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Gastroenteritis aguda

La gastroenteritis aguda es una enfermedad del tubo digestivo producida por un germen invasor del mismo, una toxina derivada de un alimento en mal estado, una planta ingerida con propiedades tóxicas o simplemente una disfunción del aparato digestivo en el contexto de una enfermedad más 0 menos grave.

Son muchas las circunstancias, por tanto, que pueden desembocar en este cuadro y que definirán en cada caso su importancia según su duración y su intensidad.
Se trata de una de las causas más frecuente de muerte en lodo el mundo, especialmente entre la población Infantil afecta de malnutrición, hacinamiento y falta de higiene de países subdesarrollados.
La principal característica de la gastroenteritis es la presencia de diarrea o expulsión aumentada de heces en cuanto a su frecuencia, teniendo estas además una composición anormal en cuanto a su contenido liquido. Junto con la diarrea pueden aparecer otros signos y síntomas como las náuseas y los vómitos, el dolor estomacal o el dolor abdominal, en forma de espasmos agudos que preceden normalmente a la deposición. Las diarreas de origen infeccioso se pueden acompañar de fiebre. En cier- tos tipos de intoxicaciones, la diarrea es sólo un síntoma más junto con lesiones en la piel, alteraciones circulatorias y trastornos neurológicos, por poner un ejemplo.
La inmensa mayoría de los cuadros de gastroenteritis responden de forma benigna al tratamiento y no presentan grandes complicaciones, resolviéndose espontáneamente en un tiempo breve. Sin embargo, este tipo de cuadros pueden resultar graves si se extienden en el tiempo o el individuo que las sufre se encuentra alecto de otras patologías debilitantes.

Náuseas y mareos pueden ser los síntomas del comienzo de una gastroenteritis.

Consecuencias de la gastroenteritis

• La principal consecuencia es el riesgo de deshidratación, ya que es la primera causa de muerte en estos casos. Cuando la diarrea se prolonga o el volumen defecado es grande, se pierde una gran cantidad de agua y sales minerales acompañantes de una forma relativamente brusca. Esto pone en funcionamiento los mecanismos compensatorios del organismo, que pueden hacerse insuficientes si no se produce una reposición líquida adecuada y a tiempo.

• Puede producirse la extensión del germen patógeno cuando se trata de una diarrea infecciosa. Un microorganismo que encuentre las condiciones ideales dentro del tubo digestivo puede reproducirse de forma rápida, alcanzar las paredes del mismo y atravesarlo para extenderse por la cavidad abdominal. Una infección localizada puede entonces generalizarse y agravar sobremanera el pronóstico.

Tratamiento de la gastroenteritis
Enfocaremos el tratamiento teniendo en cuenta las dos complicaciones principales que acabamos de comentar, que aunque no lo parezca, están muy interrelacionadas entre sí. En sí misma, la diarrea en una infección no es más que un mecanismo defensivo del organismo que trata de expulsar tan pronto como pueda el patógeno extraño, e impedir así que atraviese la pared del tubo digestivo. Por tanto, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cortar la diarrea de forma brusca no es ni necesario ni aconsejable, puesto que dejamos al germen actuar libremente más
tiempo en el interior del organismo. Sin embargo, por otro lado, una diarrea prolongada elimina la llora bacteriana normal o flora saprofita de las paredes intestinales, cuya función es precisamente impedir que puedan crecer otros microorganismos en las mismas. Atendiendo entonces a ambas circunstancias el tratamiento debe realizarse
de la siguiente manera:

Ante una diarrea leve que no se acompañe de fiebre ni signos importantes de infección se deben administrar únicamente líquidos isotúnicos que aporten agua y electrolitos. Estos líquidos, como la limonada alcalina que después explicaremos, el suero oral o las bebidas deportivas de recuperación, se deben tomar a tragos cortos cada 15 minutos de forma aproximada, y se deben mantener durante varios días hasta que las heces tengan una consistencia normal. En cuanto a la dieta que se debe seguir existe cierta controversia. Algunos autores recomiendan la dieta absoluta solo beber los líquidos mencionados durante las primeras 24 horas, con el fin de mantener en reposo el tubo digestivo y favorecer su recuperación; hoy en día sin embargo, se tiende a recomendar que se coma desde el primer momento, siempre y cuando se haga de forma moderada y evitando comidas fuertes 0 muy grasas, verduras, picantes, fritos o el cafe. La dieta ideal debe basarse en manzana, albaricoque, plátano, arroz cocido, zanahoria, pan tostado, jamón cocido y pescado hervido, siempre en pequeñas cantidades. No deben nunca darse ni leche ni derivados como el yogur durante los primeros días, ya que la diarrea elimina las laetasas encargadas de su digestión y resultan agresivos para el intestino. Cuando ceda la diarrea, sí se deben tomar para recuperar la
flora bacteriana intestinal. Los vómitos que acompañan a este cuadro en muchas ocasiones suelen ceder tras las primeras horas; de no ser así, se pueden administrar fármacos como la metoclopramida los días necesarios hasta que cedan.

