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Picaduras de avispas y abejas

Algunos insectos pertenecientes al orden de los himenóptcros poseen aguijones defensivos que pueden transmitir venenos de diferentes tipos y características. Si bien asumimos que una picadura de estos insectos puede complicarse en ciertos individuos, podemos afirmar que en la práctica totalidad de los casos el cuadro clínico secundario a la misma no deja de ser leve o banal. Tal es así, que las escasas muertes que se producen al año en todo el mundo por esta circunstancia no se deben a la acción tóxica del veneno, sino a la reacción anufiláctica, o alérgica grave, que produce en ciertos individuos con predisposición.
Comentaremos las características de la picadura por ambos insectos, avispas y abejas, de forma separada.

• La avispa vive en regiones templadas no urbanas cerca de asentamientos humanos, ya que se alimenta principalmente de la basura o de la carne en descomposición. Es especialmente molesta en los meses finales del verano y en el otoño. Sólo pica para defenderse ella misma o a su nido y como no muere tras la picadura, puede realizar varias más.

• La abeja y el abejorro tampoco atacan normalmente al ser humano, sobre todo este último, salvo que se sientan agredidas y lo hagan en masa. A partir de 30 picaduras simultáneas el riesgo de muerte es muy elevado. Como el aguijón de las abejas tiene forma de arpón, no puede ser extraído por la misma tras la picadura, por lo que suele
morir al desgarrase su interior tratando de desprenderse.
El veneno de los himenópteros es bastante complejo y mezcla enzimas, neuro-transmisores y toxinas de diversos tipos. La picadura produce síntomas como dolor local, picor, inflamación y enrojecimiento, lin algunos casos puede surgir malestar general con náuseas y vómitos. Como decíamos con anterioridad, el mayor riesgo de las picaduras consiste en la aparición de una reacción alérgica descomunal que produzca un shock anafiláctico y la muerte, cosa que no es por cierto nada frecuente.

Las personas sensibles a los venenos de estos insectos deben llevar protección especial en verano en cuanto a ropa que les cubra brazos y piernas y un pequeño botiquín que incluya corticoides, antihistamínicos o incluso adrenalina.

No se debe tocar un panal a menos que se tenga ropa específica para protegerse de las picaduras.
La mordedura de una sola abeja no suele ser dañina, pero a partir de 30, puede causar la muerte.

Modos de actuación ante la picadura de avispas y abejas

1- Retirada de los aguijones o restos con unas pinzas lo más limpias posible, o realizando un raspado muy cuidadoso con otro objeto similar Se hará con delicadeza, pues la picadura estará hinchada y tocarla resulta doloroso.

2- Desinfección y limpieza de la herida. Es especialmente útil el empleo de amoniaco para neutralizar el veneno que es de naturaleza acida.

3- Aplicación de hielo sobre la picadura para impedir la diseminación del veneno y para aliviar el dolor y la hinchazón.

4- Elevación del miembro afecto para favorecer la circulación sanguínea.

5- Administración de antihistamínicos orales, antiinflamatorios y corticoides intramusculares si la reacción local adquiere un gran tamaño. Es recomendable que, si esto ocurre, sea revisado por el personal sanitario.

Originally posted 2014-07-14 14:40:08.

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Mordeduras y picaduras

Las mordeduras y picaduras por animales suponen una de las causas más frecuentes de consulta urgente en los países en vías de desarrollo o subdesarrollados, mientras que en el primer mundo, de forma paralela al avance del
urbanismo, son cada vez menos habituales, ya que en las ciudades ha cedido mucho la presencia de animales salvajes, éstos ya no se encuentran en contacto con el hombre y las mascotas suelen estar muy vigiladas desde el punto de vista veterinario. No obstante se calcula que cada año se producen casi cinco millones de mordeduras por animales en todo el mundo, siendo aún mucho mayor el número de picaduras de insectos. Se  ala en cualquier caso de una patologia relativamente frecuente y aunque, si bien es banal en la mayor parte de los casos, el conocimiento de los diferentes tipos de lesiones que pueden ser producidas en el cuerpo humano por el resto de seres vivos puede ser muy útil tanto en el ámbito domiciliario como en el profesional.
Cuando se produce una mordedura o picadura, o simplemente un arañazo, debemos atender siempre a cuatro aspectos principales:

• A la propia lesión producida sobre la piel, que será más o menos grave atendiendo a su extensión, su profundidad y las características tanto del causante de la lesión como del que la recibe. A este respecto, se puede consultar la gravedad de una herida en el capítulo anterior.

