TENDINITIS

Tendinitis

Los tendones son bandas fibrosas de consistencia dura que sirven a los músculos para insertarse sobre el hueso y ejercer su fuerza contráctil. Por tanto soportan una carga de tensión considerable y repetida, especialmente con el ejercicio prolongado.

Como fruto de este trabajo pueden sufrir con cierta cuidad una sobrecarga manifestada en forma de inflamación; al mismo tiempo, la vaina protectora que los recubre puede rozar con las estructuras adyacentes e irritarse.

Como consecuencia de ambas circunstancias se desencadena un dolor repetido y mal localizado cada vez que se emplea esa zona muscular, que tiende a hacerse crónico y que incapacita de manera inportante al individuo. El proceso puede degenerar con el tiempo y llegar a afectar la integridad del tendón hasta romperse.
Las tendinilis son especialmente frecuentes en deportistas y en general en cualquier persona que por motivos de trabajo emplee un grupo muscular concreto de forma repetida o sobrecargue una región específica del aparato locomotor.

Las personas que practican mucho deporte pueden verse afectadas por tendinitis localizadas en la zona del cuerpo que más esfuerzo sufra.

Tipos de tendinitis más frecuentes

Tendinitis del manguito de los rotadores: produce un dolor en el hombro que se agrava al tratar de separar el brazo del cuerpo o elevarlo, lo que impide maniobras como vestirse normalmente o peinarse.

Tendinitis biccipital: localizada en el tendón del bíceps humeral, que se manifiesta al tratar de flexionar el codo. Frecuente en levantadores de pesas y en padres al cargar a sus hijos en brazos.

• Epicondilitis o copo de tenista: dolor en la parte externa del codo que se extiende hasta la

• Epicondilitis o codo de golfista: dolor en la parte interna del codo que se extiende hasta la muñeca.

Tendinitis rotuliana: dolor en la parte inferior de la rótula de la rodilla muy frecuente en jóvenes. Hay que comentar que estas lesiones no son únicas de los deportistas mencionados, sino que cualquier persona puede sufrirlas si hace un trabajo de esfuerzo sobre las áreas indicadas, de manera que puede darse en personas que trabajan con ordenadores o los que utilizan a menudo martillos, destornilladores, etc.

Tratamiento

La tendinitis es una patología que tiende a hacerse crónica m no se trata adecuadamente te a tiempo, lo que desemboca en dolor e impotencia funcional permanente, siendo un motivo muy frecuente de consulta médica y de enfermedad profesional, sobre todo en trabajos de esfuerzo físico. Como en casi todos estos tipos de lesión, es conveniente prevenir. En el trabajo se deben adoptar posturas correctas y no sobrecargar un solo brazo o un solo pie. Una vez desarrollada la tendinitis, lo primordial es no mover la zona afectada y acudir al centro hospitalario, donde se impondrá el tratamiento correcto, que debe ser seguido escrupulosa y seriamente por el paciente.

Modos de actuación ante una tendinitis

1- Prevenir los movimientos repetidos, si es posible, sobre todo cuando se note sobrecarga muscular. Adoptar una postura correcta en el trabajo, utilizar ambas manos, descansar de los esfuerzos el suficiente tiempo.

2- Hacer reposo cuando se presenta el dolor, identificando la postura concreta que lo desencadena. En el caso del hombro, es necesario poner el brazo en cabestrillo para liberar al primero del peso. En algunos casos puede inmovilizarse con una férula. El reposo es la clave fundamental para mejorar el cuadro de tendinitis aguda, por lo que se evitarán esfuerzos de todo tipo durante el tiempo que el médico considere conveniente para su recuperación.

3- Poner hielo localmente sobre la zona dolorida buscando el efecto antiinflamatorio, si bien su uso en las formas crónicas carece de eficacia.

4- Tomar antiinflamatorios para aliviar el dolor, siempre bajo supervisión médica.

5- Las infiltraciones por manos expertas son un buen recurso para aquellos casos en los que no se mejora con las medidas anteriores. En cualquier caso no se debe abusar de ellas y siempre deben revisarse por personal especializado.

