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Alcool

Intoxicación etílica

El alcohol es un componente fundamental de gran cantidad de bebidas como la cerveza, el vino y otros licores a las que clasifica precisamente como alcohólicas. Todas estas bebidas obtienen su porcentaje alcohólico correspondiente a partir de la fermentación o la destilación de ciertos alimentos o en ocasiones por simple adición del mismo. 11 alcohol que poseen normalmente estos productos es el etanol, de ahí que hablemos de la intoxicación etílica o etilismo, si

bien se emplea también el metanol que es mucho más peligroso, en las bebidas llamadas motiladas o con el fin de adulterar las bebidas normales.

El organismo de los seres humanos es capaz de tolerar unos niveles bajos de alcohol e incluso, como sabemos, se han descrito sus efectos beneficiosos en múltiples circunstancias cuando se toma de forma moderada y controlada, si bien estos efectos no son producidos enteramente por el alcohol, sino por otras sustancias formadas con el mismo y que lo acompañan dentro de las bebidas. El hígado es el órgano encargado de metabolizar esta sustancia de forma casi completa, eliminándose un pequeño porcentaje por la respiración, lo que permite su detección a través de alcoholímetros. El alcohol es una droga legal en la mayoría de los países desarrollados y como consecuencia de su consumo abusivo surgen cada vez más casos de intoxicaciones agudas. Se trata de hecho de la intoxicación aguda más frecuente en los adultos y posiblemente lo sea ya entre los jóvenes, cuyo acceso al mundo de las bebidas
alcohólicas es cada vez más temprano y más ingente. Para que se produzca una intoxicación de este tipo, el primer paso lógicamente debe ser la ingesta excesiva de bebida en un periodo corto de tiempo, aunque no debemos olvidar que los fenómenos de dependencia creados en individuos que sufren un alcoholismo crónico (hasta el 20% de la población en algunas sociedades) hacen que pequeñas cantidades de alcohol produzcan embriaguez. Por el contrario, los fenómenos de tolerancia pueden enmascarar una intoxicación aguda grave en un individuo que no aparen 1 a embriaguez pero que ha bebido en exceso.

El hígado es el órgano más afectado en caso de intoxicación etílica.

Factores que influyen en la intoxicación etílica

La edad del individuo: la tolerancia a los efectos secundarios del alcohol se desarrolla con su consumo y con la maduración y adaptación del metabolismo.

El sexo del individuo: las mujeres poseen una cantidad menor de ciertas enzimas gástricas encargadas de romper inicialmente la molécula de etanol como primer paso de su metabolización hepática.

Las características físicas del individuo: como ante cualquier sustancia consumida, el peso y la envergadura determinan también el efecto de la misma.

Las circunstancias que acompañan a la ingesta: no produce el mismo efecto beber alcohol en ayunas que hacerlo mientras se come. Así mismo, la ingesta rápida satura antes los mecanismos de eliminación y permite una mayor acumulación de alcohol en sangre que la ingesta pausada.

Las características de la bebida: las bebidas de alto conténido en alcohol o aquellas que llevan carbónico en su composición provocan el estado de embriaguez con mayor facilidad.

Los tratamientos acompañantes: la mezcla de ciertos fármacos con alcohol, o aún peor, la toma de drogas de forma conjunta al mismo, aceleran los efectos tóxicos y pueden complicar de sobremanera el cuadro de intoxicación.

La sintomatología que surge a medida que se consuma la Ingesta de alcohol transcurre de forma paralela a las concentraciones que el mismo va alcanzando en la sangre. Se mide en miligramos de alcohol por decilitro de sangre. Si bien existen diversas clasificaciones acerca de la progresión de la borrachera (algunas populares muy graciosas), de forma práctica podemos distinguir tres fases concretas en su evolución:
1. A partir de 0,25 g/l comienzan en la mayoría de los casos una serie de afectaciones cerebrales por inhibición de ciertas vías neuronales que desembocan en hiperexcitabilidad de la corteza cerebral, manífestada en forma de aumento de la sociabilidad, locuacidad, perdida de las inhibiciones y finalmente euforia. El fetor o aliento alcohólico se detecta desde las primeras bebidas tomadas. A medida que se incrementa dicha concentración se pierde parcialmente la capacidad de concentración y de raciocinio, al tiempo que surge una pérdida de habilidad motora y de coordinación. Se observa además un acaloramiento corporal que en la cara se aprecia como rubicundez. El 75% de las intoxicaciones se detienen al llegar a esta fase y no progresan más.

2. A partir de 1 g/l se empiezan a producir alteraciones en el funcionamiento del equilibrio que se manifiestan como andar irregular y separación de las piernas para mantener mejor base de sustentación. Aparecen además otros signos como dificultad para el habla, visión doble o borrosa y trastornos en la conducta, generalmente conducta inapropiada, obscena o excesivamente amistosa. Según aumenta el consumo va apareciendo obnubilación, incoherencia en el lenguaje, frío, vómitos y dificultad para mantenerse de pie; se acaba por tanto de forma brusca la euforia y comienza la fase depresiva de la embriaguez. El individuo normalmente se duerme irremediablemente unas cuantas horas para despertarse con resaca y posiblemente con amnesia de la parte final de su borrachera. De forma
aproximada, un 18% de las borracheras alcanzan este estado y no pasan al grado más grave.

3. A partir de 2,5 g/1 el cuadro se complica gravemente con signos de afectación cerebral aguda que pueden acompañarse de pérdida de conciencia, crisis convulsivas con relajación de esfínteres y dificultad para la respiración. Si se persiste en el consumo o Id ingesta en las fases previas en las que aún se mantenía la conciencia, se
alcanza el estado de estupor y posteriormente de coma. Bu el 7% de los casos se llega hasta este punto.
Cuando un individuo supera las cifras de 5 g/1 se acerca peligrosamente a las cifras que son incompatibles con la vida, siendo inevitable la muerte por depresión respiratoria por encima de 5,5-6 g/l.

A partir de ciertos niveles de alcohol en sangre se puede perder la conciencia y llegar al coma.