La manzana es un astringente natural suave recomendado en la dieta ante una diarrea.

El pan tostado forma parte de la dieta ideal ante una gastroenteritis leve.

El limón es un ingrediente que puede utilizarse para preparar un suero casero en caso de diarrea sin tener que acudir a preparados específicos de farmacia.

Limonada alcalina casera

1- Para preparar la fórmula de la limonada alcalina casera, se usarán los siguientes ingredientes:
• Un litro de agua no necesariamente hervida.
• El zumo de dos limones.
• Una cucharadita rasa (de las pequeñas) de sal común o cloruro sódico.
Si tenemos sal potásica pondremos un cuarto de cucharadita de ésta y sólo media de la anterior.
• Un poco de bicarbonato sódico, como una punta de cuchillo de forma aproximada.
• Dos cucharadas soperas de azúcar.

2- El ritmo ideal de ingesta de este líquido es de unos tres litros diarios, ni muy caliente ni muy frío,
removiendo el contenido cada vez que se vaya a beber.

3- Ante una diarrea grave con deposiciones incontroladas, que se acompaña de vómitos y que manifiesta ya signos de deshidratación por su excesiva duración, será necesaria una rehidratación más intensa a nivel hospitalario. Si se hace insuficiente la vía oral, será necesaria la administración de sueros por vía venosa para estabilizar al enfermo al tiempo que se descartan complicaciones generales de la infección. Sólo en esta situación, es decir, con riesgo grave de deshidratación, está indicado el empleo de sustancias astringentes como la loperamida para frenar el número de deposiciones, siempre y cuando el individuo no presente fiebre. En cualquier caso, es preferible consultar al médico antes de tomar cualquier decisión cuando una diarrea se prolonga y no cede con la dieta y la rehidratación oral.

Otro punto de controversia es el empico de antibióticos en casos de diarrea aguda. En principio, debemos pensar que la diarrea infecciosa es de origen vírico y que por tanto el empleo de antibióticos no va a mejorar su evolución, sino más bien al contrario, va a dañar más aún la flora intestinal protectora.
Por tanto sólo en aquellos casos en los que, bien por la presentación del cuadro (por ejemplo iin.i epidemia) o bien porque se rea 1 ice un cultivo de heces, tengamos la seguridad de que una bacteria es la causante de la diarrea se indicará el uso de antibióticos. Los más empleados en estos casos son el ciprofloxacino de 500 mg cada 12 horas durante cuatro o cinco días, el metronidazol de 250 mg cada seis horas durante siete días o ciertas sulf’amidas. Si se hace inevitable el empleo de astringentes para cortar la diarrea por el riesgo de deshidratación grave, se deben administrar antibióticos con el fin de impedir la extensión del germen dentro del organismo.
En caso de dolor abdominal persistente en forma de retortijones o espasmos de la musculatura abdominal se empicarán fármacos como la butilescopolamina para su alivio.

Signos de deshidratación

• Piel seca con el signo del pliegue positivo: esto significa que al pellizcar levemente la piel en zonas como el cuello o los brazos, se mantiene un pliegue en la piel unos cuantos segundos en vez de retornar en seguida a su posición normal.

• Sed imperiosa que no se calma bebiendo agua.

• Sequedad en las mucosas, especialmente la oral, con boca pastosa que no permite hablar correctamente.

• Aspecto de los ojos como hundidos y sin brillo.

• Orina escasa y muy coloreada. Ausencia de sudoración.

Los antibióticos y medicamentos sólo se emplearán bajo supervisión médica en caso de gastroenteritis.

 

Originally posted 2014-07-11 09:44:06.

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