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Inhalación de monóxido de carbono

Se trata de la Intoxicación por gas más frecuente en todo el mundo, aunque en los países desarrollados su incidencia ha ido disminuyendo de forma progresiva por la desaparición de los braseros utilizados como calefacción y la sustitución del gas ciudad (que posee un 10% de monóxido do carbono) por gas natural.

Situaciones de peligro de intoxicación por monóxido de carbono

  • Los incendios en lugares cerrados en los que, tras consumirse la mayoría del oxígeno, las superficies ardientes comienzan a desprender este gas, siendo responsable de más muertes esta circunstancia que el propio fuego.
  • Las combustiones incompletas de cualquier materia, generalmente el carbón o la madera. Se entiende por combustión incompleta aquella en la que por producirse en un lugar pequeño o mal aireado o por no apagar correctamente los rescoldos, mantiene un quemado lento y constante.
  • Los quemadores defectuosos para gas natural, propano o butano, que aunque no posean monóxido de carbono en su composición pueden favorecer la formación de este gas.
  • Los tubos de escape de los automóviles, especialmente peligrosos dentro de los garajes que no posean sistemas de ventilación forzada.
  • El empleo de pinturas y de disolventes, sobre todo en sótanos o en habitaciones cerradas.

Modo de actuación ante una intoxicación por monóxido de carbono

1- La medida inicial que debemos tomar en estos casos es la de retirar a la víctima del lugar del incidente después de haber avisado a los servicios de emergencia. Resulta obvio decir que antes de nada tenemos que valorar nuestra seguridad para poder prestar ayuda, es decir, que hay que ventilar el sitio en primer lugar, aguantar la respiración todo lo posible o salir cada poco rato a airearse si el traslado es dificultoso.

2- Si el individuo no presenta respiración, procederemos a su reanimación con el boca a boca, añadiendo el masaje cardíaco si tampoco presenta pulso. Si respira, es fundamental aplicarle oxígeno tan pronto como sea posible, puesto que es la base del tratamiento, con el fin de desplazar la carboxihemoglobina y purificar la sangre.

3- Hasta que el oxígeno llega, podemos imbuir el aire con nuestra boca o con una mascarilla en los pulmones del afectado si está inconsciente y aunque respire. No es raro observar en estos individuos la formación de unas ampollas o vesículas en la piel o de manchas negras en la musculatura que nos pueden orientar hacia este cuadro.
Hasta un 10% de las víctimas de esta intoxicación pueden presentar varias semanas después un síndrome tardío consistente en alteraciones psiquiátricas, como trastornos de la conducta, amnesia o dificultad para la concentración, aunque la recuperación haya parecido normal en su momento, sobre todo si se alcanzó el estado de coma. Por tanto, debe consultarse cualquier anomalía que se presente en los días posteriores a los hechos y establecer una vigilancia.

El mayor problema del monóxido de carbono es que se traía de un gas incoloro, inodoro y no irritante, por lo que no sólo es imposible de detectar sin medios adecuados sino que además su efecto dentro del organismo pasa inadvertido hasta que la intoxicación es ya un hecho. Cuando se inhala este gas, llega a la sangre y se combina con la hemoglobina igual que el oxígeno, pero formando un compuesto llamado carboxihemoglobina. Sin embargo, este compuesto es muy estable y no se separa al llegar a los tejidos como hace el oxígeno, por lo que un porcentaje de la hemoglobina circulante está copada por el monóxido y le resta sitio al oxígeno, es decir, dificulta la respiración.

Cuadro clínico dependiendo del porcentaje de hemoglobina

• Hasta el 25% de carboxihemoglobina cursa con náuseas, malestar, visión borrosa y cefalea, lo justo para que el individuo con un poco de suerte pueda buscar aire fresco o solicitar ayuda.

• Entre el 25 y el 40% comienzan a manifestarse signos de confusión, obnubilación y debilidad extrema. El individuo no puede valerse ya por sí mismo y requiere de ayuda externa para salvar su vida.

• Por encima del 40% aparece un estado comatoso, con bajada brusca de la tensión arterial, hipertermia y convulsiones. La muerte llega en casi la mitad de los casos cuando se alcanza esta fase, quedando en otro importante porcentaje secuelas neurológicas irreversibles.

• Cifras mayores del 60% son incompatibles con la vida, produciéndose la muerte por asfixia.

 

 

Originally posted 2014-07-11 09:24:48.

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