6- La cirugía sólo se reserva para las tendinitis muy evolucionadas e invalidantes o con riesgo de rotura del tendón.

Originally posted 2014-07-14 09:14:35.

donde

Traumatismos costales

El 20% de los grandes traumatismos por caídas o accidentes de tráfico se acompañan de una afectación de la parrilla costal o del esteran, pudiendo en cada caso complicarse aún más por el daño interno de los pulmones y otros órganos.

Las contusiones costales, aunque se suelen asociar a la fractura de una o varias costillas, no suelen producir cuadros graves más allá de dolor y sensibilidad en la zona afectada. Una vez descartada la afectación pulmonar al no observarse dificultad respiratoria, el tratamiento es enteramente conservador, ya que es una zona que no podemos inmovilizar, haya o no fractura; es decir, no podemos escayolar como si se tratara de un brazo o una pierna. El dolor de estas contusiones o fracturas costales puede prolongarse semanas o meses por la dificultad para cicatrizar, de modo que, junto con los analgésicos habituales, se indica la realización de fisioterapia respiratoria (por ejemplo, inflar globos) para favorecer la recuperación.

Las fracturas de esternón son muy frecuentes en los accidentes de 1 ral ico por impacto contra el volante, si bien la implantación del uirlnig ha disminuido mucho su incidencia. También es una lesión típica en cualquier otro accidente, en peleas, etc.
Dado que puede producir una inestabilidad impórtame de la caja torácica, es necesaria con cierta frecuencia la fijación quirúrgica de los extremos separados, pero generalmente, son roturas que sueldas solas y por ese motivo a veces dejan pequeñas secuelas de dolor o más bien sensibilidad durante mucho tiempo después de haberse producido el accidente.

Originally posted 2014-07-14 09:30:23.

images (7)

Luxaciones

Una luxación os el desplazamiento reversible de alguno de los huesos que forman parte de una articulación como consecuencia de la aplicación de una fuerza externa sobre la misma o por un movimiento lorzado. Las articulaciones están protegidas frente a esta situación por la propia cápsula articular, por ligamentos que la rodean y la fijan en su sitio y por músculos adyacentes que ofrecen un colchón periférico. Todo esto no impide que en ocasiones un hueso pueda salirse de la articulación o descolocarse, lo que además de impedir el funcionamiento correcto de la misma puede aca-
rrear lesiones en la propia cápsula, en los ligamentos y en la musculatura.
Cuando una luxación se repite varias veces, los ligamentos protectores pueden tomar una cierta holgura y perder efectividad, hasta el punto de que la luxación aparece ya con mínimos golpes o incluso con movimientos forzados.

Articulaciones más afectadas por las luxaciones

Articulación escapulohumeral o del hombro: en ella ocurre que la cabeza del húmero se desplaza hacia delante
por haber recibido un golpe posterior.

Articulación del codo: suele lesionarse con el añadido de un desplazamiento de los huesos del antebrazo hacia detrás, lo que ocurre generalmente como consecuencia de una caída en la que. por acto reflejo, se pone la mano con el codo semiflexionado.

•  Articulaciones interfalángicas: se lesiona al forzarse los dedos de forma exagerada hacia atrás.

El dolor y la impotencia funcional son los síntomas principales de las luxaciones, que se diagnostican fácilmente al comprobar el bulto que produce el hueso desplazado fuera de la articulación. Con mucha frecuencia se produce un esguince de los ligamentos articulares durante una luxación, lo que provoca que se añada inflamación en la zona. Un hueso luxado puede dañar estructuras vasculares o nerviosas cercanas y complicar aún más el cuadro.

Tratamiento

Las luxaciones deben ser reducidas tan pronto como sea posible, puesto que si transcurre mucho tiempo puede resultar muy difícil colocar de nuevo el hueso en su sitio al acortarse la musculatura y los ligamentos articulares.
Esta reducción debe realizarse en un centro sanitario, si bien los individuos que sufren luxaciones repetidas pueden conocer ya el mecanismo a emplear.
Hasta que se produzca la reducción, hay que dejar la zona afecta en reposo, sentar o tumbar al individuo y no manipular la articulación sin conocimiento. Cuando la protección articular es mala como consecuencia de traumatismos o luxaciones reiteradas puede ser necesaria una cirugía reparadora.

