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Dolencias digestivas

Las dolencias digestivas suponen un motivo frecuente de urgencia médica y de convalecencia en general. En muchos casos están relacionadas con la alimentación, pero en otros son reflejo de una patología mayor que se refleja en el aparato digestivo. Estas molestias se manifiestan principalmente en forma de cuadros mas o menos complejos como gastroenteritis aguda, vómitos y dispepsia o indigestión. Vamos a comentar por separado uno de estos cuadros, para referirnos finalmente a la crisis hemorroidal, que también se incluye en el aparato digestivo.

Causas de la gastroenteritis

La mayor parte de las diarreas se transmiten a través de contactos personales directos o con animales, mediante la ingestión de aguas contaminadas y por alimentos en mal estado. En cualquiera de estos casos, un agente patógeno alcanza y ataca el tubo digestivo impidiendo su normal funcionamiento en cuanto a la reabsorción de agua desde las heces durante su proceso formativo. Pero también existen otras causas de gastroenteritis no necesariamente secundarias a agresiones de patógenos externos como son:

• Ingesta de fármacos con efecto laxante como la lactulosa, destructores de la flora bacteriana como los antibióticos y en general antiácidos, mucolíticos, antigotosos como la colchicina, antiinflamatorios o un exceso de dosis de hormona tiroidea, entre muchos otros. Los fármacos empleados como quimioterapia producen también diarrea en muchas ocasiones.

• Colon irritable manifestado en forma de diarreas intermitentes con dolor abdominal en personas jóvenes. La enfermedad inflamatoria intestinal, manifestada como colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn, produce cuadros diarreicos prolongados o crónicos.

• Transgresiones dietéticas o empachos pueden acarrear deposiciones líquidas y pastosas como consecuencia de una mala digestión.

• Reacciones alérgicas a ciertos alimentos o fármacos, la enfermedad celíaca aún sin diagnosticar o intervenciones quirúrgicas en la que se extirpe parte del tubo digestivo también pueden desembocar en diarreas frecuentes.

• La toma de alimentos demasiado ricos en fibra y azúcar tomados en exceso como ciertas frutas y las bebidas estimulantes como el café, así como el consumo de tabaco son antecedentes de diarreas.

• La tensión nerviosa puntual o prolongada, el estrés, el miedo, la ansiedad y la angustia pueden acelerar el tránsito intestinal.

Originally posted 2014-07-11 09:31:32.

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Productos cáusticos

Denominamos así a los producios que llevan en su composición ácidos o álcalis en suficiente proporción como para dañar gravemente las mucosas internas c incluso destruirlas aunque sea parcialmente.
Dentro de los ácidos destacan el clorhídrico, el fosfórico, el bórico y el sullámico, presentes en productos como los desincrustadores, el sal fu man y los productos para la limpieza de los sanitarios.
Dentro de los álcalis o bases destacan el hidróxido de sodio, de amonio y de potasio, así como el hipoclorito sódico y el amoníaco. Se encuentran principalmente en la lejía, los dcsatascadores y los productos para la limpieza de hornos.

El cuadro clínico producido consiste en dolor en el estómago y a veces en la boca, que puede estar muy irritada y con
mucha saliva. En los casos más graves se puede presentar imposibilidad para tragar y vómitos incontrolables que empeoran aún mas el cuadro. Los ácidos afectan más de forma general al estómago, pudiendo llegar a perforar su mucosa y extenderse por la cavidad abdominal, desembocando en una peritonitis gravísima incluso a pie de quirófano. Las bases suelen atacar por el contrario más al esófago, pudiendo también perforarlo y extendiendo su acción por el mediastino entre ambos pulmones.
La lejía es el producto de este grupo que causa con más frecuencia lesiones accidentales. Las formas líquidas de la misma con una concentración de hipoclorito  menor del 10% sólo entrañan un riesgo moderado y limitado a la boca. Sin embargo, las formas concentradas y sobre todo las presentaciones en pastillas, son mucho más peligrosas,
con riesgo de afectación del esófago como antes mencionábamos. Su mezcla con amoníaco u otros productos de
limpieza, como ciertos desinfectantes, puede producir gases muy tóxicos que incluso lleguen a desembocar en un edema pulmonar de tipo irritativo.

