentes y similares

Este tipo de productos afectan generalmente de forma única al aparato digestivo en cuanto a la irritación que producen en el mismo, ya que en la mayoría de los casos no pueden ser absorbidos y pasar a la sangre, extendiendo así su electo a una forma más generalizada. Dicha irritación se manifiesta como una sensación de ardor insoportable
en el centro del pecho que se acompaña de estenosis o cierre parcial del propio conducto esofágico que impide tragar nada. En  el 70% de los casos documentados de ingestión de detergentes no aparece ningún tipo de manifestaciones y sólo un 10% desemboca en complicaciones graves; en raras ocasiones se produce la muerte por la ingestión de detergentes o jabones.

Características tóxicas de detergentes y jabones

• Los jabones de higiene personal apenas presentan toxicidad cuando son ingeridos, manifestándose en el
peor de los casos un cuadro de vómitos relativamente rápido y una diarrea posterior.

• Los detergentes para la ropa en polvo pueden producir una irritación, tanto con la ingestión como con la inhalación de los mismos, aunque también pueden irritar la piel si permanecen el suficiente tiempo en contacto con la misma. En principio, los detergentes actuales apenas tienen carbonatos y silicatos, que son los componentes potencialmente más peligrosos. Además, un pH menor a 11, les confiere también una mayor seguridad. Los detergentes líquidos, cuando se ingieren en cantidades mayores de 100 ml si se trata de un niño o 500 mi en el caso de los adultos, pueden afectar gravemente al sistema nervioso central.

• Los detergentes para el lavavajillas son más peligrosos en cuanto a la presencia de cáusticos en su composición. Su ingestión sólo es peligrosa en cantidades altas, limitándose los efectos a la boca cuando son pequeñas. El contacto con los ojos puede dañar la córnea si no se lava de forma rápida con abundante agua o suero fisiológico.

• Los suavizantes para la ropa suelen venir preparados en concentraciones bajas, por lo que su ingesta rara vez es peligrosa, salvo que sea muy abundante. Sin embargo existen formas concentradas que ingendas a pequeñas cantidades como medio vaso pueden tener consecuencias graves como convulsiones o incluso la muerte.

El jabón es un producto tóxico muy frecuente en el hogar. Debe colocarse fuera del alcance de los niños.

Originally posted 2014-07-10 16:46:03.