hipoglucemia

Se denomina así al descenso de la glucosa en la sangre por debajo de 65 mg/dl o 65 gramos por litro, medida en cualquier momento del día y en cualquier circunstancia. Las hipoglucemias pueden deberse a un ayuno prolongado o una ingesta escasa de los mismos seguida de una actividad física importante. En el caso de los diabéticos, las hipoglucemias son consecuencia generalmente del tratamiento con insulina o fármacos antidiabéticos orales que, o bien están mal prescritos y provocan un descenso excesivo de la glucosa, o bien se toman habiéndose saltado una de las comidas pertinentes. El consumo de alcohol también interfiere con el tratamiento de la diabetes y provoca hipoglucemias, igual que el uso concomitante de ciertos fármacos. Existen además otras muchas patologías que tam-
bién pueden provocar una hipoglucemia dentro de su cuadro clínico. Los principales síntomas que se asocian a este descenso de la glucemia son:

• Sudoración excesiva que no se corresponde con calor externo.
• Sensación de angustia o de cierto malestar general.
• Náuseas y vómitos.
• Sensación de hambre imperiosa que se manifiesta como una obsesión.
• Irritabilidad.
• Temblor en la punta de los dedos.

Tratamiento

El tratamiento de la hipoglucemia debe ser instaurado tan pronto como se detecten los primeros síntomas. El paciente diabético debe conocer cuáles son éstos y estar entrenado para combatirlos, así como los familiares cercanos. Podemos encontrarnos en dos situaciones diferentes:

• Si el individuo está consciente: nos podrá relatar los síntomas que han ido ocurriendo y procederemos a hacer una toma de glucosa capilar con la maquina que la mayoría de ellos tienen. Si no es posible dicha toma, consideraremos que la glucosa es baja y procederemos a darle azúcar, chocolate, zumos de frutas, leche con azúcar o cualquier sustancia que lleve glucosa y esperaremos a que se produzca la mejoría, que debe ser normalmente rápida en pocos
minutos. Algunos diabéticos tienen siempre en casa glucagón en viales inyectables para pinchárselo en estos casos.

• Si el individuo está inconsciente: lo primero que debemos tener claro es saber que nunca se debe dar de beber o comer nada en este estado; sino que hay que avisar con prontitud a los servicios de urgencia para que se trate de administrar la glucosa por vía venosa, pero mientras tanto, podemos pinchar el glucagón si lo leñemos o incluso a la desesperada, introducir enemas de agua con azúcar por el recto.
Tras una hipoglucemia se debe mantener la vigilancia del afectado durante todo el día. Las hipoglucemias debidas a ciertos antidiabéticos como las sulfonilureas pueden repetirse a las pocas horas, va que el fármaco sigue actuando y descendiendo la glucemia. Como decíamos anteriormente un diabólico debe mantener un estricto control regular de las comidas y de la actividad física con el fin de adaptar el tratamiento diario lo mejor posible a las necesidades reales y evitar sobresaltos. Es fundamental por tanto que nunca se salte sus revisiones médicas y que siga al pie de la letra los consejos médicos, ya que aunque es una enfermedad que con el tratamiento correcto puede ser muy llevadera y compatible con cualquier actividad normal, en cambio si el paciente se abandona resulta una enfermedad muy grave.

Prácticamente cualquier dulce puede servir como alimento de emergencia en el caso de que se tenga una caída brusca de glucosa.