Tratamiento de la intoxicación etílica

Sirva todo lo comentado hasta este momento como el mejor tratamiento posible para este tipo de intoxicación, ya que la prevención del alcoholismo debe ser fundamental en las sociedades modernas desde temprana edad y no hay mejor prevención que la que da el conocimiento.

Una vez producida la situación tendremos que afrontarla y tratarla, con el fin último no tanto de curarla, sino de prevenir sus complicaciones. El alcohol no tiene un antídoto concreto ni existen medidas milagrosas que hagan desaparecer la embriaguez de forma rápida. Por tanto, el primer paso a realizar es siempre una valoración del estado general del individuo tratando de cuantificar la cantidad de bebida tomada y en cuánto tiempo, las condiciones en
las que si1 ha realizado la ingesta y las características concretas del mismo en cuanto a enfermedades, fármacos o la posibilidad de haber lomado otras drogas. El uso de alcoholímetros, cada vez más a mano entre la población para evitar multas de tráfico, nos puede ser útil para tratar de situar la fase concreta de embriaguez y por tanto la gravedad del cuadro.

Modo de actuación ante la intoxicación etílica según su gravedad

En las fases iniciales de la embriaguez basta con detener el consumo de alcohol de forma definitiva, comer algo en pequeñas cantidades y trasladar al individuo a un sitio tranquilo para que se despeje poco a poco. El efecto del alcohol sobre el cerebro es mucho mayor cuando las concentraciones del mismo están creciendo, por lo que al frenar la ingesta y tranquilizarse, la recuperación debe ser relativamente rápida.
Si se sabe o se sospecha que se ha tomado una gran cantidad de bebida en la hora previa y que por tanto todavía pueden subir las concentraciones, se debe proceder al vómito con el fin de eliminar la mayor cantidad posible antes de que pase a la sangre. Por supuesto se debe evitar cualquier actividad peligrosa, incluyendo la conducción, aunque aparentemente se haya ,recuperado la normalidad. No se debe administrar ningún tipo de remedio «mágico» ni en general ninguna bebida, salvo agua de forma moderada. Se puede despejar al individuo con agua fresca en la cara. Dado que en la mayoría de los casos la evolución con estas medidas es buena, no es necesaria la asistencia médica en este momento, salvo que concurran circunstancias como tratamientos farmacológicos concomitantes, empleo de otras drogas, enfermedades previas o un retraso que pueda ser considerado como excesivo del proceso de recuperación.

Cuando nos enfrentamos a una embriaguez más grave en la que el individuo ha perdido la capacidad de autocontrol o
directamente se encuentra obnubilado o en estado de estupor, se hace imprescindible dirigirse a un centro médico. Esto es debido a que la ingesta desmesurada de alcohol se asocia con trastornos de todo tipo como las mencionadas crisis convulsivas, la hipoglucemia, la hepatitis aguda alcohólica, los trastornos de iones en la sangre y en general a diversos daños cerebrales. Mientras se produce el traslado debemos tomar algunas medidas preventivas como la de proteger al individuo de caídas, ya que los traumatismos craneoencefálicos son muy habituales en estos casos. Otra medida es la de vigilar el vómito, ya que puede ahogar al sujeto si se encuentra boca arriba; la posición ideal es ésta pero con la cabeza inclinada a un lateral. Finalmente, debemos cubrirle con una manta para evitar la pérdida de calor o hipotermia que acompaña estos casos.
El empleo de cualquier sustancia, especialmente los famosos complejos de vitamina B, debe reservarse para el hospital, ya que su efectividad por vía oral es lenta y escasa.

Una mención aparte merece el llamado delirium tremens. Se denomina así a un cuadro de agitación, temblor, obnubilación y alucinaciones que aparecen en un bebedor habitual importante tras un periodo de abstinencia de 48 horas. Aunque en la mayoría de los casos el curso de esta patología es benigno, hasta en un 10% de ellos pueden surgir complicaciones de forma rápida que desemboquen en la muerte sin ninguna causa concreta de la misma. Por tanto ante esta situación debe solicitarse siempre asistencia médica con el fin de vigilar la estabilidad del individuo e instaurar el tratamiento oportuno.

Originally posted 2014-07-11 10:51:13.

Mordedura_Serpiente

Mordedura de serpiente

La mordedura de serpiente supone el envenenamiento producido por animales más frecuente en todo el mundo, aunque sean las regiones tropicales donde se producen la mayoría de estos accidentes. No obstante, ninguna región de la tierra está libre en mayor o menor medida de la presencia de serpientes venenosas siempre fuera de los núcleos urbanos. No existe un cálculo muy exacto en cuanto a la incidencia de estas lesiones, pero se piensa que el número de mordeduras alcanza el millón cada año, con unos 50.000 o 40.000 fallecidos por esta causa en este mismo periodo de tiempo, la península ibérica son las víboras las serpientes venenosas más frecuentes, especialmente en pedregales, teniendo como principal característica la emisión de un silbido muy típico antes de atacar. Su veneno especialmente peligroso.
Las serpientes cuentan con unas glándulas especiales que fabrican y almacenan veneno como sistema defensivo y que se conectan con los colmillos para ser introducido en la víctima durante la mordedura.
No lodas las picaduras de serpiente suponen siempre la introducción de veneno, de hecho, hasta en un 20-30% de los episodios no se transmite el mismo.
No es sencillo distinguir las especies de serpientes venenosas del resto si no se está especialmente familiarizado con el tema. Las serpientes de cabeza triangular con colmillos maxilares grandes y pupilas de forma ovoide nos deben hacer ya desconfiar aún más. El color de la misma no es buen referente por la variabilidad de éste y el cierto poder de camuflaje que pueden poseer los ofidios. El veneno de las serpientes es una mezcla compleja de proteínas que tiene poderes coagulantes, hemolíticos, neurotóxicos y prohemorrágicos que desenca-
denan un cuadro complejo en el que se manifiestan de forma simultánea situaciones muy graves como hemorragias internas, formación de trombos en las principales arterias, parálisis muscular v fallo multiorgánico que determina finalmente la muerte. En general, sólo hay dos tipos de venenos: el neurotóxico, que afecta al sistema nervioso, y el hemotóxico, que daña el sistema circulatorio. Por ejemplo, una cobra tiene un veneno neurotóxico y una serpiente de cascabel, en cambio, lo segrega hemotóxico.
En cualquier caso, ambos son peligrosos para el ser humano. En cada caso de mordedura de serpiente y atendiendo a diversos condicionantes, como la especie concreta causante, la protección de la ropa o simplemente la suerte, se produce una entredi exacta de veneno. Según esta cantidad, las condiciones físicas del individuo y su envergadura, o el tiempo transcurrido hasta el comienzo del tratamiento, se producirá una evolución diferente con un pronóstico concreto.
La mortalidad de las mordeduras de serpiente apenas llega al 1% cuando se trata dentro de un periodo de tiempo razonable y en ningún caso va más allá del 20%, pese a que no se reciba tratamiento alguno y se trate de una especie muy venenosa, de manera que aunque es un miedo irracional en el ser humano, no debe preocuparnos.
Cualquier mordedura de serpiente exige tan pronto como sea posible el traslado a un hospital o centro médico con el fin de vigilar las constantes vitales del individuo, identificar el veneno introducido y aplicar su correspondiente antídoto.

