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Dispepsia o indigestión

Se denomina así a un cuadro de molestias inespecíficas relacionadas con el proceso de digestion del alimento, que ocurren de forma repetida cada vez que se come o en determinadas ocasiones puntuales. La dispepsia es por tanto un problema agudo o crónico que tiene su origen en trastornos concretos como son:
• El reflujo gastroesofágieo o retorno de la mezcla de alimentos y ácidos gástricos al esófago por una actividad incompetente del esfínter que separa ambos órganos. La hernia de hiato, el embarazo y enfermedades como la esclerodermia favorecen este reflujo, que con el tiempo es perjudicial para el esófago, e incluso potencialmente cancerígeno.
• Retraso en el vaciamiento gástrico por una disfunción de su motilidad que le impide volcar el contenido del bolo alimenticio dentro del intestino en la forma y en el tiempo adecuado.
• Presencia de gastritis o irritación de la mucosa gástrica y de úlceras gástricas o erosiones de la misma. Estas situaciones pueden provocar un dolor sordo en el epigastrio en relación con la toma de comida o con el ayuno prolongado. La infección por Helicobacter pylori favorece estas dos patologías y por sí misma también parece ser capaz de producir dispepsia.

Tratamiento de la dispepsia
Dado que se trata de un hecho asociado a la ingesta de alimentos, el primer paso será evitar aquellos que con más facilidad producen cuadros de indigestión. Además de cualquier comida en general copiosa o excesivamente fuerte, deberemos tener cuidado con:

• Los picantes utilizados en salsas o como ingrediente.
• El alcohol por encima de las cantidades recomendables.
• La cafeína.
• Las grasas, especialmente las provenientes de frutos secos, los helados y de alimentos fritos en abundante aceite.

Modo de actuación ante la dispepsia

1-  Limitar el consumo de alcohol y bebidas estimulantes. Tomar leche sin azúcar cuando se sienta ardor de estómago.

2- Llevar una dieta sana y equilibrada evitando los alimentos mencionados.

3- No tumbarse ni acostarse después de la comida, así como no realizar un ejercicio físico intenso.

4- No abusar del bicarbonato sódico o  incluso mejor no utilizarlo nunca como antiácido.

5- No llevar ropas apretadas a la altura del abdomen ni fajas durante mucho tiempo.

6- Elevar la cabecera de la cama unos 15 o 20 cm respecto a los pies de la misma.

7- Los principales fármacos que podemos emplear para el tratamiento de la dispepsia son antiácidos que contienen
magnesio o aluminio, inhibidores de la producción de ácido como el omeprazol o antagonistas como la ranitidina o la
famotidina. Existen además otros compuestos llamados procinéticos cuyo objetivo es estimular el funcionamiento del estómago y favorecer su vaciado como la cinitaprida o la cleboprida.

La cafeína empeora el cuadro de dispepsia, por lo que se evitará su ingesta en forma de café o refrescos.

Originally posted 2014-07-11 10:15:22.

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Dolencias digestivas

Las dolencias digestivas suponen un motivo frecuente de urgencia médica y de convalecencia en general. En muchos casos están relacionadas con la alimentación, pero en otros son reflejo de una patología mayor que se refleja en el aparato digestivo. Estas molestias se manifiestan principalmente en forma de cuadros mas o menos complejos como gastroenteritis aguda, vómitos y dispepsia o indigestión. Vamos a comentar por separado uno de estos cuadros, para referirnos finalmente a la crisis hemorroidal, que también se incluye en el aparato digestivo.

Causas de la gastroenteritis

La mayor parte de las diarreas se transmiten a través de contactos personales directos o con animales, mediante la ingestión de aguas contaminadas y por alimentos en mal estado. En cualquiera de estos casos, un agente patógeno alcanza y ataca el tubo digestivo impidiendo su normal funcionamiento en cuanto a la reabsorción de agua desde las heces durante su proceso formativo. Pero también existen otras causas de gastroenteritis no necesariamente secundarias a agresiones de patógenos externos como son:

• Ingesta de fármacos con efecto laxante como la lactulosa, destructores de la flora bacteriana como los antibióticos y en general antiácidos, mucolíticos, antigotosos como la colchicina, antiinflamatorios o un exceso de dosis de hormona tiroidea, entre muchos otros. Los fármacos empleados como quimioterapia producen también diarrea en muchas ocasiones.

• Colon irritable manifestado en forma de diarreas intermitentes con dolor abdominal en personas jóvenes. La enfermedad inflamatoria intestinal, manifestada como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, produce cuadros diarreicos prolongados o crónicos.