La ingesta de salfumán es tremendamente peligrosa y con una mortalidad cercana al 100% si se consume más de 50 mi, resultando inútiles cualquier maniobra o actuación posterior. El ácido oxálico, presente en los limpiadores de metal, también produce irritación grave e importante daño renal si se ingiere.

El dolor de estómago es un síntoma leve de una intoxicación por productos cáusticos.

Una intoxicación grave afecta al sistema respiratorio y digestivo y a otros órganos internos, como el hígado o los ríñones.

Originally posted 2014-07-11 08:31:36.

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Ingestión de otros productos

Incluiremos aquí diversas sustancias de características y utilidades diferentes que tienen como punto común una cierta accesibilidad en los domicilios, siendo entonces potenciales tóxicos, especialmente para los niños.

Clasificación de productos tóxicos diversos

Agua oxigenada o peróxido de Hidrógeno: la concentración, cuando se utiliza como desinfectante, es de 10
volúmenes, es decir, un 3%, lo que hace que su ingestión rara vez cause más efecto que una distensión gástrica con dolor por liberación del oxígeno dentro del estómago. En principio no requiere de ninguna actuación especial, pudiéndose inducir el vómito en este caso concreto, ya que no se trata de un cáustico.

•  Naftalina: se trata realmente de naftaleno, que es un hidrocarburo aromático obtenido a partir del alquitrán de hulla. Su ingestión en niños produce un cuadro de vómitos con diarrea y dolor abdominal; si la ingesta es importante, puede progresar a convulsiones y depresión del estado de conciencia. Si han transcurrido menos de cuatro horas desde que se tomó, está indicado el vómito. En cualquier caso sólo debe beberse agua después, ya que la leche, o en general cualquier alimento graso, favorece su absorción intestinal.

Mercurio: la ingestión, sobre todo por parte de los niños, del mercurio de un termómetro roto puede producir un cuadro llamado acrodinia o enfermedad rosa caracterizado por picores, taquicardia, irritabilidad, sudoración y enrojecimiento de la piel, entre otros síntomas. El tratamiento debe ser hospitalario cuando se sospeche esta intoxicación, si bien podemos inducir el vómito hasta que éste se produzca.

La toxicidad del mercurio hace aconsejable el uso de termómetros digitales o por infrarrojos en lugar de los tradicionales.

Pilas: tanto las baterías planas (por ejemplo la de los relojes) como las cilindricas, son un motivo frecuente de ingestión accidental en niños. En principio no se trata de un cuadro grave puesto que son expulsadas con las heces de forma intacta durante los primeros tres días siguientes, sin mayor problema en el 75% de los casos. Incluso si se demora más este tiempo de expulsión no suele resultar problemático siempre que la pila no se haya quedado atrapada en el esófago, único sitio donde si se corrompe su estructura y vuelca el contenido pueden aparecer complicaciones por perforación del mismo. No se indica por tanto el vómito en un primer momento, pero sí la realización de radiografías de control para comprobar que la pila ha alcanzado el estómago o el intestino si se retarda la expulsión.
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Originally posted 2014-07-11 09:17:50.

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Intoxicaciones

En los hogares existe hoy en día una gran variedad de productos químicos que son utilizados para la limpieza o el cuidado de los diferentes enseres. Por este motivo, no es infrecuente que se produzcan casos de intoxicación derivados del mal uso de los mismos, involuntarios o no, bien sea por su contacto directo, su inhalación o su ingestión. Nos referiremos en este capítulo a todos estos artículos que suelen encontrarse en el domicilio para la limpieza del mismo, así como de los principales cosméticos empleados.