Sin llegar a poner en riesgo nuestra integridad, es recomendable tratar de matar a la serpiente que ha causado la mordedura y llevar el cuerpo a las autoridades sanitarias junto con el herido.

Modos de actuación ante una picadura de serpiente

1- Hay que alejar al sujeto del lugar de la picadura para evitar nuevos accidentes, al tiempo que vigilamos también nuestra integridad. Es recomendable intentar fijarse en las principales características de la serpiente, o si se la mata, trasladarla junto con el afectado posteriormente. Se debe colocar al afectado en posición de reposo, sobre todo de la zona de la mordedura, para evitar que con el movimiento se pueda diseminar con más facilidad el veneno.

2- Si se disponen de mecanismos de succión como un sacaleches o cualquier tipo de extractor al vacío, debe
aplicarse sobre la lesión con el fin de eliminar la mayor parte posible del veneno. Esta operación sólo es útil si se realiza antes de que pasen 15 minutos desde la mordedura y debe mantenerse durante 30 más o hasta la llegada al hospital. La succión con la boca no es muy recomendable si existe un medio alternativo, tanto por el riesgo de que aspiremos.

3- Se Procede después a colocar una banda de tela ancha de forma transversal en la región anterior a la herida, pero no como si fuera un torniquete, sino comprimiendo lo justo para permitir el flujo sanguíneo. Esta medida sólo es necesaria si el traslado al hospital se va a demorar más de una hora.

4- Finalmente se debe proceder a inmovilizar la extremidad afecta entablillándola con un vendaje y cualquier objeto plano y largo que sirva de férula.

5- Existen dudas hoy en día sobre si se deben realizar cortes o incisiones entre las marcas de los colmillos para favorecer la aspiración del veneno por los métodos antes comentados. Algunos autores desaconsejan en cualquier caso añadir más cortes o lesiones a las ya existentes, así como enfriar con agua la lesión o administrar bebidas alcohólicas.

 

No es fácil distinguir la peligrosidad de las serpientes por su colorido o su aspecto externo, lo mejor es desconfiar siempre ante una mordedura y acudir cuanto antes al centro sanitario.

Originally posted 2014-07-14 14:35:42.

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Heridas

Probablemente, uno de los accidentes domésticos más habituales sean los cortes y las heridas. Cualquier objeto habitual, como un cuchillo o unas tijeras puede ser un peligro, sobre todo en manos de los niños. Además, también fuera del hogar es el accidente laboral más típico y suele venir acompañando a otros problemas, como los accidentes de tráfico, las caídas, etc. Saber actuar a tiempo evitará males mayores.

Se define una herida como la separación traumática o quirúrgica de los tejidos corporales que deja expuesta una región del organismo, bien al medio externo, bien a las estructuras adyacentes, o bien a ambos simultáneamente. I-n cualquier caso, una herida supone siempre una desprotección en cuanto a que la pérdida de las barreras anatómicas permite el paso de microorganismos hacia lugares y cavidades que deberían permanecer estériles y por lo tanto se convierten en fuentes de infección.

Es posible clasificar las heridas atendiendo a diversos factores:

• Según el agente causal concreto que hava producido la herida podemos distinguir entre herida punzante o lina y profunda, producida por un objeto afilado con poco sangrado externo pero muy peligrosa, herida incisa o menos profunda, pero más extensa en su afectación de la piel y con bordes bien delimitados, producida con un objeto cortante, v finalmente herida contusa o irregular secundaria a un golpe sobre la piel.

• Según su profundidad podemos distinguir desde el simple arañazo que ni siquiera afecta completamente la epidermis, la desolladura o herida con pérdida de sustancia que llega hasta la dermis, heridas penetrantes que alcanzan los tejidos posteriores ,i la piel v finalmente heridas perforantes que alcanzan las visceras internas.

• Según el riesgo de infección, se habla de heridas limpias cuando se han producido accidentalmente o por un procedimiento quirúrgico con material estéril y en un ambiente aséptico y heridas contaminadas todas las demás, mientras no se demuestre lo contrario. Serán heridas infectadas todas aquellas que en el curso de su evolución adquieran gérmenes patógenos.
Las heridas son en general el accidente doméstico y laboral más frecuente, encuadrándose en la gran mayoría de los
casos dentro de la categoría de leves, en las que se afecta únicamente la piel por rozamiento contra el suelo o por contacto con superficies afiladas. Cuando se produce una herida comienzan de inmediato los mecanismos de reparación espontánea o natural del organismo, con el fin de proteger la región y producir el cierre de la misma.

Fases de una herida

Fase inflamatoria inicial: los vasos sanguíneos cercanos a la zona afectada transportan a la misma mediadores químicos del organismo y células defensivas, como los glóbulos blancos, con el objeto de defenderla de la penetración de gérmenes. Al mismo tiempo se produce una vasoconstricción local para frenar la posible hemorragia.

Fase de curación: a partir del tercer día comienza a regenerarse el tejido perdido con el fin de rellenar y reconstruir la zona afectada. Este tejido, llamado «de granulación», crece siguiendo el patrón estructural de la zona y se acompaña de la revascularización o formación de nuevo de los vasos dañados.