• Transgresiones dietéticas o empachos pueden acarrear deposiciones líquidas y pastosas como consecuencia de una mala digestión.

• Reacciones alérgicas a ciertos alimentos o fármacos, la enfermedad celíaca aún sin diagnosticar o intervenciones quirúrgicas en la que se extirpe parte del tubo digestivo también pueden desembocar en diarreas frecuentes.

• La toma de alimentos demasiado ricos en fibra y azúcar tomados en exceso como ciertas frutas y las bebidas estimulantes como el café, así como el consumo de tabaco son antecedentes de diarreas.

• La tensión nerviosa puntual o prolongada, el estrés, el miedo, la ansiedad y la angustia pueden acelerar el tránsito intestinal.

Originally posted 2014-07-11 09:31:32.

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Gastroenteritis aguda

La gastroenteritis aguda es una enfermedad del tubo digestivo producida por un germen invasor del mismo, una toxina derivada de un alimento en mal estado, una planta ingerida con propiedades tóxicas o simplemente una disfunción del aparato digestivo en el contexto de una enfermedad más 0 menos grave.

Son muchas las circunstancias, por tanto, que pueden desembocar en este cuadro y que definirán en cada caso su importancia según su duración y su intensidad.
Se trata de una de las causas más frecuente de muerte en lodo el mundo, especialmente entre la población Infantil afecta de malnutrición, hacinamiento y falta de higiene de países subdesarrollados.
La principal característica de la gastroenteritis es la presencia de diarrea o expulsión aumentada de heces en cuanto a su frecuencia, teniendo estas además una composición anormal en cuanto a su contenido liquido. Junto con la diarrea pueden aparecer otros signos y síntomas como las náuseas y los vómitos, el dolor estomacal o el dolor abdominal, en forma de espasmos agudos que preceden normalmente a la deposición. Las diarreas de origen infeccioso se pueden acompañar de fiebre. En cier- tos tipos de intoxicaciones, la diarrea es sólo un síntoma más junto con lesiones en la piel, alteraciones circulatorias y trastornos neurológicos, por poner un ejemplo.
La inmensa mayoría de los cuadros de gastroenteritis responden de forma benigna al tratamiento y no presentan grandes complicaciones, resolviéndose espontáneamente en un tiempo breve. Sin embargo, este tipo de cuadros pueden resultar graves si se extienden en el tiempo o el individuo que las sufre se encuentra alecto de otras patologías debilitantes.

Náuseas y mareos pueden ser los síntomas del comienzo de una gastroenteritis.

Consecuencias de la gastroenteritis

• La principal consecuencia es el riesgo de deshidratación, ya que es la primera causa de muerte en estos casos. Cuando la diarrea se prolonga o el volumen defecado es grande, se pierde una gran cantidad de agua y sales minerales acompañantes de una forma relativamente brusca. Esto pone en funcionamiento los mecanismos compensatorios del organismo, que pueden hacerse insuficientes si no se produce una reposición líquida adecuada y a tiempo.

• Puede producirse la extensión del germen patógeno cuando se trata de una diarrea infecciosa. Un microorganismo que encuentre las condiciones ideales dentro del tubo digestivo puede reproducirse de forma rápida, alcanzar las paredes del mismo y atravesarlo para extenderse por la cavidad abdominal. Una infección localizada puede entonces generalizarse y agravar sobremanera el pronóstico.

Tratamiento de la gastroenteritis
Enfocaremos el tratamiento teniendo en cuenta las dos complicaciones principales que acabamos de comentar, que aunque no lo parezca, están muy interrelacionadas entre sí. En sí misma, la diarrea en una infección no es más que un mecanismo defensivo del organismo que trata de expulsar tan pronto como pueda el patógeno extraño, e impedir así que atraviese la pared del tubo digestivo. Por tanto, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cortar la diarrea de forma brusca no es ni necesario ni aconsejable, puesto que dejamos al germen actuar libremente más
tiempo en el interior del organismo. Sin embargo, por otro lado, una diarrea prolongada elimina la llora bacteriana normal o flora saprofita de las paredes intestinales, cuya función es precisamente impedir que puedan crecer otros microorganismos en las mismas. Atendiendo entonces a ambas circunstancias el tratamiento debe realizarse
de la siguiente manera:

