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Intoxicación por medicamentos

En la mayoría de los domicilios es posible encontrar un buen número de fármacos destinados al consumo crónico por diferentes patologías o de reserva para su uso ocasional. Si bien en la mayoría de los casos estos productos se conservan de forma adecuada, es decir, guardados con sus cajas y prospectos en un lugar sin acceso para los niños, no dejan de ser un tóxico potencial si se alteran sus indicaciones o sus dosis terapéuticas. Las intoxicaciones por sustancias farmacológicas son muy frecuentes en los países desarrollados tanto de forma accidental como provocada, con ideas de suicidio, siendo esta última circunstancia más frecuente (90% de los casos). Los niños y los ancianos son los grupos de población más expuestos a la ingestión accidental, mientras que los pacientes psiquiátricos, especialmente los que sufren depresión, los que con más frecuencia presentan intentos autolíticos o de suicidio.

Cualquier medicamento lleva en su composición uno o varios principios activos que cxperimentalmente han demostrado un electo concreto sobre el organismo. Por tanto, se han establecido unas dosis aceptables para el mismo dentro de un rango terapéutico, o lo que es lo mismo, existe un margen de concentraciones en el organismo de esta sustancia dentro del cual ejerce una acción del tipo que sea sin producir daños graves al mismo. Todo fármaco puede producir una toxicidad secundaria a su abuso, por tanto de lo que se trata es de conseguir sustancias en las que el rango terapéutico o útil de las mismas coincida con los límites tolerables del organismo hacia ellas.

Cuando dichas concentraciones no alcanzan el rango terapéutico no estamos obteniendo ningún beneficio de la toma, pero sí estamos expuestos a sus electos secundarios, puesto que a lo mejor estos últimos no necesitan de tanta dosis para presentarse. Pero el caso que nos ocupa es el contrario, la sobredosificación de sustancias que superan las concentraciones aconsejables, que producen un cuadro de intoxicación al superar los límites de tolerancia del organismo.

Cualquier medicamento que tengamos en casa puede ser una fuente de intoxicación por sobredosis. Deben guardarse siempre lejos del alcance de los niños.

Tratamiento de la sobredosis por fármacos

La gran mayoría de los medicamentos disponibles en el mercado tienen un margen de seguridad suficiente como para que la ingesta desproporcionada de los mismos no tenga consecuencias necesariamente fatales. No obstante, como punto inicial y primordial del tratamiento de este tipo de intoxicaciones, se debe tener en cuenta que cualquier sobredosificación farmacológica, accidental o no, tiene que ser consultada siempre con un profesional, sea cual
sea la sustancia y aunque no se manifiesten complicaciones.

De forma general vamos a exponer la actitud a seguir ante ta presencia o la sospecha de este tipo de intoxicaciones para después referirnos de forma concreta a las sustancias más comúnmente implicadas. Inicialmente hay que hacer una valoración global de la situación atendiendo a las siguientes circunstancias:

La interrogación si es posible del afectado: en la mayoría de los casos se reconoce la ingesta abusiva de fármacos después de haberla realizado; se debe buscar un ambiente de confianza y tranquilizador para ello.

La valoración de los antecedentes en este sentido: el hecho de haber intentado ya un suicidio es un factor predisponente muy importante para realizar más. El hecho de ser un enfermo tratado de cualquier tipo de enfermedad mental también nos hace abundar en esta sospecha.

• La búsqueda de pastillas o cajas vacias en la proximidad del individuo o en la basura, al tiempo que se investiga cuál era el tratamiento habitual que tomaba.

El cuadro clínico que presenta el individuo: la obnubilación o aletargamiento, el pensamiento inconexo, el sueño irremediable, las molestias gastrointestinales y las náuseas, la respiración lenta y la aparición de manchas en el cuerpo nos pueden orientar hacia una intoxicación por fármacos, sobre todo si no existen antecedentes concretos de enfermedad grave.

Las medicinas de formas o colores atractivos son más susceptibles de intoxicación por niños.

Efectos de la sobredosis por fármacos

• Se produce la exacerbación de los efectos secundarios que el propio fármaco ya produce a dosis normales.

• Pueden aparecer complicaciones metabólicas como consecuencia del daño directo de los mecanismos naturales de eliminación de esta sustancia, como el sistema hepático o el renal.