Fase de cicatrización: una semana después de la herida, las fibras de colágeno trasladadas a la zona comienzan su proceso de maduración al tiempo que la reacción inflamatoria decrece. De forma progresiva se unen los bordes separados y la piel vuelve a crecer sobre los mismos, cerrándose la herida y completándose la cura.

Tratamiento 

La gravedad de una herida va a depender por tanto de diversas circunstancias, como la extensión y profundidad de la misma, la intensidad de la posible hemorragia acompañante, la contaminación que presente y la afectación de las estructuras internas. Es necesario entonces valorar la gravedad de las mismas atendiendo a estos criterios antes de tomar una decisión para su tratamiento. Las heridas que cumplan algún criterio de gravedad deben ser tratadas y vigiladas por personal sanitario. Así mismo, toda herida en la que se haya producido una separación importante de los bordes de la piel, dejando a la vista superficies internas, posiblemente tendrá que ser suturada.
Sólo las heridas leves, y que en principio pensemos que no pueden estar complicadas, deben ser tratadas en el domicilio en un primer momento, aunque si la evolución no es favorable, se consultará. El primer paso es la valoración general de la herida en cuanto a su aspecto, sus características, el objeto causante, las complicaciones que presenta, el estado general del afectado y sus antecedentes. Posteriormente debe seguir una valoración de los medios a nuestro alcance; es decir, del material para curas que tenemos y de las posibilidades de acudir a un centro sanitario. Como decíamos antes, en principio una herida leve puede ser tratada en casa, aunque si el acceso a un profesional sanitario es sencillo debe acudirse al mismo.

Signos como la fiebre, el dolor excesivo, las secreciones purulentas o el enrojecimiento de la zona circundante pueden indicarnos durante las curas siguientes que se está produciendo algún tipo de complicación y que será necesaria la valoración por una enfermera o un médico. La evolución de una herida y sobre todo la correcta cicatrización de la misma pueden estar influidas por múltiples circunstancias tanto externas como propias del individuo, de tal modo que pueda prolongarse su tiempo de cura definitiva de forma exagerada. Estas circunstancias son:

• Presencia de infecciones en la herida, lo que se detecta por medios indirectos como el olor que produce (queso fuerte o dulce), el dolor y la fiebre, la inflamación excesiva de los bordes después de los tres o cuatro primeros días, el retraso de la cicatrización o la producción continua de pus.
Los medios directos, es decir el cultivo de una muestra de la herida, son los únicos que pueden confirmar la infección de forma segura.

• Los problemas circulatorios en general, la edad, la debilidad o fragilidad de la piel, la temperatura y la humedad influyen también en el proceso de curación pudiendo alargarlo y complicarlo. La aparición de escaras negras sobre una herida indica la presencia de necrosis o muerte del tejido, que debe ser retirado de la misma.

• Algunas enfermedades generales pueden dificultar el proceso de curación y de cicatrización. La diabetes de forma típica favorece que las heridas se infecten y que curen de forma tardía o lenta, principalmente por la afectación de los pequeños vasos sanguíneos característica de esta enfermedad.

• Otras circunstancias pueden ser la ausencia de una sutura que hubiera sido necesaria, una mala realización de ésta, la aparición de alergias, la desnutrición, la movilización excesiva o precoz de la zona o la realización de curas por personal no entrenado.

Después de haber realizado la cura hay que valorar finalmente el resto de tratamientos necesarios. Son tres los principales aspectos a valorar:

1. Hay que prevenir la Infección por Clostridium tetani o tétanos, consistente en un cuadro de espasmos musculares que pueden desembocar en la muerte por asfixia como consecuencia de una toxina elaborada por este bacilo cuando penetra en el organismo. La sintomatología comienza a las dos semanas de la herida de forma aproximada aunque en ocasiones puede ser más precoz. Las heridas producidas por superficies oxidadas o por tierra donde habiten animales son más propensas a este tipo de infección. Su tratamiento ideal consiste en la prevención mediante la vacunación masiva de la población, por lo que ya se incluye en el calendario vacunal de los niños en la mayoría de los países desarrollados. Conviene recordar que sólo la vacunación completa, es decir, las tres dosis de la misma (la segunda al mes de la primera y la tercera al año proporcionan una protección completa. En caso de duda se procede tras una herida a revacunar.

2. Hay que prevenir cualquier otra infección que pudiera producirse, tanto si la herida se contamina excesivamente,
como si el individuo presenta un estado general debilitado por cualquier circunstancia. Una bacteria llamada Staphylococcus aureus, presente en la piel humana de forma habitual, es el germen que con más frecuencia infecta las heridas. Puede ser por tanto necesario el empleo de antibióticos como la penicilina y derivados para su prevención.

3. Hay que controlar síntomas secundarios mediante el empleo de analgésicos como el paracetamol o el metamizol magnésico, pero no la aspirina, que puede favorecer el sangrado. Un efecto antiinflamatorio además de analgésico puede obtenerse con sustancias como el diclofenaco o el ibuprofeno. Generalmente estos tratamientos sólo
son necesarios los primeros días siempre que no surjan complicaciones.

Como aspecto final, sólo recordar que en determinadas personas y circunstancias las heridas pueden cicatrizar de forma irregular o aberrante, dando como resultado un problema estético evidente. Estas cicatrices patológicas pueden deberse a una predisposición genética del individuo, a complicaciones surgidas durante la curación de la herida, o a una defectuosa sutura de la misma. Así pueden existir cicatrices hipertróficas o excesivamente grandes para la herida que se produjo, qucloideas o gruesas por una reacción excesiva de la propia piel, dolorosas por la afectación de una terminación nerviosa, o retráctiles por una sutura excesivamente tensa.

Un botiquín debe contar con gasas, algodón, antisépticos, esparadrapo y tiritas para tratar las heridas de pronóstico leve.

Ante heridas muy penetrantes y/o perforantes y ante aquellas que pueden afectar psicológicamente por cuestiones estéticas, se hace obligatorio el paso por el quirófano.