Ante una diarrea leve que no se acompañe de fiebre ni signos importantes de infección se deben administrar únicamente líquidos isotúnicos que aporten agua y electrolitos. Estos líquidos, como la limonada alcalina que después explicaremos, el suero oral o las bebidas deportivas de recuperación, se deben tomar a tragos cortos cada 15 minutos de forma aproximada, y se deben mantener durante varios días hasta que las heces tengan una consistencia normal. En cuanto a la dieta que se debe seguir existe cierta controversia. Algunos autores recomiendan la dieta absoluta solo beber los líquidos mencionados durante las primeras 24 horas, con el fin de mantener en reposo el tubo digestivo y favorecer su recuperación; hoy en día sin embargo, se tiende a recomendar que se coma desde el primer momento, siempre y cuando se haga de forma moderada y evitando comidas fuertes 0 muy grasas, verduras, picantes, fritos o el cafe. La dieta ideal debe basarse en manzana, albaricoque, plátano, arroz cocido, zanahoria, pan tostado, jamón cocido y pescado hervido, siempre en pequeñas cantidades. No deben nunca darse ni leche ni derivados como el yogur durante los primeros días, ya que la diarrea elimina las laetasas encargadas de su digestión y resultan agresivos para el intestino. Cuando ceda la diarrea, sí se deben tomar para recuperar la
flora bacteriana intestinal. Los vómitos que acompañan a este cuadro en muchas ocasiones suelen ceder tras las primeras horas; de no ser así, se pueden administrar fármacos como la metoclopramida los días necesarios hasta que cedan.

La manzana es un astringente natural suave recomendado en la dieta ante una diarrea.

El pan tostado forma parte de la dieta ideal ante una gastroenteritis leve.

El limón es un ingrediente que puede utilizarse para preparar un suero casero en caso de diarrea sin tener que acudir a preparados específicos de farmacia.

Limonada alcalina casera

1- Para preparar la fórmula de la limonada alcalina casera, se usarán los siguientes ingredientes:
• Un litro de agua no necesariamente hervida.
• El zumo de dos limones.
• Una cucharadita rasa (de las pequeñas) de sal común o cloruro sódico.
Si tenemos sal potásica pondremos un cuarto de cucharadita de ésta y sólo media de la anterior.
• Un poco de bicarbonato sódico, como una punta de cuchillo de forma aproximada.
• Dos cucharadas soperas de azúcar.

2- El ritmo ideal de ingesta de este líquido es de unos tres litros diarios, ni muy caliente ni muy frío,
removiendo el contenido cada vez que se vaya a beber.

3- Ante una diarrea grave con deposiciones incontroladas, que se acompaña de vómitos y que manifiesta ya signos de deshidratación por su excesiva duración, será necesaria una rehidratación más intensa a nivel hospitalario. Si se hace insuficiente la vía oral, será necesaria la administración de sueros por vía venosa para estabilizar al enfermo al tiempo que se descartan complicaciones generales de la infección. Sólo en esta situación, es decir, con riesgo grave de deshidratación, está indicado el empleo de sustancias astringentes como la loperamida para frenar el número de deposiciones, siempre y cuando el individuo no presente fiebre. En cualquier caso, es preferible consultar al médico antes de tomar cualquier decisión cuando una diarrea se prolonga y no cede con la dieta y la rehidratación oral.

Otro punto de controversia es el empico de antibióticos en casos de diarrea aguda. En principio, debemos pensar que la diarrea infecciosa es de origen vírico y que por tanto el empleo de antibióticos no va a mejorar su evolución, sino más bien al contrario, va a dañar más aún la flora intestinal protectora.
Por tanto sólo en aquellos casos en los que, bien por la presentación del cuadro (por ejemplo iin.i epidemia) o bien porque se rea 1 ice un cultivo de heces, tengamos la seguridad de que una bacteria es la causante de la diarrea se indicará el uso de antibióticos. Los más empleados en estos casos son el ciprofloxacino de 500 mg cada 12 horas durante cuatro o cinco días, el metronidazol de 250 mg cada seis horas durante siete días o ciertas sulf’amidas. Si se hace inevitable el empleo de astringentes para cortar la diarrea por el riesgo de deshidratación grave, se deben administrar antibióticos con el fin de impedir la extensión del germen dentro del organismo.
En caso de dolor abdominal persistente en forma de retortijones o espasmos de la musculatura abdominal se empicarán fármacos como la butilescopolamina para su alivio.

Signos de deshidratación

• Piel seca con el signo del pliegue positivo: esto significa que al pellizcar levemente la piel en zonas como el cuello o los brazos, se mantiene un pliegue en la piel unos cuantos segundos en vez de retornar en seguida a su posición normal.

• Sed imperiosa que no se calma bebiendo agua.

• Sequedad en las mucosas, especialmente la oral, con boca pastosa que no permite hablar correctamente.

• Aspecto de los ojos como hundidos y sin brillo.

• Orina escasa y muy coloreada. Ausencia de sudoración.