• Es posible que se produzca un daño directo sobre cualquier parte del organismo por las concentraciones elevadas de la sustancia en la sangre y en los tejidos al no poder ser eliminada con la suficiente celeridad.

Modo de actuación ante una intoxicación por fármacos

1- Retirar del alcance del individuo cualquier otro fármaco y guardarlos para que con posterioridad sirvan de referencia a la hora de descubrir la sustancia tomada en exceso.

2- Interrogar a las personas cercanas o tratar de comunicar con ellas acerca de la situación general del individuo horas o días antes del suceso.

3- Comprobar la respiración y el pulso del afectado; si no se puede apreciar, comenzar con las maniobras de resucitación.

4- Si el paciente está consciente y reconoce la ingesta abusiva, se procede a provocar el vómito introduciendo los dedos o con un objeto de punta roma. La ingesta obligada de agua o de otros líquidos también puede ser útil para provocar el vómito y arrastrar el contenido gástrico. Estas medidas sólo pueden ser útiles si ha transcurrido menos de una hora desde la toma de los fármacos, ya que después el contenido del producto alcanza la sangre y los órganos internos.

5-  Si el paciente está adormilado se le debe estimular con el fin de mantenerle despierto y consciente en la medida de lo posible, recordando los síntomas que refiere.

6- Una vez en el medio hospitalario se procede a estabilizar al paciente y a realizar distintas maniobras según sean convenientes, como lavado gástrico, administración de carbón activado para neutralizar la absorción del fármaco, diálisis y administración de antídotos si los hubiere. En cualquier caso, es necesaria la atención médica especializada.

Fármacos más comunes ante las intoxicaciones

Sedantes o hipnóticos: como las benzodiacepinas del tipo diacepam, loracepam, alprazolam, bromacepam,
cloracepato y similares. Son fármacos empleados normalmente para inducir el sueño o para tratar la ansiedad. Se considera tóxica la ingesta de 10 a 20 veces sobre la dosis normal. El cuadro provocado comienza con una sedación intensa a la media hora de la toma progresando después en una depresión respiratoria primero y finalmente, de todo el sistema nervioso. Estos fármacos, tomados de forma aislada, suelen responder bien al tratamiento con su antídoto, siempre que no se demore mucho. No suelen provocar la muerte en casi ningún caso, aunque sí revisten gravedad. Las personas acostumbradas al fármaco, que lo usan a diario para dormir, pueden perder el respeto a la dosis recomendada e intoxicarse, pero es más frecuente una sobredosis en pacientes con intento de suicidio.

Paracetamol: se trata de un analgésico muy común empleado en muchas ocasiones en intentos de suicidio, no por su potencia sino por su fácil accesibilidad en cualquier domicilio, ya que es fácil adquirir varios envases sin receta médica. Su toxicidad se manifiesta a partir de la ingesta rápida de unos ocho o 10 gramos, es decir, de unas 15 o 20 pastillas de forma aproximada. El cuadro consiste en dolor abdominal intenso y vómitos, con una afectación hepática hasta 48 horas después que puede ser grave. El pronóstico cuando se trata con su antídoto antes de que pasen ocho horas es generalmente bueno.

Antidepresivos: son fármacos muy empleados con estos propósitos puesto que forman parte del tratamiento previo del paciente, que ya es de por sí un individuo predispuesto a una intoxicación voluntaria por sus propios problemas psicológicos. La sintomatología que aparece con su abuso consiste en temblores, taquicardia, arritmias y entrada posterior en coma. Los antidepresivos más modernos han minimizado estos efectos hasta hacerlos casi imperceptibles. El tratamiento a tiempo evita la muerte en la mayoría de los casos.

Salicilatos: el ácido acetilsalicílico o aspirina es responsable cada vez menos de intoxicaciones de este tipo por su menor uso hoy en día. Además, deben tomarse unas 30 aspirinas de media para que aparezcan vómitos, respiración acelerada, somnolencia y aumento de la temperatura como síntomas más habituales. A dosis muy excesivas como de 50 o 60 aspirinas juntas se produce un cuadro grave de convulsiones y se puede llegar al coma. Al necesitarse tantas pastillas para llegar a la intoxicación, suele ocurrir poco, ya que normalmente no se tiene más de un envase en casa.

Originally posted 2014-07-11 11:29:10.

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