alergias

Una reacción inmune no es más que una forma de defensa de nuestro organismo frente a un agente externo considerado como extraño y por tanto potencialmente peligroso. EI sistema inmune, formado tanto por células específicas como por inmunoglobulinas, se encarga de detectar la presencia de dicho agente y de poner en marcha los mecanismos oportunos para su aislamiento y su destrucción. Esto ocurre continuamente en nuestro cuerpo, puesto que por el hecho de relacionarnos con el medio que nos rodea estamos expuestos a contactos re peí idos con formas de vida microscópica v con ot ras sustancias, Una reacción alérgica es sin embargo un tipo de reacción inmune frente a una sustancia, objeto o célula que no representa un peligro vital para el individuo y que de hecho no se produce en la mayoría de la población. Es decir, que se requiere de una sensibilidad especial para que se produzca la reacción, siempre desproporcionada. El motivo por el cual ciertos individuos padecen alergias concretas es desconocido aún,
aunque se saben los mecanismos que siguen estas reacciones y su tratamiento.

Esta sensibilidad puede poseerse desde el nacimiento y manifestarse tras el primer contacto con el alérgeno concreto o, con más frecuencia, desarrollarse con el tiempo tras haberse producido los primeros contactos, durante un periodo que se denomina «desensibilización». En otras palabras, lo más habitual es que un individuo pueda estar
expuesto a una sustancia en forma de medicamento, alimento, polen, acaro u otro ser vivo durante un cierto tiempo antes de sufrir la primera reacción alérgica en relación al mismo. Esto se debe a que el sistema inmune necesita de uno o varios contactos previos para identificar el alérgeno y crear una memoria del mismo con el fin de defenderse si vuelve a aparecer.

Por tocio lo anterior deducimos que la reacción alérgica no es útil para el individuo, puesto que el agente que la provoca no supone un riesgo real para la salud, mientras que la propia reacción en sí puede llegar a ser tan exagerada que sí lo suponga. Se trata de un fallo en el sistema de reconocimiento del sistema inmune que provoca una cascada de acontecimientos potencialmente graves.

Las reacciones alérgicas pueden manifestarse de diferentes formas, desde signos y síntomas leves que ceden en pocas horas o días, hasta cuadros de shock y muerte. La gravedad de las mismas va a depender entonces de factores como el alérgeno concreto responsable y su cantidad, el lugar de contacto, la potencia con la que reaccione el sistema
inmune conforme a los contactos previos y a su estado de funcionamiento y finalmente el estado general de salud del individuo. Podemos clasificar las reacciones alérgicas en crónicas cuando se producen de forma repetida e inevitable en un individuo predispuesto según la estación del año o el contacto ocasional con animales, polvo o cualquier sustancia a la que se encuentre sensibilizado. Se trata normalmente de reacciones molestas pero leves, caracterizadas por afectación ocular en forma de irritación de la conjuntiva, escozor y lagrimeo.
La afectación nasal, por otro lado, se manifiesta con exceso de producción de moco o rinorrea, obstrucción nasal y picor. Nos corresponde sin embargo, en este apéndice, referir nos a las reacciones agudas como subsidiarias de necesitar un tratamiento rápido y unos primeros auxilios imprescindibles para evitar complicaciones. Una
reacción aguda es aquella en la que en un corto espacio de tiempo el organismo se defiende de forma exagerada a un contacto.

Una alergia crónica puede hacerse aguda si se manifiesta así en un momento dado. La gran mayoría de las reacciones alérgicas no superan las primeras fases mencionadas y no llegan por tanto a representar un riesgo para la persona. No obstante, deben servir como aviso para mantener la vigilancia y como pista para descubrir cuál ha sido el causante de la misma, ya que en otra ocasión la respuesta al mismo puede ser más grave. En el otro extremo se sitúa el llamado shock analiláctico, que se establece como punto final de una reacción alérgica muy grave en la que se compromete la respiración, se colapsa el sistema cardiovascular y se puede llegar a la muerte si tiene la suficiente gravedad y  no se trata a tiempo.