Los antibióticos y medicamentos sólo se emplearán bajo supervisión médica en caso de gastroenteritis.

 

Originally posted 2014-07-11 09:44:06.

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Vómitos

El vómito es la expulsión por la boca o la nariz del contenido del tubo digestivo superior como consecuencia de la contracción brusca de la musculatura que le rodea. La náusea es la sensación subjetiva de nece sidad o ganas de vomitar. El vómito puede responder a múltiples causas y ser único o repetido en el tiempo. Los cuadros de gastroenteritis anteriormente comentados se acompañan en muchas ocasiones de vómitos al inicio, que luego ceden espontáneamente, siendo ésta la causa más frecuente de los mismos. Sin embargo, otros procesos pueden también provocar esta reacción bien de forma defensiva para eliminar un alimento que está provocando molestias digestivas, o bien por estimulación del centro del vómito cerebral.

Causas no infecciosas del vómito

• Trastornos motores digestivos secundarios, por ejemplo la obstrucción o mal funcionamiento del peristaltismo esofágico o por el reflujo gastroesofágico por incompetencia del esfínter esofágico.

• Por un cuadro infeccioso general acompañado de fiebre o malestar general, o con el inicio de una apendicitis.

• Infecciones o tumores craneales que cursen con aumento de la presión intracraneal o en cuadros de vértigo o mareos.

• Ingesta excesiva o de alimentos excesivamente fuertes o indigeribles por el organismo humano. Empacho. También por la ingesta excesiva de agua o por hipoglucemia.

• Entre las causas psicológicas, destacan los vómitos autoprovocados dentro de un cuadro de anorexia o bulimia y los que surgen por miedo, angustia junto con visualización, olor o relato de imágenes desagradables.

• Vómitos ocurridos por cólicos biliares, pancreatitis y hepatitis.

• Primer trimestre del embarazo.

• Vómitos secundarios a fármacos como algunos antibióticos, antidiabéticos orales, anticonceptivos y sustancias quimioterápicas para el cáncer.También por el abuso de alcohol u otras drogas.

Varios núcleos cerebrales y del bulbo raquídeo tienen la potestad de inducir y desencadenar el vómito en respuesta a los estímulos recibidos. En ocasiones esta respuesta será positiva y producirá un alivio del individuo; en otras por el contrario, el vómito es una reacción no deseada e inútil.
Cuando se vomita varias veces es frecuente que las primeras sean de contenido alimenticio, a veces casi sin digerir, aunque hayan pasado muchas horas, mientras que los últimos son vómitos casi secos, con bilis o simplemente babas.

No es extraño que en personas jóvenes, y en general en cualquiera que tenga un potasio bajo en sangre, los vómitos se acompañen de rigidez en las manos o en las piernas o incluso que se contraigan los músculos involuntariamente sin poderse relajar; esto se debe al descontrol entre el equilibrio de los iones sanguíneos como consecuencia de la pérdida brusca de líquido por el vómito. Otros signos asociados al vómito son el dolor epigástrico como consecuencia del esfuerzo del mismo y que puede permanecer varios días y la aparición de petequias o manchas rojizas puntiformes en la piel. En la analítica puede verse una elevación de los glóbulos blancos o leucocitos sin signos de infección.

Una analítica puede revelar mayor concentración de leucocitos en caso de vómitos.

Tratamiento de los vómitos

Como decíamos anteriormente, en la mayoría de los easos en los que se produce un vómito se trata de un hecho aislado dentro de un cuadro de malestar general que produce un cierto alivio y que no tiende a repetirse.
Si son las náuseas las que resultan molestas y repetidas, pero no se llega a vomitar, puede ser bueno tomar alguna infusión como té sin azúcar para conseguir vomitar y quedarse a gusto. La opción de estimular la garganta con los dedos para inducir el vómito debe reservarse para casos extremos y en cualquier caso no abusar de ella, ya que los vómitos repetidos o habituales debilitan el esfínter esofágico.