• A la infección que puede producirse como consecuencia de la ruptura de la barrera protectora de la piel, bien por gérmenes transportados por el propio animal causante, o bien por microorganismos externos o de la piel circundante que la afectan por causas de contigüidad. Entre un 15 y un 25% de las mordeduras se infectan produciendo de forma secundaria cua-tiros pnlcncialmentc graves si no son tratados a tiempo.

• Al posible veneno o tóxicos que ciertos seres vivos puedan transmitir a través de su picadura o mordedura y que desencadenen, no sólo ya una reacción local, sino también una reacción sistémica o generalizada por todo el organismo y que atenta contra la vida de la persona.

• A la posible reacción alérgica que pudiera surgir en ciertos individuos sensibles a las sustancias, venenosas o no, introducidas por la agresión y que pueden agravar de forma considerable el cuadro. Tras producirse la agresión nos encontramos entonces con un cuadro de sangrado, de inflamación, de dolor, de picor e incluso de malestar general que puede llegar al shock en los casos más graves. Portanto, dependiendo de cada tipo concreto de lesión y de su causante, el tratamiento de las mordeduras y picaduras puede abarcar tres fases como son la limpieza y curación de la propia herida (que se tratará como cualquier otra), la prevención de las infecciones derivadas de las mismas y el tratamiento de posibles envenenamientos secundarios y reacciones alérgicas graves.
Para comenzar con una buena explicación sobre los primeros auxilios que se deben aplicar en estos casos, vamos a
comentar de forma gene-ral los pasos a seguir ante cualquier tipo de mordedura o picadura. A continuación nos referiremos de forma específica a las principales características y al tratamiento de las mordeduras y picaduras más habituales en nuestro medio, que incluyen desde animales superiores o vertebrados hasta insectos y peces, deteniéndonos en aquellos que son especialmente dañinos para el hombre o que de forma más habitual pueden atacarlo por vivir cerca.
No obstante, no debemos confiarnos, ya que nadie está del todo libre de ser atacado por un animal, incluso de los conocidos como salvajes o de los que viven en un habitat muy alejado del hombre, ya que en unas inocentes vacaciones, al salir de excursión o ante los mismos animales domésticos nos podríamos ver totalmente desvalidos. Para que esto no nos sorprenda, es mejor aprender los protocolos de actuación antes de que la
ocasión se presente.

Las picaduras de los insectos constituyen una consulta hospitalaria más habitual que las mordeduras y arañazos.

Modos de actuación general ante las mordeduras y picaduras

1- Realizar una valoración inicial de la gravedad del cuadro atendiendo tanto a las características de la herida producida (extensión, profundidad, etc.) como al estado general del individuo que la sufre (tanto previo como posterior a la lesión) y al tipo de animal concreto que se sabe o se sospecha que la ha producido. Se debe solicitar ayuda médica si por ante cualquiera de las tres circunstancias mencionadas pensamos que corre peligro la salud del afectado.

2- Desprender o retirar cualquier objeto o ropa cercanos a la herida que puedan comprimirla o dificultar su valoración y tratamiento. Recordar la hora exacta a la que se ha producido la lesión.

3- Si nos decidimos a proceder con la limpieza de la herida debemos asegurarnos primero de que contamos con el suficiente material necesario, esto es, gasas estériles, suero, desinfectantes tópicos (agua oxigenada, yodo, alcohol) y apositos. Proceder después a la limpieza de la herida lavándola con abundante suero a chorro y eliminando los posibles cuerpos extraños que hayan podido quedar, incluyendo el aguijón de las picaduras. Cubrir la lesión con un aposito durante los primeros días repitiendo la cura de forma diaria.