Originally posted 2014-07-14 09:04:44.

transferir (7)

Lesiones musculares

Una de las patologías más habituales en el ámbito domiciliario y familiar son los traumatismos sobre el aparato locomotor. En la mayoría de los casos se trata de golpes sin importancia, que aparte del hematoma y del dolor subsiguiente, apenas dejan impotencia funcional, es decir, que no impiden de manera importante la utilización de esa región muscular o de esa articulación. En estos casos no cabe decir más que un simple tratamiento analgésico o antiinflamatorio seguido de una cierta protección de la zona dañada. Con esto bastará para solucionar el problema.

En el lado opuesto situaríamos a los mgrandes traumatismos en los que se producen fracturas acompañadas o no de complicaciones vasculares y nerviosas que requieren en cualquier caso un tratamiento especializado urgente y un seguimiento posterior protocolizado. Proporcionar dicho tratamiento tan pronto como sea posible trasladando al individuo al medio hospitalario es la principal misión que podemos realizar, si bien como veremos al hablar de las fracturas, ciertos conocimientos previos pueden ser útiles antes o durante dicho traslado.

Dos son los mecanismos principales por los que se puede producir una lesión muscular en el ser humano:

• Por un traumatismo directo sobre la masa muscular, bien sea una herida punzante que tras romper la piel se clava en su espesor y produce el daño, o bien un golpe con una superficie plana que aprisiona la masa muscular entre ella misma y el hueso subyacente, hablando entornes de contusiones musculares.

• Por una sobrecarga o un sobreesfuerzo, por una mala contracción de las fibras musculares, por una mala postura, por falta de entrenamiento y en general por cualquier circunstancia que se traduzca en un daño muscular espontáneo y secundario al uso del aparato locomotor.

En cualquiera de los dos casos, la lesión de las fibras musculares va a producir un mismo cuadro clínico, dolor, hematoma con inflamación e impotencia funcional, todo ello en mayor o menor grado dependiendo de la intensidad del traumatismo.
Alrededor de la zona afectada puede producirse una hemorragia por la rotura de las fibras que desemboque en un hematoma interno; con el paso de los días dicho hematoma puede alcanzar la piel y visualizarse desde el exterior.

Otra consecuencia directa puede ser el espasmo muscular secundario al intenso dolor que impida por completo la utilización del músculo.

Tratamiento

EI objetivo del tratamiento en las lesiones musculares es precisamente controlar sus síntomas, proteger el músculo dañado, evitar complicaciones y favorecer la recuperación tan pronto como sea posible.
Los antiinflamatorios son especialmente útiles durante los primeros días tras la lesión para evitar complicaciones de la misma y para calmar el dolor. Pueden utilizarse por ejemplo el diclofenaco a dosis de 50 mg o el ketorolaco de 10 mg tres veces al día. La prevención de las lesiones musculares mediante un correcto ejercicio de calentamiento es fundamental en cualquier práctica deportiva, aunque no sea de alto nivel.
El esfuerzo de una masa muscular fría o mal preparada físicamente favorece las lesiones de la misma.

Modos de actuación ante una lesión muscular

1- Inmovilizar primeramente la zona afecta; tan pronto como se note un pinchazo muscular durante la realización de un movimiento o se produzca el golpe, hay que pararse y dejar reposar la musculatura afecta. Si hay una rotura de fibras, e movimiento va a favorecer que se produzca más sangrado, y por tanto más hematoma y más dolor.
En caliente además podemos notar menos dolor y seguir agravando una lesión que no se manifiesta hasta haber finalizado.

2- Aplicar frío rápidamente mediante una bolsa de hielo sobre la zona dolorida; el objetivo de esta maniobra es producir una vasoconstricción en los vasos musculares que impidan el sangrado y la llegada de los factores sanguíneos que promueven la inflamación. Ciertos sprays «milagrosos» utilizados en deportistas proporcionan ese frío inicial y alivian rápidamente el dolor muscular. Jamás se debe masajear un músculo recién dañado ni aplicarle calor por ningún método.

