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Lesiones por animales marinos

Diversos animales vertebrados e invertebrados que habitan en los mares y los ríos pueden ser responsables de diferentes tipos de lesiones accidentales, sobre todo en periodos vacacionales. Es frecuente encontrar casos de eccemas causados por medusas y otros animales, por lo que conviene conocer sus especies, su forma de atacar al organismo y cómo protegerse de ellos.

Modos de actuación ante lesiones producidas por animales marinos

1- Tratar de identificar al animal causante de la lesión para facilitar su tratamiento posterior y establecer el riesgo de complicaciones.

2- Proceder a la limpieza de la herida con suero salino o agua fría para arrastrar la suciedad adherida e impedir el avance del veneno. En el caso de las medusas debe aplicarse siempre vinagre.

3- Someter la zona lesionada a un baño de agua caliente entre 40 y 45 °C durante una hora o hasta que se produzca un alivio del dolor. El objetivo es destruir con altas temperaturas algunas de las posibles toxinas introducidas. Esta medida se reserva para picaduras por peces especialmente dañinos o cuando el dolor es muy intenso.

4- Administrar relajantes y analgésicos al individuo, que debe ser colocado en reposo con el miembro afecto elevado hasta su traslado al hospital. Si esto último no va a ser posible en unas horas nos veremos obligados a abrir la herida con el fin de extraer todas las posibles púas o espinas que hayan quedado dentro y limpiar con suero o yodo el interior. La hemorragia posterior se controla mediante compresión posterior.

5- Se deben administrar tanto la vacuna antitetánica como antibióticos de forma profiláctica. Sólo existen antídotos para el pez piedra y el pez escorpión, por lo que para el resto de picaduras el medio hospitalario sólo puede ofrecer un control de las constantes vitales. Las heridas de este tipo deben cerrarse por sí solas y no mediante sutura.

Tipos de animales marinos causantes de lesiones

Peces escorpión: denominados como cabracho, escorpina o gallinetas entre otros nombres. Su veneno se transmite con el roce de su aleta dorsal y caudal y produce un cuadro de picor, inflamación y posible infección posterior, que sin embargo suele ser leve.

Peces piedra: llamados así por ser similares a una roca coralina, por lo que suelen pasar desapercibidos y se pisan con gran facilidad. El veneno que contienen en sus púas es muy potente y actúa de forma inmediata, pudiendo producir una parálisis de los músculos que ahogue al bañista al impedirle nadar. Suele requerir un traslado inmediato al hospital, puesto que su picadura se asocia a grandes índices de mortalidad.

Peces víbora: son muy frecuentes en las aguas europeas, donde se ocultan bajo la arena del fondo del mar y por ello también pueden ser pisados. El veneno provoca un dolor intenso inmediato y una parálisis progresiva del miembro que puede desembocar en gangrena y amputación del mismo si no se acude al hospital con prontitud.

Medusas y anémonas de mar: comparten un mismo sistema venenoso consisten en unas células en aguijón llamadas nematoquistes y que estos anímales usan para defenderse y para capturar otros animales con los que alimentarse.
El contacto de estas células sobre la piel humana produce un prurito y quemazón inmediata junto con dolor y adormecimiento del miembro afectado. Si no se toman medidas de limpieza de forras rápida, el veneno puede extenderse por todo el organismo y tener consecuencias funestas, aunque en general suelen tener un pronóstico leve. Una medida preventiva consiste en que cualquier bañista o pescador que as vea, dé aviso a las autoridades.

Raya de mar: si bien no suele ser venenosa, la variedad conocida como montellina, propia del Mediterráneo, sí que lo es. Transmiten un veneno neurotóxico mediante un aguijón de la cola, que produce una herida sangrante y dolorosa que puede permanecer hasta 48 horas. Si el veneno progresa pueden aparecer otros síntomas como náuseas y vómitos, diarrea y síncope por caída de la tensión arterial y trastorno del ritmo cardíaco.

Animales peligrosos

– Animales que pueden atacarnos por mordiscos y arañazos: perros, gatos y casi todos los tipos de animales salvajes. Si la lesión no reviste gravedad, debe limpiarse con antisépticos y cubrirse como cualquier otra herida. En caso de mordiscos profundos o con infección, se debe acudir a la consulta médica.

– Animales que pueden transmitir la rabia: perros, gatos, lobos, zorros, murciélagos, monos y algún otro animal salvaje. Sólo se puede tratar con la correspondiente vacuna y con prevenciones como no acercarse a esos animales.

