Sintomatología De La Diabetes 3

Con este término nos referimos en general a una cifra de glucosa alta, tanto como si responde a un diabético mal controlado, como simplemente a que se acaba de comer una cantidad relativa de alimentos dulces o chucherías antes del análisis. En principio tomaremos la referencia de 200 mg/dl como límite para indicarnos que por encima del
mismo, o bien no existe un buen control de la enfermedad, o se es diabético sin saberlo, lo cual debe ser solucionado cuanto antes.
Pero se puede tener la glucemia por encima de esta cifra y no necesariamente percibir ningún síntoma relacionado con la misma.
Por lo tanto, son los cuadros clínicos derivados de una glucosa alta lo que hay que delectar y tratar, independientemente de la cifra concreta que se tenga.
La cetosis o cetoacidosis es la principal complicación que puede surgir como consecuencia de una glucemia elevada, liste cuadro es típico de diabéticos mal controlados o de aquellos en los que concurren otras enfermedades importantes que descompensan la diabetes, o también como consecuencia de un cuadro de deshidratación profunda. Pero también la cetoacidosis puede presentarse como una forma de debut de una diabetes desconocida en una persona joven que hasta ahora estaba sana. Hay ciertos síntomas que van apareciendo a medida que progresa la cetoacidosis, y paralelamente se elevan las cifras normales de glucosa, estos síntomas son:

• Sed intensa e imperiosa que no se termina de calmar nunca pese a una abundante ingesta de agua o de otros líquidos;

• Frecuentes ganas de orinar originadas como consecuencia de lo anterior;

• El paciente puede sentir un cansancio mayor de lo normal acompañado de pérdida de fuerza.

• Necesidad imperiosa de comer alimentos, especialmente bollería y dulces.

• Pérdida de peso en los últimos meses a pesar de llevar una dieta excesiva y desequilibrada.
Estos síntomas son propios de una glucosa elevada sin más. A partir de glucemias superiores a *()() mg/dl pueden comenzar a presentarse signos agudos que indican una complicación del cuadro habitual, como son:

• Taquicardia acompañada de una tensión baja.

• Piel muy seca manifestada con pliegues marcados y ojos hundidos.

• Respiración lenta y profunda.

• Palidez y frío.

• Pérdida de conciencia.

Un cuadro de este tipo, prolongado en el tiempo y sin el control adecuado, desemboca genci .límenle en un coma diabético que requiere tratamiento hospitalario urgente.

Tratamiento

El tratamiento más habitual consiste básicamente en la detección precoz de los síntomas mencionados y en la medición de los niveles de glucosa cuando éstos se presentan. En un diabético ya conocido será necesario aumentar la dosis de insulina que administra normalmente, y si además es anciano, habrá que asegurarse de que bebe suficiente líquido, sobre todo en verano. Si no existieran familiares cercanos, es deseable que los asistentes sociales cumplan esta función de acompañamiento y consejo al enfermo. Todo diabético que sepa que lo es debe obligarse a saber manejar los peque-nos aparatos de glucemia capilar tenga la edad que tenga estos dispositivos sencillos son fundamentales para realizar perfiles de control y para detectar alteraciones potencialmente graves. Conviene recordar que la glucemia medida con estos glucómetros a partir de la sangre del dedo es un 10% inferior a la real, por lo que sólo son aproximadores que no deben suplantar a las revisiones médicas habituales, sino complementarlas.
Si aparecen síntomas de mayor gravedad o se llegan a medir glucemias superiores a 400 mg/dl es imprescindible el traslado a un centro sanitario para proceder a la administración de insulina por un profesional e hidratar al enfermo si procede según su estado. Mientras este traslado se produce, se pueden administrar un par de unidades de insulina rápida, anotando siempre la dosis normal del enfermo y la cantidad extra que se le ha administrado antes de llegar al hospital para poder informar al persona sanitario con la mayor exactitud posible.
In resumen, un paciente diabético basa su tratamiento en cinco máximas:

• Controlar su dieta para que sea equilibrada, sobre todo evitando los alimentos ricos en azúcares simples que se absorben muy deprisa y sustituirlos por otros más complejos. Es decir, cambiar las chucherías por alimentos ricos en hidratos de carbono. Además, es aconsejable repartir los alimentos en al menos cinco comidas al día para que nunca se pueda pasar mucho tiempo en ayunas o con el estómago vacío. Estas normas dietéticas se complementan con la ingesta de fibra y la reduce ion de grasas.
• Hacer ejercicio físico moderado, pero controlando que se ha comido lo suficiente. El ejercicio, además de ayudar a controlar el peso, reduce los niveles de glucosa.
• Administrarse los fármacos específicos: los antidiabéticos orales y la insulina.
• Autocontrolarse los niveles de glucosa en casa y aprender a interpretar los resultados.
• Seguir las revisiones y consejos del médico.

Con estas pautas como tratamiento preventivo se suele evitar la hiperglucemia y todas las complicaciones que ésta puede acarrear.

Ante una hiperglucemia en un diabético se debe administrar su dosis de insulina.

La sed y la necesidad de beber agua de forma constante pueden indicar un cuadro de cetoacidosis.

Una híperglucemia puede desembocar en un coma diabético en el que el paciente deba ser ingresado en un centro hospitalario obligatoriamente.