4- La realización de torniquetes o de cualquier sistema de compresión alrededor de la herida sólo es necesaria en aquellos casos en los que tengamos la certeza de que la mordedura proviene de una serpiente o araña venenosa. Dicho torniquete sólo es eficaz si se realiza a los pocos segundos de la mordedura, puesto que el veneno se extiende por la sangre relativamente rápido. En ningún caso debe mantenerse un torniquete durante horas, puesto que la gangrena secundaria al mismo sería peor que el propio riesgo de envenenamiento.

5- No corresponde al profano la decisión de realizar o no la sutura de la herida, pero sí conviene recordar que por norma general las heridas por mordeduras no deben nunca coserse en un primer momento por el alto riesgo de infección que presentan.Tras unos días y viendo que la evolución de la herida es satisfactoria puede procederse a su sutura. En el caso de la cara, para evitar secuelas de tipo estético, se cosen de forma precoz las heridas asumiendo el riesgo.

6- Para evitar las posibles infecciones, se instaurará un tratamiento antibiótico profiláctico que se extienda normalmente durante una semana. Los antibióticos empleados normalmente son derivados de la penicilina como la cloxacilina y la amoxicilina con ácido clavulánico o de otros grupos, como por ejemplo el ciprofloxacino.

7- Si la persona no la tiene o si se duda de ello, se pondrá la vacuna del tétanos. Además en ciertos casos se controlará el riesgo de contraer la rabia.

8- Finalmente, pueden añadirse al tratamiento otros fármacos con diferentes objetivos, como analgésicos para el dolor, antiinflamatorios, antihistamínicos para el picor o corticoides para casos más graves con alergia o reacción generalizada del organismo.

Originally posted 2014-07-14 14:05:38.

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Picaduras de arañas

Sólo unas pocas decenas de todas las arañas existentes pueden ser peligrosas para el hombre a través de su picadura.
El tratamiento general de las picaduras de araña consiste en la limpieza de la herida, colocación de apositos estériles, aplicación de hielo y elevación del miembro alecto para tratar de evitar el edema.
Aparte de estas medidas, se suelen administrar antihistamínicos para el picor, relajantes musculares y profilaxis con antibióticos y vacuna del tétanos. En el caso de la viuda negra es necesario un control más estricto de la tensión arterial o incluso de fármacos antihipertensivos. Existen antídotos especiales que se reservan para casos
especialmente graves, puesto que son tratamientos I un tes que tienen sus propios riesgos y electos secundarios.
En cualquier caso es recomendable el control médico especializado tras este tipo de picaduras.

Aunque sólo unas decenas de arañas de todas las existentes son peligrosas para el hombre, es recomendable un control médico de sus picaduras.

Tipos de arañas más conocidas

La araña viuda o negra: con su característica marca en el vientre a modo de reloj de arena y su costumbre de comerse al varón tras la cópula. Su picadura transmite un veneno neurotóxico que tras un periodo corto de tiempo comienza a propagarse y a generar un cuadro de malestar general, calambres y espasmos, dolor por todo el cuerpo, náuseas y ansiedad. En el 5% de los casos lo cuadro evoluciona fatalmente hacia la muerte por parada cardiorrespiratoria.

La arana reclusa o marrón: con un dibujo típico en forma de violín sobre la parte dorsal de su tronco. Como casi todas las arañas, solo ataca al hombre si se siente acorralada o peligro. Su picadura produce picor y dolor local que puede extenderse al resto del cuerpo por la acción de su veneno, junto coa síntomas como fiebre, afectación renal y de la coagulación. Hasta en un 30% de los casos, pese a realizar el tratamiento apropiado, se llega a un cuadro de coma profunx y posterior muerte, especialmente en niños y ancianos.

La tarántula o arana lobo: es posiblemente a araña más conocida y más injustamente temida en todo el mundo. Su picadura no es ni mucho menos mortal, salvo casos extremos de reiteración en la picadura o enfermedad grave previa del individuo. Produce un cuadro de dolor leve, febrícula, náuseas y cefalea.

Originally posted 2014-07-14 14:44:56.

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