Pese a que existen hoy en día limitaciones legales en cuanto a la composición de este tipo de productos, el componente cáustico de los mismos sigue siendo lo suficientemente importante como para provocar lesiones graves en el organismo. Son los niños menores de cinco años el grupo de población más expuesto a este tipo de intoxicaciones, siendo además la principal patología grave que se puede presentar en los mismos, si bien, afortunadamente, la mortalidad no alcanza cifras muy altas. Los ancianos por el contrario presentan una mayor mortalidad por estas intoxicaciones como consecuencia de la debilidad lógica de su organismo y una peor respuesta al tratamiento. En los adultos en general son el tercer tipo de intoxicación más frecuente en los países occidentales, tras la debida a ingestión exagerada de medicamentos y a la intoxicación etílica. Sólo un 10% de las ingestiones accidentales de este tipo revisten la suficiente gravedad como para requerir un tratamiento médico intensivo o incluso quirúrgico-reparador.

Casi tres de cada cuatro llamadas que se reciben en los centros especializados en toxicología se deben a intoxicaciones producidas en el domicilio por este tipo de productos. Y es que aunque la etiqueta de cada producto oriente hacia su composición y hacia el tratamiento en caso de intoxicación, es importante contar siempre con el apoyo de estos centros. Las normas que legislan la distribución y venta de estos productos deben ser especialmente severas en cuanto a las indicaciones de los mismos, sus componentes y su toxicidad, datos qui no siempre se aprecian claramente en las etiquetas. AI mismo tiempo, se debe extender el uso de mecanismos de apertura especiales que impidan a los niños el acceso al producto.
Las circunstancias en las que se produce la intoxicación y la investigación posterior son claves para tratar de averiguar lo sucedido en cuanto a la intencionalidad del cuadro, la sustancia consumida y su cantidad y el tiempo transcurrido desde entonces. Todos estos datos son fundamentales para el proceder siguiente, tanto en el propio domicilio, como si es necesario derivar al hospital.

Datos que hay que retener ante una intoxicación

• El tiempo transcurrido desde que se vio al adulto o al niño por última vez, dónde se encontraba y qué estaba haciendo.

• El olor que presenta, especialmente la boca, así como la presencia de manchas en la piel, en la ropa o líquidos en el suelo.

• El armario o en general los lugares donde se almacenan estos productos. Comprobar si están revueltos, falta alguno, se encuentra abierto un frasco o uno de ellos está vacío.

• La presencia de signos y síntomas en el afectado, como dolor en el estómago o en el pecho, enrojecimiento de la piel u otras lesiones, náuseas o en general inquietud y malestar.

• Antecedentes en este sentido por intoxicaciones previas con cualquier tipo de sustancia.

Es muy importante insistir en que no debemos provocar nunca el vómito cuando se ingieren estas sustancias domésticas, aunque sea lo primero que nos venga a la cabeza. La razón es porque el daño de los tóxicos muchas veces no es tanto en el estómago, que está preparado y habituado a contener ácidos, sino por el paso de la sustancia por la faringe y el esófago.
Un vómito haría que de nuevo pasaran por estas estructuras y duplicaría sus efectos.

Métodos de actuación

Observando estos hechos, debemos proceder siempre de la misma manera ante cualquier tipo de
intoxicación por este tipo de productos, presentes de forma habitual en el domicilio:

1- Leer la etiqueta del producto si la tuviera y seguir inicialmente sus instrucciones.

2- Llamar al teléfono de emergencias toxicológicas que obligatoriamente debe llevar el producto y contar el caso Si no se tiene el número, llamar al teléfono de emergencias.

3- Pedir ayuda médica urgente o trasladar al individuo si se sospecha que la intoxicación es potencialmente grave o así nos lo indican.