La revacunación del tétanos es una medida protectora ante las heridas.

Modos de actuación ante una herida leve

1- Lavado de manos con agua y jabón antes de proceder a tocar la herida; si se tienen guantes de látex limpios deben emplearse.

2- Lavado de la herida con agua a chorro y jabón o con suero fisiológico abundante. Observar la presencia de cuerpos extraños y retirarlos si los hubiera. Limpiar también la región de piel circundante para eliminar focos de contaminación cercanos. Si la zona posee mucho pelo y éste se introduce en la herida, se debe proceder a rasurarlo.

3- Comprimir con una gasa tras el lavado durante unos minutos para frenar la posible hemorragia.
Aplicar un antiséptico sobre la herida utilizando una gasa estéril (mejor que algodón). Los principales antisépticos son, por orden de preferencia, la clorhexidina, la povidona yodada, el agua oxigenada y el alcohol etílico. No es recomendable aplicar pomadas.

Si se trata de una herida pequeña con una abertura escasa, se podrá dejar que cierre y cicatrice por sí sola. Si tenemos dudas al respecto o no somos capaces de controlar la hemorragia, será necesaria la valoración especializada por si procediera la sutura. Ésta puede realizarse con hilo, grapas o con tiras especiales llamadas «puntos de aproximación».

4- Se suture o no la herida, el siguiente paso será el de cubrirla. Para ello se emplearán también gasas estériles y esparadrapo. Existen como alternativa hoy en día apositos adhesivos estériles muy cómodos y que se pegan menos al pelo que el esparadrapo o las tiritas. Nunca debe comprimirse en exceso una herida; si se producen erosiones en un margen amplio de la piel, puede colocarse una venda alrededor de la gasa, pero nunca que apriete la región para que no dificulte la circulación. Es muy importante recordar que una herida curada que se va a cubrir debe de estar seca puesto que la humedad favorecerá que pueda complicarse.

5- Una vez terminada la cura, la zona afectada debe permanecer unas horas en reposo y, a poder ser, elevada respecto al resto del cuerpo para frenar en lo posible la inflamación. Al día siguiente se debe descubrir la cura para comprobar de forma precoz que no se presentan complicaciones. Se repite de nuevo el proceso anterior y se vuelve a cubrir, pudiendo distanciar más las curas (dos o tres días) si el aspecto es bueno. Tan pronto como veamos que se ha recuperado la integridad de la piel y se está formando inicialmente la costra, se dejará ya al aire.

 

Originally posted 2014-07-14 11:21:32.

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Mordeduras y picaduras

Las mordeduras y picaduras por animales suponen una de las causas más frecuentes de consulta urgente en los países en vías de desarrollo o subdesarrollados, mientras que en el primer mundo, de forma paralela al avance del
urbanismo, son cada vez menos habituales, ya que en las ciudades ha cedido mucho la presencia de animales salvajes, éstos ya no se encuentran en contacto con el hombre y las mascotas suelen estar muy vigiladas desde el punto de vista veterinario. No obstante se calcula que cada año se producen casi cinco millones de mordeduras por animales en todo el mundo, siendo aún mucho mayor el número de picaduras de insectos. Se  ala en cualquier caso de una patologia relativamente frecuente y aunque, si bien es banal en la mayor parte de los casos, el conocimiento de los diferentes tipos de lesiones que pueden ser producidas en el cuerpo humano por el resto de seres vivos puede ser muy útil tanto en el ámbito domiciliario como en el profesional.
Cuando se produce una mordedura o picadura, o simplemente un arañazo, debemos atender siempre a cuatro aspectos principales:

• A la propia lesión producida sobre la piel, que será más o menos grave atendiendo a su extensión, su profundidad y las características tanto del causante de la lesión como del que la recibe. A este respecto, se puede consultar la gravedad de una herida en el capítulo anterior.

• A la infección que puede producirse como consecuencia de la ruptura de la barrera protectora de la piel, bien por gérmenes transportados por el propio animal causante, o bien por microorganismos externos o de la piel circundante que la afectan por causas de contigüidad. Entre un 15 y un 25% de las mordeduras se infectan produciendo de forma secundaria cua-tiros pnlcncialmentc graves si no son tratados a tiempo.

• Al posible veneno o tóxicos que ciertos seres vivos puedan transmitir a través de su picadura o mordedura y que desencadenen, no sólo ya una reacción local, sino también una reacción sistémica o generalizada por todo el organismo y que atenta contra la vida de la persona.

• A la posible reacción alérgica que pudiera surgir en ciertos individuos sensibles a las sustancias, venenosas o no, introducidas por la agresión y que pueden agravar de forma considerable el cuadro. Tras producirse la agresión nos encontramos entonces con un cuadro de sangrado, de inflamación, de dolor, de picor e incluso de malestar general que puede llegar al shock en los casos más graves. Portanto, dependiendo de cada tipo concreto de lesión y de su causante, el tratamiento de las mordeduras y picaduras puede abarcar tres fases como son la limpieza y curación de la propia herida (que se tratará como cualquier otra), la prevención de las infecciones derivadas de las mismas y el tratamiento de posibles envenenamientos secundarios y reacciones alérgicas graves.
Para comenzar con una buena explicación sobre los primeros auxilios que se deben aplicar en estos casos, vamos a
comentar de forma gene-ral los pasos a seguir ante cualquier tipo de mordedura o picadura. A continuación nos referiremos de forma específica a las principales características y al tratamiento de las mordeduras y picaduras más habituales en nuestro medio, que incluyen desde animales superiores o vertebrados hasta insectos y peces, deteniéndonos en aquellos que son especialmente dañinos para el hombre o que de forma más habitual pueden atacarlo por vivir cerca.
No obstante, no debemos confiarnos, ya que nadie está del todo libre de ser atacado por un animal, incluso de los conocidos como salvajes o de los que viven en un habitat muy alejado del hombre, ya que en unas inocentes vacaciones, al salir de excursión o ante los mismos animales domésticos nos podríamos ver totalmente desvalidos. Para que esto no nos sorprenda, es mejor aprender los protocolos de actuación antes de que la
ocasión se presente.