3- Comprimir el músculo mediante un vendaje bien apretado si es posible por su localización; con esta medida pretendemos también taponar una posible hemorragia al tiempo que acercamos los extremos de las fibras
musculares rotas para que se forme la cicatriz cuanto antes.

4- Mantener la inmovilización muscular mientras dura el proceso de cicatrización; posteriormente será necesaria la rehabilitación pautada o controlada por un especialista.

 

Originally posted 2014-07-14 08:27:21.

ojoanato

Traumatismos oculares

Ya que se dan con mayor frecuencia, nos vamos a referir a tres tipos concretos de lesiones en cuanto a traumatismos oculares:

Erosión corneal: el daño directo sobre la córnea puede producir dolor en el ojo, lagrimeo, enrojecimiento y fotofobia o molestia a la luz. Se debe lavar el ojo con abundante suero o en su delecto agua fresca; si no
mejoran las molestias o se sospecha infección, habrá que acudir al médico, que pautará colirios antibióticos y analgésicos. Las producidas por las uñas, muy frecuentes, tienen gran facilidad para reactivarse de nuevo con el tiempo.

Cuerpos extraños corneales: consiste en la presencia de objetos entre la córnea y el párpado, lo que produce sensación como de arena en el ojo, lagrimeo y visión borrosa. Si con el lavado normal del ojo no se puede extraer el objeto, será necesario acudir al oftalmólogo. Si ha producido lesión o tiene aspecto infeccioso se aplicará un colirio antibiótico y puede que se ocluya el ojo durante 24 horas.

Quemaduras corneales: los ácidos o bases químicas pueden producir lesiones por el contacto con el ojo. De forma inmediata hay que lavar el ojo con suero o agua a chorro; si aparece escozor o inyección sanguínea de la córnea es imprescindible la asistencia del especialista.

Originally posted 2014-07-14 09:17:53.

pelvis femenina

Traumatismos pélvicos

Las fracturas de cadera son relativamente frecuentes en los ancianos como consecuencia de caídas, mientras que en las personas jóvenes se producen generalmente por choques frontales con el coche. El punto de fractura puede localizarse en cualquier parte del anillo pelviano, en el hueso sacro o en el cóccix o, en el peor de los casos, en el acetábulo que acoge al fémur.
Salvo que se trate de una fractura pequeña y no desplazada que pueda ser tratada simplemente con reposo, las fracturas pélvicas requieren siempre un tratamiento avanzado y siempre deben ser llevadas al hospital.
Además, aunque se haya descartado la fractura por medio de la radiografía, es necesaria una vigilancia y la repetición posterior, va que puede pasar desapercibida.

Fracturas de huesos largos

Las fracturas de los huesos de las extremidades tanto superior (húmero, cubito o radio) como inferior (fémur, libia y peroné) son relativamente frecuentes, sobre todo entre los jóvenes y los deportistas. Aunque normalmente no conllevan secuelas grandes, en algunos casos como en el fémur, la hemorragia asociada por afectación del paquete vascular puede ser muy importante.
Hasta que se produzca el traslado o la atención especializada de la fractura, podemos vernos obligados a realizar los primeros cuidados o incluso el tratamiento de la misma.
Es muy habitual que tras una fractura se presente un cuadro de angustia y malestar general que incluso pueda desembocar en mareos y vómitos; y es necesario entonces tumbar al individuo y asistirle basta que se recupere. I-n general cualquier tipo de fractura puede ocasionar complicaciones como lesiones vasculares y nerviosas por la proximidad al hueso desplazado, callos de consolidación patológicos por una reducción incorrecta o tardía de la fractura, embolias por salida al torrente circulatorio de material graso o de trombos que pueden ocluir el riego de una región pulmonar o cerebral y finalmente infecciones, sobre todo en las frael utas abiertas, que pueden llegar a ser graves hasta el punto de comprometer la consolidación de la fractura y la recuperación posterior.