4- Hasta que la ayuda llegue, como medida general debemos tratar de diluir el producto ingerido mediante la toma de agua o leche con cuidado de no producir el vómito, ya que éste no está nunca indicado en el tratamiento de las intoxicaciones por estos productos. El agua albuminosa, que se elabora con seis claras de huevo batidas en un litro de agua, es también especialmente útil en estos casos.

5- Vigilar la función respiratoria del individuo, así como su pulso y la tensión arterial si disponemos de medidor Si se empezara con somnolencia o letargía, se debe tratar de mantener al individuo despierto. Si se pierde finalmente la conciencia, hay que tumbar al sujeto boca arriba con y la cabeza ladeada hasta que llegue la ayuda.

La gravedad general del cuadro vendrá dada por datos como la composición del producto, su grado de concentración, la cantidad ingerida, el tiempo de contacto con la mucosa interna del aparato digestivo, el contenido previo del estómago y la rapidez con la que se actúe.
Afortunadamente en algo más del 50% de los casos en los que se ingieren o se respiras los productos no se produce ningún tipo de simomatología y son pocos los casos en los que se llega a una situación grave.

A continuación nos vamos a referir a los principales productos causantes de estos cuadros agrupándolos, no por su composición, sino por sus efectos más característicos al contactar con el organismo.
En otro apartado se comentan las ingestiones de productos diferentes y raros como las pilas o la naftalina.
Finalmente, de forma separada, se comenta la inhalación de monóxido de carbono por tratarse de una forma habitual de intoxicación por gas en el domicilio.

Originally posted 2014-07-10 16:41:05.

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Detergentes y similares

Este tipo de productos afectan generalmente de forma única al aparato digestivo en cuanto a la irritación que producen en el mismo, ya que en la mayoría de los casos no pueden ser absorbidos y pasar a la sangre, extendiendo así su electo a una forma más generalizada. Dicha irritación se manifiesta como una sensación de ardor insoportable
en el centro del pecho que se acompaña de estenosis o cierre parcial del propio conducto esofágico que impide tragar nada. En  el 70% de los casos documentados de ingestión de detergentes no aparece ningún tipo de manifestaciones y sólo un 10% desemboca en complicaciones graves; en raras ocasiones se produce la muerte por la ingestión de detergentes o jabones.

Características tóxicas de detergentes y jabones

• Los jabones de higiene personal apenas presentan toxicidad cuando son ingeridos, manifestándose en el
peor de los casos un cuadro de vómitos relativamente rápido y una diarrea posterior.

• Los detergentes para la ropa en polvo pueden producir una irritación, tanto con la ingestión como con la inhalación de los mismos, aunque también pueden irritar la piel si permanecen el suficiente tiempo en contacto con la misma. En principio, los detergentes actuales apenas tienen carbonatos y silicatos, que son los componentes potencialmente más peligrosos. Además, un pH menor a 11, les confiere también una mayor seguridad. Los detergentes líquidos, cuando se ingieren en cantidades mayores de 100 ml si se trata de un niño o 500 mi en el caso de los adultos, pueden afectar gravemente al sistema nervioso central.

• Los detergentes para el lavavajillas son más peligrosos en cuanto a la presencia de cáusticos en su composición. Su ingestión sólo es peligrosa en cantidades altas, limitándose los efectos a la boca cuando son pequeñas. El contacto con los ojos puede dañar la córnea si no se lava de forma rápida con abundante agua o suero fisiológico.

• Los suavizantes para la ropa suelen venir preparados en concentraciones bajas, por lo que su ingesta rara vez es peligrosa, salvo que sea muy abundante. Sin embargo existen formas concentradas que ingendas a pequeñas cantidades como medio vaso pueden tener consecuencias graves como convulsiones o incluso la muerte.

El jabón es un producto tóxico muy frecuente en el hogar. Debe colocarse fuera del alcance de los niños.

Originally posted 2014-07-10 16:46:03.

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