Las picaduras de los insectos constituyen una consulta hospitalaria más habitual que las mordeduras y arañazos.

Modos de actuación general ante las mordeduras y picaduras

1- Realizar una valoración inicial de la gravedad del cuadro atendiendo tanto a las características de la herida producida (extensión, profundidad, etc.) como al estado general del individuo que la sufre (tanto previo como posterior a la lesión) y al tipo de animal concreto que se sabe o se sospecha que la ha producido. Se debe solicitar ayuda médica si por ante cualquiera de las tres circunstancias mencionadas pensamos que corre peligro la salud del afectado.

2- Desprender o retirar cualquier objeto o ropa cercanos a la herida que puedan comprimirla o dificultar su valoración y tratamiento. Recordar la hora exacta a la que se ha producido la lesión.

3- Si nos decidimos a proceder con la limpieza de la herida debemos asegurarnos primero de que contamos con el suficiente material necesario, esto es, gasas estériles, suero, desinfectantes tópicos (agua oxigenada, yodo, alcohol) y apositos. Proceder después a la limpieza de la herida lavándola con abundante suero a chorro y eliminando los posibles cuerpos extraños que hayan podido quedar, incluyendo el aguijón de las picaduras. Cubrir la lesión con un aposito durante los primeros días repitiendo la cura de forma diaria.

4- La realización de torniquetes o de cualquier sistema de compresión alrededor de la herida sólo es necesaria en aquellos casos en los que tengamos la certeza de que la mordedura proviene de una serpiente o araña venenosa. Dicho torniquete sólo es eficaz si se realiza a los pocos segundos de la mordedura, puesto que el veneno se extiende por la sangre relativamente rápido. En ningún caso debe mantenerse un torniquete durante horas, puesto que la gangrena secundaria al mismo sería peor que el propio riesgo de envenenamiento.

5- No corresponde al profano la decisión de realizar o no la sutura de la herida, pero sí conviene recordar que por norma general las heridas por mordeduras no deben nunca coserse en un primer momento por el alto riesgo de infección que presentan.Tras unos días y viendo que la evolución de la herida es satisfactoria puede procederse a su sutura. En el caso de la cara, para evitar secuelas de tipo estético, se cosen de forma precoz las heridas asumiendo el riesgo.

6- Para evitar las posibles infecciones, se instaurará un tratamiento antibiótico profiláctico que se extienda normalmente durante una semana. Los antibióticos empleados normalmente son derivados de la penicilina como la cloxacilina y la amoxicilina con ácido clavulánico o de otros grupos, como por ejemplo el ciprofloxacino.

7- Si la persona no la tiene o si se duda de ello, se pondrá la vacuna del tétanos. Además en ciertos casos se controlará el riesgo de contraer la rabia.

8- Finalmente, pueden añadirse al tratamiento otros fármacos con diferentes objetivos, como analgésicos para el dolor, antiinflamatorios, antihistamínicos para el picor o corticoides para casos más graves con alergia o reacción generalizada del organismo.

Originally posted 2014-07-14 14:05:38.

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Mordeduras de perros

Más de las tres cuartas partes de todos los casos de mordeduras son debidos a estos animales. En la mayoría de los casos se trata del propio perro de la víctima o de uno conocido. La zona donde se localizan las mordeduras con mayor frecuencia son las extremidades inferiores. Es conveniente tomar medidas preventivas ante la presencia de cualquier animal. Si leñemos un perro o un gato, debemos llevarlo con bozal y correa para evitar que pueda atacar a
otras personas y nunca podremos fiarnos ciegamente, ya que por mucho cariño y confianza que se Ies tenga, el comportamiento de un animal es siempre imprevisible. Nunca debe permitirse que los niños se acerquen a jugar o a molestar a perros o gatos desconocidos, especialmente si los primeros son de razas consideradas como peligrosas (perros de presa, por ejemplo).
De forma característica, las mordeduras de perro que se infectan comienzan con un dolor intenso de la zona, una inflamación y una secreción purulenta. En el caso de que la lesión sea muy profunda o en una región muy vascularizada, el cuadro puede progresar rápidamente hacia fiebre con adenopatías; es decir, aumento del tamaño de los ganglios linfáticos, y en general síntomas de que la infección se ha extendido.
Los gérmenes que transmiten con más frecuencia los perros son múltiples, destacando diversos tipos de estreptococos y estafilococos y otros como la Pasteurella o  cimas ocasiones se transmiten gérmenes raros como el C. canimorsus que ponen en riesgo realmente la vida del individuo al producir un cuadro de sepsis fulminante.
El procedimiento a seguir ante una mordedura de perro es el anteriormente comentado como norma general ante las mordeduras, pero teniendo en cuenta los siguientes comentarios:

• La vacunación antitetánica es imprescindible; en caso de que se esté correctamente vacunado con las tres dosis correspondientes, es necesaria una dosis que actuará como recuerdo si hace más de cinco años de que la primera se realizara y una revacunación completa si ya han transcurrido 10 años.

• Los individuos afectos por enfermedades crónicas graves o con descensos en la capacidad inmune deben ser muy especialmente vigilados durante los primeros días tras la mordedura por su mayor riesgo para desarrollar complicaciones.

• Junto con la limpieza de la herida, que no debe cerrarse con sutura, se administrará amoxicilina y ácido clavulánico a dosis altas durante ocho días. Otros antibióticos también pueden ser válidos.

• Se vigilará de forma especial ante el riesgo de la aparición de rabia en aquellas mordeduras o simplemente arañazos donde no se conozca el estado de vacunación del perro o sea dudoso. Dado que la rabia puede ser transmitida por diversos animales además del perro, se comentará más adelante dentro de este capítulo en un apartado propio.

Si se tienen niños, más frágiles y expuestos a los ataques de un perro, se debe escoger una raza mansa, un perro tranquilo y a ser posible de pequeño tamaño para que viva en la casa.

 

Originally posted 2014-07-14 14:09:26.