Modos de actuación ante la fractura de un hueso carnoso

1- Limpiar la herida si la fractura ha sido abierta, taponando una posible hemorragia hasta que ésta ceda.

2- Proceder a reducir la fractura si es posible; esto es, a colocar de nuevo los extremos rotos en su posición original para que la consolidación posterior sea adecuada. Si las superficies óseas han quedado montadas una sobre otra, es necesario traccionar de un extremo.

3- Inmovilizar la fractura; hasta que se pueda colocar una férula o una escayola se puede entablillar la fractura.
Para ello buscaremos una superficie plana, dura y alargada sobre la que descanse el hueso roto y la ataremos al miembro con firmeza, pero sin comprimir la circulación. Si no disponemos de una superficie con estas características podemos realizar un vendaje con un palo que dé firmeza sin llegar al torniquete.

4- Uso de analgésicos y antiinflamatorios desde el principio, ya que las lesiones óseas son especialmente dolorosas y a veces hasta se pierde el conocimiento.

 

Originally posted 2014-07-14 09:37:06.

Illu_nariz_y_cavidades_nasales

Traumatismos nasales

Las contusiones nasales pueden aparecer de forma aislada o dentro de un traumatismo facial más extenso. Las caídas, los accidentes de tráfico y los puñetazos son la causa más frecuente. El signo que acompaña siempre a estas contusiones es la hemorragia nasal o epistaxis. La primera medida a tomar es impedir que una hemorragia masiva pudiera ocupar la vía aérea, por lo que el sujeto debe echar la cabeza hacia delante (y nunca hacia atrás, como suele creerse popularmente) y comprimir la base de la nariz para tratar de cortarla. Para detectar si hay fractura debemos sujetar la base de la nariz entre el pulgar y el índice y tratar de moverla; un crujido o un desplazamiento nos indicarán que la
fractura se ha producido. Será necesario acudir después al centro hospitalario para realizar un taponamiento y colocar una férula si los huesos se han desplazado.

Originally posted 2014-07-14 09:20:32.

dientes

Traumatismos dentarios

Las contusiones en la región bucodental son relativamente frecuentes, especialmente aquellas que afectan a la integridad de una pieza dentaria. De hecho, prácticamente todos los niños se rompen algún diente de leche, aunque esto sólo es preocupante cuando ocurre con la dentadura definitiva. Siempre que un golpe en la boca provoque un sangrado y una pieza parezca inestable se debe consultar al estomatólogo lo antes posible, ya que el pronóstico positivo en cuanto a la conservación de la pieza rota depende de la rapidez con la que se actúe.
Los dientes que se afectan con mayor frecuencia son los incisivos centrales superiores, seguidos de los inferiores y después de los incisivos laterales. Mientras que en los dientes provisionales de los niños las lesiones más habituales son las avulsiones o salida total del mismo, en los adultos lo son las fracturas coronarias. En ambos casos, un tratamiento precoz puede garantizar la conservación del diente hasta en el 80% de los casos.

Originally posted 2014-07-14 09:23:53.

mapa_oido

Traumatismos en el oído

Los traumatismos del conducto auditivo externo suelen ser secundarios a ta introducción de cuerpos extraños en el mismo o bien a su manipulación con palillos, bastoncillos u otros objetos punzantes. Es por lo tanto fundamental que se eduque en la prevención, sobre todo en los niños, evitando que jugueteen con cualquier objeto dentro de los oídos. Para limpiarlos existen productos específicos que no entrañan ningún peligro. Cuando se produce un traumatismo auditivo, puede sentirse dolor y suele ocurrir un sangrado, generalmente leve, acompañado de inflamación y supuración que a veces disminuye o cierra el conducto y produce sordera. El tratamiento se realiza
mediante un lavado del conducto y la aplicación de colirios antibióticos.
Los traumatismos del tímpano que provoquen su rotura o perforación se acompañan de dolor momentáneo, pequeña hemorragia y pérdida de audición. Suelen deberse a un golpe (sobre lodo del tipo de una bofetada) o por cambios bruscos de presión. El tratamiento consiste en evitar simplemente que entre agua por ese oído,
pero sin taparlo de forma permanente, hasta que en 10 o 15 días cicatrice por sí solo. Las roturas grandes pueden necesitar de reparación quirúrgica.
Las lesiones del oído interno son consecuencia de traumatismos fuertes y suelen acompañarse de hemorragia más extensa, acúfenos o pitidos en el oído, vértigos, mareo, o incluso vómitos. Ecquieren control especializado inmediato.

