Alcool

Intoxicación etílica

El alcohol es un componente fundamental de gran cantidad de bebidas como la cerveza, el vino y otros licores a las que clasifica precisamente como alcohólicas. Todas estas bebidas obtienen su porcentaje alcohólico correspondiente a partir de la fermentación o la destilación de ciertos alimentos o en ocasiones por simple adición del mismo. 11 alcohol que poseen normalmente estos productos es el etanol, de ahí que hablemos de la intoxicación etílica o etilismo, si

bien se emplea también el metanol que es mucho más peligroso, en las bebidas llamadas motiladas o con el fin de adulterar las bebidas normales.

El organismo de los seres humanos es capaz de tolerar unos niveles bajos de alcohol e incluso, como sabemos, se han descrito sus efectos beneficiosos en múltiples circunstancias cuando se toma de forma moderada y controlada, si bien estos efectos no son producidos enteramente por el alcohol, sino por otras sustancias formadas con el mismo y que lo acompañan dentro de las bebidas. El hígado es el órgano encargado de metabolizar esta sustancia de forma casi completa, eliminándose un pequeño porcentaje por la respiración, lo que permite su detección a través de alcoholímetros. El alcohol es una droga legal en la mayoría de los países desarrollados y como consecuencia de su consumo abusivo surgen cada vez más casos de intoxicaciones agudas. Se trata de hecho de la intoxicación aguda más frecuente en los adultos y posiblemente lo sea ya entre los jóvenes, cuyo acceso al mundo de las bebidas
alcohólicas es cada vez más temprano y más ingente. Para que se produzca una intoxicación de este tipo, el primer paso lógicamente debe ser la ingesta excesiva de bebida en un periodo corto de tiempo, aunque no debemos olvidar que los fenómenos de dependencia creados en individuos que sufren un alcoholismo crónico (hasta el 20% de la población en algunas sociedades) hacen que pequeñas cantidades de alcohol produzcan embriaguez. Por el contrario, los fenómenos de tolerancia pueden enmascarar una intoxicación aguda grave en un individuo que no aparen 1 a embriaguez pero que ha bebido en exceso.

El hígado es el órgano más afectado en caso de intoxicación etílica.

Factores que influyen en la intoxicación etílica

La edad del individuo: la tolerancia a los efectos secundarios del alcohol se desarrolla con su consumo y con la maduración y adaptación del metabolismo.

El sexo del individuo: las mujeres poseen una cantidad menor de ciertas enzimas gástricas encargadas de romper inicialmente la molécula de etanol como primer paso de su metabolización hepática.

Las características físicas del individuo: como ante cualquier sustancia consumida, el peso y la envergadura determinan también el efecto de la misma.

Las circunstancias que acompañan a la ingesta: no produce el mismo efecto beber alcohol en ayunas que hacerlo mientras se come. Así mismo, la ingesta rápida satura antes los mecanismos de eliminación y permite una mayor acumulación de alcohol en sangre que la ingesta pausada.

Las características de la bebida: las bebidas de alto conténido en alcohol o aquellas que llevan carbónico en su composición provocan el estado de embriaguez con mayor facilidad.

Los tratamientos acompañantes: la mezcla de ciertos fármacos con alcohol, o aún peor, la toma de drogas de forma conjunta al mismo, aceleran los efectos tóxicos y pueden complicar de sobremanera el cuadro de intoxicación.

La sintomatología que surge a medida que se consuma la Ingesta de alcohol transcurre de forma paralela a las concentraciones que el mismo va alcanzando en la sangre. Se mide en miligramos de alcohol por decilitro de sangre. Si bien existen diversas clasificaciones acerca de la progresión de la borrachera (algunas populares muy graciosas), de forma práctica podemos distinguir tres fases concretas en su evolución:
1. A partir de 0,25 g/l comienzan en la mayoría de los casos una serie de afectaciones cerebrales por inhibición de ciertas vías neuronales que desembocan en hiperexcitabilidad de la corteza cerebral, manífestada en forma de aumento de la sociabilidad, locuacidad, perdida de las inhibiciones y finalmente euforia. El fetor o aliento alcohólico se detecta desde las primeras bebidas tomadas. A medida que se incrementa dicha concentración se pierde parcialmente la capacidad de concentración y de raciocinio, al tiempo que surge una pérdida de habilidad motora y de coordinación. Se observa además un acaloramiento corporal que en la cara se aprecia como rubicundez. El 75% de las intoxicaciones se detienen al llegar a esta fase y no progresan más.

2. A partir de 1 g/l se empiezan a producir alteraciones en el funcionamiento del equilibrio que se manifiestan como andar irregular y separación de las piernas para mantener mejor base de sustentación. Aparecen además otros signos como dificultad para el habla, visión doble o borrosa y trastornos en la conducta, generalmente conducta inapropiada, obscena o excesivamente amistosa. Según aumenta el consumo va apareciendo obnubilación, incoherencia en el lenguaje, frío, vómitos y dificultad para mantenerse de pie; se acaba por tanto de forma brusca la euforia y comienza la fase depresiva de la embriaguez. El individuo normalmente se duerme irremediablemente unas cuantas horas para despertarse con resaca y posiblemente con amnesia de la parte final de su borrachera. De forma
aproximada, un 18% de las borracheras alcanzan este estado y no pasan al grado más grave.