Si nos encontramos con un caso de vómitos aislados sin signos acompañantes de gravedad debemos esperar primeramente a que éstos cedan por sí solos, y para ello no debemos dar bebida ni comida alguna durante una media hora. Si pese a que no se está tomando nada, se sigue vomitando más de las cuatro o cinco veces que podríamos considerar normales, será necesario empezar a rehidratar. Para ello emplearemos el suero oral o la limonada alcalina a pequeños sorbos, aprovechando para tomar un comprimido o una cucharada de cualquier antiemético como la metoclopramida o la domperidona. Pasadas unas horas, cuando se estabilice la sitúación y se admita el líquido sin vomitarlo, se puede empezar a comer; se deben dar alimentos más salados que dulces, sin grasas y sin residuos no digeribles, en pequeñas cantidades y siempre al gusto del enfermo, ya que los alimentos comidos con mala gana se vomitan con mucha mayor facilidad.
Cuando los vómitos se repiten deforma exagerada y no se pueden controlar con las medidas habituales se denominan
incoercibles. En esta situación y si se manifiesta un riesgo de deshidratación o dedaño en el tubo digestivo será necesario el traslado a un hospital. Igualmente se hará cuando concurran signos de gravedad como obnubilación mental, fiebre alta, dolor abdominal intenso o sospecha de intoxicación. Del mismo modo los vómitos de contenido hemático o sanguinolentos deben ser estudiados inmediatamente.

Originally posted 2014-07-11 10:07:34.

sintomas de hemorroides

Crisis hemorroidales

I.as venas hemorroidales se encuentran en el canal anal, que no es más que la conexión entre el recio o porción final del intestino y el exterior. Estas venas pueden tener dilataciones varicosas cjue aumenten su tamaño y engrosen la mucosa interna del canal, manifestándose tanto a nivel interno como externo.

Las hemorroides se presentan hasta en el 50% de la población y salvo contadas excepciones siempre se deben a una misma circunstancia: el estreñimiento manifestado como esfuerzos repelidos a la hora de defecar. Por tanto a largo plazo toda persona que tienda a tener dificultades de este tipo puede acabar desarrollando hemorroides mas tarde o más temprano. Durante los esfuerzos del parto muchas mujeres pueden desarrollar bruscamente hemorroides que
serán muy molestas durante el puerperio; esto se debe a que necesitan desarrollar una presión abdominal muy intensa que también se transmite al canal anal.

Los síntomas que acompañan a las hemorroides son dolor anal, manifestado o no con la defecación, prurito y sangrado con las heces que puede ser ocasional o estar siempre présenle. Habit ualmente las hemorroides producen crisis hemorroidales, esto es, periodos de reagudización muy dolorosos que impiden incluso sentarse correctamente, con sangrado importante y pánico real a tener que ir al servicio. La complicación más grave es la trombosis de una vena hemorroidal, lo que produce un cuadro inflamatorio agudo y requiere de intervención rápida.

Alivio de los síntomas de una crisis hemorroidal

1- Evitar los irritantes como picantes, cítricos, alcohol, chocolate, vinagre, salazones y frutos secos.

2- Tomar baños de asiento con agua más bien fría añadiendo un poco de sal durante 15 o 20 minutos.

3- Aplicar hielo metido en bolsa doble de plástico directamente sobre el ano descansando cada pocos segundos; si el individuo no se puede sentar, puede utilizar un flotador.

4- Aplicar, interna y externamente, crema antihemorroidal tres veces al día.

5- Tomar cualquier tipo de antiinflamatorio, salvo la aspirina, para combatir el dolor.

6- Utilizar tratamientos específicos como antivaricosos sistémicos del tipo hidrosmina, diosmina o hesperidina a dosis altas, que producen una mejoría sintomática relativamente importante.

7- La cirugía es el tratamiento definitivo cuando no se obtiene mejoría con ninguno de estos métodos o se produce una trombosis hemorroidal.

Tratamiento

La prevención del estreñimiento es la primera medida que hay que tomar para impedir la formación de hemorroides o evitar que aparezcan nuevas crisis. Por tanto hay que mantener una dieta rica en fibras y frutas con abundante hidratación; si aún así se mantiene el estreñimiento habrá que utilizar laxantes siempre bajo control médico.
Otra medida preventiva eficaz es la educación intestinal; nos referimos a que el individuo debe seguir una serie de normas en sus hábitos defecatorios como:

• Tratar de acudir al servicio siempre a la misma hora.

• Elegir un momento que coincida después de una comida.

• Beber agua en ayunas para estimular el intestino.

• Nunca forzar la defecación si se ve que no se hará con facilidad.

• Masajear el abdomen inferior con suavidad, sobre lodo el lado izquierdo, antes de defecar para favorecer la expulsión de las heces.

• Introducir con la cánula que siempre trae la crema antihemorroidal por el ano antes de la defecación, con el fin de lubricar las paredes del canal.

Durante el baño o la ducha, hay que aprovechar el agua jabonosa para reducir la hemorroide introduciéndola de nuevo en el ano; aunque se vuelva a salir, a largo plazo podemos favorecer que la vena retorne a su posición original.

Una dieta que incluye frutas es el mejor tratamiento a largo plazo para las hemorroides.

Originally posted 2014-07-11 10:27:34.