Originally posted 2014-07-14 09:27:14.

images (6)

Esguinces

Se define así a la lesión producida en una articulación como consecuencia de forzar su margen de movilidad y obligarla a flexionarse o extenderse en demasía. Dado que dicha limitación la imponen los ligamentos articulares, son éstos los que sufren directamente la lesión, al verse cargados con una presión que supera sus límites de resistencia. Son lesiones muy frecuentes del aparato locomotor, aunque en la mayoría de los casos de carácter leve, y localizadas
principalmente en los tobillos, seguidas después por las rodillas. Los esguinces puedes cursar junto con una fractura al mismo tiempo o puede arrancarse parte del hueso donde se inserta el ligamento al forzar éste. In ocasiones la
inflamación y el dolor pueden retardarse hasta finalizar el ejercicio físico o incluso horas después.

Grados de esguinces según la afectación ligamentosa

• Esguince de grado I: se ha producido simplemente una sobrecarga en el ligamento que ha provocado su estiramiento por encima de su longitud normal, por lo que se encuentra dolorido e inflamado. Se puede pisar pero si se fuerza el tobillo, duele.

• Esguince de grado II: parte del ligamento se ha desgarrado sin llegar a romperse, pero ha sangrado y toda la región aparece con un edema inflamatorio considerable. Sólo con pisar ya duele, aunque no se fuerce el paso.

• Esguince de grado III: el ligamento articular se ha roto, lo que además de dolor e inflamación intensa produce una inestabilidad importante de la articulación. Directamente no se puede pisar por el dolor y porque el herido nota que la pierna en este caso se desplaza sola.

Tratamiento

Un esguince que produzca inflamación importante requiere ser valorado por un médico en primera instancia, y más concretamente, por un traumatólogo después si se sospecha rotura, arrancamiento óseo o lesiones asociadas de
la cápsula articular.
La fisioterapia es un recurso magnífico para tratar un esguince, ya que reduce el tiempo de inmovilización de forma importante o incluso lo hace innecesario, favoreciendo así una recuperación mucho más rápida y eficaz. La inmovilización cura el esguince, pero atrofia la musculatura y retarda la recuperación, sin embargo es más asequible poner una escayola o un vendaje que disponer de un fisioterapeuta. Las roturas de ligamentos pueden requerir una
intervención quirúrgica con el fin de reparar o sustituir los mismos y dar estabilidad a la articulación.

Modos de actuación ante un esguince

1- Evitar la sobrecarga de la articulación manteniéndola parada y a ser posible en alto. Utilizar por tanto muletas o cualquier tipo de ayuda para mantenerla en reposo desde el primer momento de la lesión.

2- Aplicar hielo o compresas frías en la zona afecta; pasadas las primeras 24 horas el efecto del hielo es ya escaso. En ningún caso se debe proporcionar calor.

3- Inmovilizar la articulación mediante un vendaje elástico colocándola en una posición ligeramente flexionada, de forma que quede sujeta, pero no excesivamente apretada. El vendaje debe realizarse siempre desde la zona más alejada de la cabeza hacia la más cercana. Los esguinces más graves van a necesitar de una férula o una escayola completa desde el inicio.

4- Mantener reposo sin apoyar ni forzar la articulación hasta que se retire la inmovilización. Hay que mover las
articulaciones más alejadas de la zona inmovilizada (generalmente los dedos) para impedir la atrofia y el hinchazón de las mismas.
Utilizar antiinflamatorios y analgésicos para combatir el dolor que siempre se deriva de este tipo de lesiones.

Originally posted 2014-07-14 08:50:01.