– Animales que pueden transmitir veneno con su picadura o su mordedura: el peligro que tienen es tanto de envenenamiento, como de reacciones alérgicas adversas, y son: serpientes, avispas, abejas y arañas. Los aguijones de los insectos deben ser extraídos y la herida tratada como cualquier otra. En el caso de las serpientes y cuando sucede un cuadro alérgico, se debe acudir a un centro hospitalario cuanto antes.

– Animales que pueden ocasionar lesiones cutáneas: peces marinos, medusas, anémonas, erizos y rayas. Se limpiará la herida (si es por una medusa, con vinagre) y se administrarán tanto la vacuna antitetánica como los antibióticos y analgésicos que el personal médico considere necesarios en cada caso concreto.

Originally posted 2014-07-14 14:52:01.

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Esguinces

Se define así a la lesión producida en una articulación como consecuencia de forzar su margen de movilidad y obligarla a flexionarse o extenderse en demasía. Dado que dicha limitación la imponen los ligamentos articulares, son éstos los que sufren directamente la lesión, al verse cargados con una presión que supera sus límites de resistencia. Son lesiones muy frecuentes del aparato locomotor, aunque en la mayoría de los casos de carácter leve, y localizadas
principalmente en los tobillos, seguidas después por las rodillas. Los esguinces puedes cursar junto con una fractura al mismo tiempo o puede arrancarse parte del hueso donde se inserta el ligamento al forzar éste. In ocasiones la
inflamación y el dolor pueden retardarse hasta finalizar el ejercicio físico o incluso horas después.

Grados de esguinces según la afectación ligamentosa

• Esguince de grado I: se ha producido simplemente una sobrecarga en el ligamento que ha provocado su estiramiento por encima de su longitud normal, por lo que se encuentra dolorido e inflamado. Se puede pisar pero si se fuerza el tobillo, duele.

• Esguince de grado II: parte del ligamento se ha desgarrado sin llegar a romperse, pero ha sangrado y toda la región aparece con un edema inflamatorio considerable. Sólo con pisar ya duele, aunque no se fuerce el paso.

• Esguince de grado III: el ligamento articular se ha roto, lo que además de dolor e inflamación intensa produce una inestabilidad importante de la articulación. Directamente no se puede pisar por el dolor y porque el herido nota que la pierna en este caso se desplaza sola.

Tratamiento

Un esguince que produzca inflamación importante requiere ser valorado por un médico en primera instancia, y más concretamente, por un traumatólogo después si se sospecha rotura, arrancamiento óseo o lesiones asociadas de
la cápsula articular.
La fisioterapia es un recurso magnífico para tratar un esguince, ya que reduce el tiempo de inmovilización de forma importante o incluso lo hace innecesario, favoreciendo así una recuperación mucho más rápida y eficaz. La inmovilización cura el esguince, pero atrofia la musculatura y retarda la recuperación, sin embargo es más asequible poner una escayola o un vendaje que disponer de un fisioterapeuta. Las roturas de ligamentos pueden requerir una
intervención quirúrgica con el fin de reparar o sustituir los mismos y dar estabilidad a la articulación.

Modos de actuación ante un esguince

1- Evitar la sobrecarga de la articulación manteniéndola parada y a ser posible en alto. Utilizar por tanto muletas o cualquier tipo de ayuda para mantenerla en reposo desde el primer momento de la lesión.

2- Aplicar hielo o compresas frías en la zona afecta; pasadas las primeras 24 horas el efecto del hielo es ya escaso. En ningún caso se debe proporcionar calor.

3- Inmovilizar la articulación mediante un vendaje elástico colocándola en una posición ligeramente flexionada, de forma que quede sujeta, pero no excesivamente apretada. El vendaje debe realizarse siempre desde la zona más alejada de la cabeza hacia la más cercana. Los esguinces más graves van a necesitar de una férula o una escayola completa desde el inicio.

4- Mantener reposo sin apoyar ni forzar la articulación hasta que se retire la inmovilización. Hay que mover las
articulaciones más alejadas de la zona inmovilizada (generalmente los dedos) para impedir la atrofia y el hinchazón de las mismas.
Utilizar antiinflamatorios y analgésicos para combatir el dolor que siempre se deriva de este tipo de lesiones.

Originally posted 2014-07-14 08:50:01.

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