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Inhalación de otros gases

Los gases hidrocarbonados, empleados en el hogar como fuentes de energía, son en general poco tóxicos tras su inhalación, siendo en general más peligrosos por su explosión cuando forman bolsas de acumulación. La exposición suficiente y prolongada a propano, metano y butano puede ser grave, no tanto por la entrada de dichos gases en el organismo, sino por el desplazamiento del oxígeno que desemboque en un cuadro de hipoxia cerebral. Por sí solos, estos gases pueden producir una especie de narcolepsia o estado de borrachera y confusión.
El tratamiento por tanto es retirar al individuo de la fuente de gas y localizar ésta, ventilar la estancia y dejarle respirar aire puro. En casos más graves será necesaria la aplicación de oxigeno y la vigilancia posterior, siendo entonces la aparición de secuelas neurológicas el riesgo mayor.

 

Originally posted 2014-07-11 09:27:42.

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Productos cosméticos

La mayoría de las incestas accidentales de cosméticos se acompañan de escasa sintomatología debido principalmente al escaso porcentaje de ingredientes tóxicos que presentan y a la pequeña cantidad que suele tomarse de los mismos.

Clasificación de productos cosméticos atendiendo a la peligrosidad

Grupo A: formado por las leches corporales y las cremas hidratantes, los filtros solares, la pasta de dientes, las barras de labios, los desodorantes de barra y en general los productos de maquillaje. Si se comen o se beben estos productos rara vez se produce ningún tipo de intoxicación y bastaría con beber algo de agua para diluirlos. En aquellos casos en los que el plomo sea un componente muy importante o los colorantes no estén autorizados por los organismos sanitarios, se podría hablar de riesgo para la salud.

Grupo B: principalmente nos referimos a la espuma de afeitar el gel de baño y el champú. Al igual que los jabones, son productos que no se absorben en el aparato digestivo, por lo que su efecto en todo caso es a nivel gástrico en forma
de náuseas y vómitos. Su toxicidad por tanto es baja y perfectamente controlable con la toma de leche de forma moderada para no provocar el vómito.

Grupo C: son compuestos como la colonia y los perfumes, lociones para después del afeitado, tónicos capilares, colutorios y en general todos aquellos que tengan alcohol en su composición.
Debido a esto, su ingestión en cantidades suficientes produce un cuadro de intoxicación etílica como tal, y así debe ser tratada, sin que en principio tengan porqué surgir más complicaciones.

Grupo D: se trata de productos con un riesgo moderado de producir una intoxicación tanto por su deglución como por su inhalación, pudiéndose extender esta acción a otras partes del organismo al ser absorbidos hacia la sangre y pasar a la circulación general. Entre estos productos destacan:

Esmaltes y quitaesmaltes de uñas: compuestos por tolueno, xileno, acetona y diversas resinas. El hecho de que se vendan en cantidades pequeñas impide habitualmente una intoxicación mayor, aunque si ésta se produce por una toma mayor de 20 mi es necesario el lavado gástrico.

Alisadores del pelo: su contenido en hidróxido de sodio les hace ser un tóxico potencial no sólo si son ingeridos, sino también al aplicarse en el cabello si no se siguen las pautas indicadas. Su ingesta requiere una neutralización rápida con leche, si bien el daño a la boca y al esófago puede estar ya hecho y requerir exploraciones posteriores.

Tintes para el cabello: los tintes permanentes son más tóxicos que los temporales por la presencia de amoníaco en los mismos, sobre todo antes de ser mezclados con el revelador, además de otras sustancias como alcoholes, aminas de ácidos grasos y diversos colorantes. Su ingestión, además de molestias gastrointestinales, puede producir alteraciones en la hemoglobina sanguínea, por lo que sus posibles intoxicaciones siempre deben ser consultadas por leves que sean.

Sales de baño: si bien se tratan normalmente de simples combinaciones de aceites vegetales o minerales, pueden actuar como un cáustico si alcanzan la via digestiva, debiéndose tratar entonces el cuadro como tal. Además, al ser absorbidos, actúan como sales minerales que pueden desequilibrar el metabolismo electrolítico corporal.

Talco: cuando se ingiere no produce reacción tóxica alguna, pero inhalado produce un espasmo bronquial y en casos graves edema agudo de pulmón.

Originally posted 2014-07-11 09:12:52.

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Transmisión de la rabia

La rabia os una enfermedad infecciosa aguda del sistema nervioso que se propaga por mordedura o araña/o de ciertos animales, siendo más conocido y habitual el perro, pero también otros como el gato, el zorro, el lobo, la moleta, el mono o los murciélagos, si bien es cierto que en las ciudades estos últimos no son animales muv fre-
cuentes. Se producen más de 20.000 casos al año de transmisión de la rabia, si bien se comunican a las autoridades sanitarias una pequeña parte de los mismos al producirse en regiones selváticas o con escasos recursos médicos. La vacunación masiva de los animales domésticos ha disminuido de Corma espectacular el número de casos de rabia en humanos.
Está producida por un virus de la familia de los Rhabdoviridae, que ataca con gran facilidad al sistema nervioso del
receptor y se acumula en sus glándulas salivales, por lo que al poco tiempo de recibir el virus ya se ve capaz de transmitirlo de nuevo mediante otra mordedura. El tiempo de incubación de la enfermedad es muy largo, hasta de tres meses normalmente.  Cuando las mordeduras se producen en la cara o en regiones cercanas al cerebro el desarrollo de la enfermedad es mucho más rápido. Los principales síntomas que presentan, siempre de forma progresiva, los individuos que contraen esta enfermedad son:

• Estado inicial, o pródromos que avisan de la enfermedad, que dura uno o dos días y que se caracteriza por fiebre,
malestar general con náuseas y vómitos, fuerte cefalea y de forma característica un cambio del humor, depresión, temor y ansiedad.

• El periodo siguiente, llamado de excitación, dura otros dos o tres días y se caracteriza por la presencia de espasmos musculares, una salivación excesiva y accesos de furor incontrolado desencadenados por estímulos leves o por el contado directo con el agua, que se alternan con periodos de normalidad con lucidez conservada y aparente tranquilidad. La fiebre se dispara hasta los 41 °C.