3. A partir de 2,5 g/1 el cuadro se complica gravemente con signos de afectación cerebral aguda que pueden acompañarse de pérdida de conciencia, crisis convulsivas con relajación de esfínteres y dificultad para la respiración. Si se persiste en el consumo o Id ingesta en las fases previas en las que aún se mantenía la conciencia, se
alcanza el estado de estupor y posteriormente de coma. Bu el 7% de los casos se llega hasta este punto.
Cuando un individuo supera las cifras de 5 g/1 se acerca peligrosamente a las cifras que son incompatibles con la vida, siendo inevitable la muerte por depresión respiratoria por encima de 5,5-6 g/l.

A partir de ciertos niveles de alcohol en sangre se puede perder la conciencia y llegar al coma.

Tratamiento de la intoxicación etílica

Sirva todo lo comentado hasta este momento como el mejor tratamiento posible para este tipo de intoxicación, ya que la prevención del alcoholismo debe ser fundamental en las sociedades modernas desde temprana edad y no hay mejor prevención que la que da el conocimiento.

Una vez producida la situación tendremos que afrontarla y tratarla, con el fin último no tanto de curarla, sino de prevenir sus complicaciones. El alcohol no tiene un antídoto concreto ni existen medidas milagrosas que hagan desaparecer la embriaguez de forma rápida. Por tanto, el primer paso a realizar es siempre una valoración del estado general del individuo tratando de cuantificar la cantidad de bebida tomada y en cuánto tiempo, las condiciones en
las que si1 ha realizado la ingesta y las características concretas del mismo en cuanto a enfermedades, fármacos o la posibilidad de haber lomado otras drogas. El uso de alcoholímetros, cada vez más a mano entre la población para evitar multas de tráfico, nos puede ser útil para tratar de situar la fase concreta de embriaguez y por tanto la gravedad del cuadro.

Modo de actuación ante la intoxicación etílica según su gravedad

En las fases iniciales de la embriaguez basta con detener el consumo de alcohol de forma definitiva, comer algo en pequeñas cantidades y trasladar al individuo a un sitio tranquilo para que se despeje poco a poco. El efecto del alcohol sobre el cerebro es mucho mayor cuando las concentraciones del mismo están creciendo, por lo que al frenar la ingesta y tranquilizarse, la recuperación debe ser relativamente rápida.
Si se sabe o se sospecha que se ha tomado una gran cantidad de bebida en la hora previa y que por tanto todavía pueden subir las concentraciones, se debe proceder al vómito con el fin de eliminar la mayor cantidad posible antes de que pase a la sangre. Por supuesto se debe evitar cualquier actividad peligrosa, incluyendo la conducción, aunque aparentemente se haya ,recuperado la normalidad. No se debe administrar ningún tipo de remedio «mágico» ni en general ninguna bebida, salvo agua de forma moderada. Se puede despejar al individuo con agua fresca en la cara. Dado que en la mayoría de los casos la evolución con estas medidas es buena, no es necesaria la asistencia médica en este momento, salvo que concurran circunstancias como tratamientos farmacológicos concomitantes, empleo de otras drogas, enfermedades previas o un retraso que pueda ser considerado como excesivo del proceso de recuperación.

Cuando nos enfrentamos a una embriaguez más grave en la que el individuo ha perdido la capacidad de autocontrol o
directamente se encuentra obnubilado o en estado de estupor, se hace imprescindible dirigirse a un centro médico. Esto es debido a que la ingesta desmesurada de alcohol se asocia con trastornos de todo tipo como las mencionadas crisis convulsivas, la hipoglucemia, la hepatitis aguda alcohólica, los trastornos de iones en la sangre y en general a diversos daños cerebrales. Mientras se produce el traslado debemos tomar algunas medidas preventivas como la de proteger al individuo de caídas, ya que los traumatismos craneoencefálicos son muy habituales en estos casos. Otra medida es la de vigilar el vómito, ya que puede ahogar al sujeto si se encuentra boca arriba; la posición ideal es ésta pero con la cabeza inclinada a un lateral. Finalmente, debemos cubrirle con una manta para evitar la pérdida de calor o hipotermia que acompaña estos casos.
El empleo de cualquier sustancia, especialmente los famosos complejos de vitamina B, debe reservarse para el hospital, ya que su efectividad por vía oral es lenta y escasa.

Una mención aparte merece el llamado delirium tremens. Se denomina así a un cuadro de agitación, temblor, obnubilación y alucinaciones que aparecen en un bebedor habitual importante tras un periodo de abstinencia de 48 horas. Aunque en la mayoría de los casos el curso de esta patología es benigno, hasta en un 10% de ellos pueden surgir complicaciones de forma rápida que desemboquen en la muerte sin ninguna causa concreta de la misma. Por tanto ante esta situación debe solicitarse siempre asistencia médica con el fin de vigilar la estabilidad del individuo e instaurar el tratamiento oportuno.

Originally posted 2014-07-11 10:51:13.

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