• Finalmente, se llega al periodo paralitico, que es de breve duración y de evolución fatal. Se caracteriza por la parálisis progresiva y veloz de toda la musculatura del cuerpo hasta que sobreviene la muerte, generalmente causada por una parada respiratoria.
En principio, se puede decir que la rabia es una enfermedad mortal en todos los casos, si bien existe la esperanza de que con los cuidados intensivos que hoy en día se pueden mantener en los hospitales avanzados ya si- han conseguido algunos casos de supervivencia y sobre todo se logren muchos más gracias a los avances en inves-
tigación. La limpieza de la herida inmediatamente después de producirse, con alcohol o con yodo, y la inmunización frente a la enfermedad por medio de la vacuna son en realidad las únicas medidas que pueden prevenir las complicaciones graves, aunque no siempre el desarrollo, aun- que sea de un modo parcial, de la enfermedad.
Como norma general, debemos consultar y vigilar siempre una herida por mordedura de un animal y proceder a su limpieza inmediata. Si se trata de un animal salvaje, se iniciarán de inmediato las vacunaciones correspondientes y si es uno domestico se comprobará la cartilla de vacunación del mismo. Huelga decir que los propietarios de algún animal deben mantenerlo en perfectas condiciones veterinarias, pues además de las consecuencias para la salud, si ocurre un accidente se puede denunciar al dueño por responsabilidad civil.

Otros animales, como los zorros y los murciélagos, también transmiten la rabia. Estos últimos causan estragos en Australia y America del Sur, donde la transmiten por mordeduras, arañazos e incluso lametazos sobre una herida cutánea.

La moda de adquirir una mascota especial, proveniente de especies de animales salvajes o exóticos,
como los monos de regiones tropicales, puede ser un foco de transmisión de la rabia. En estos casos, los propietarios deben extremar las precauciones con medidas como su propia vacunación y, por supuesto, la del animal.

Aunque no existen datos fiables, se cree que la rabia mata de 50.000 a 70.000 personas cada año, siendo endémica en Asia y en África, Allí los murciélagos son frecuentes y es mucho más difícil detectar si se ha producido o no una mordedura, ya que a veces la efectúan mientras la víctima duerme y resulla tan minúscula que casi no
se ve. De este modo, muchas personas resultan infectadas sin saber siquiera que están expuestas al peligro.

Los lobos que suelen habitar las zonas altas y escarpadas hacen a veces incursiones en las aldeas para atacar al ganado o buscar comida. En esas ocasiones pueden morder a los humanos o a otros animales, como los perros pastores, y convertirse en transmisores de la rabia.

Recomendaciones para prevenir la rabia

1- Los niños nunca deben tocar ni acercarse a los animales desconocidos. En cuanto a las mascotas, jugarán con ellas de manera prudente y con la vigilancia de los adultos.

2- Ante una mordedura, se debe lavar bien la herida y acudir inmediatamente a un centro hospitalario si existe la sospecha de la enfermedad.

3- Hay que vacunar a las mascotas y avisar a las autoridades competentes si se observa a algún animal callejero con indicios de estar rabioso.

4- En los lugares donde existen murciélagos, hay que tener las puertas y ventanas cerradas.

 

Originally posted 2014-07-14 14:28:33.

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Hemorragias

Se denomina así a cualquier extravasación sanguínea, o lo que es lo mismo, a la salida fuera de los vasos de la sangre circulante como consecuencia de una lesión o traumatismo que produce la rotura de éstos. Tan pronto como un vaso sanguíneo se rompe comienzan una serie de reacciones fisiológicas con el objetivo de taponar la salida de sangre y reparar la continuidad del vaso para que se restablezca así la circulación normal. Una hemorragia produce un primer efecto sobre el volumen de sangre circulante, ya que si la pérdida es masiva o rápida éste disminuye de forma dramática poniéndose en peligro el riego sanguíneo de los órganos vitales. Por eso, cuando el organismo detecta esta fuga reacciona con una vasoconstricción o cierre de los vasos próximos a la herida para cortar el mayor caudal perdido posible. La pérdida brusca de sangre se asocia por tanto a un descenso de la tensión, mareo v debilidad, junto con palidez por restricción de la sangre enviada a la piel. Otro efecto de las hemorragias es la perdida de hierro secundaria, asi como de otros nutrientes, especialmente cuando se trata de hemorragias crónicas.

El organismo humano tiene un limite de tolerancia a la pérdida sanguínea, si bien cuando ésta es crónica, los efectos perjudiciales pueden permanecer enmascarados durante largo tiempo. De forma aguda, una hemorragia que supere el litro de sangre extravasada provoca un cuadro grave de hipovolemia que el organismo puede tolerar a costa de notables esfuerzos y de efectos secundarios. A partir de los dos litros, estos mecanismos compensadores se desbordan desembocando en una parada cardiaca.
Las cifras dependerán en cada caso de la envergadura y por tanto del volumen total de sangre que cada persona tenga. Si bien son los traumatismos la causa más frecuente de que se produzca una hemorragia, el inicio de ésta o su prolongación puede verse inducido o favorecido por una serie de circunstancial como:

• Las enfermedades de la coagulación, desde la hemofilia v la enfermedad de Von Willebrand en las que se afectan algunos de los factores de la coagulación, hasta las trombocitopenias o déficits de plaquetas en la sangre.

• Los aumentos de la presión sanguínea sobre regiones capilares como la córnea o la mucosa nasal.

• La toma de fármacos que disminuyen las propiedades agregantes (aspirina) o coagulantes de las células sanguíneas y que por tanto favorecen la prolongación de la hemorragia.

• Otros hechos como los cortes con superficies rectas y afiladas, la presencia de calor en la zona, el movimiento y la elevación de la tensión arterial pueden impedir el cierre de una hemorragia.

Desde el punto de vista práctico, podemos dividir las hemorragias en dos tipos:

• Externa, en la que apreciamos exteriormente la salida de la sangre por un punto concreto o herida abierta y que por tanto se puede abordar directamente.

• Interna, en la que el sangrado es intuido por sus efectos como la hipotensión, la anemia o el shock, o apreciado tras comprobar sangre en el vómito, en las heces o en el esputo. Los hematomas son hemorragias superficiales que no llegan al exterior, pero se hacen visibles a través de la piel. Utilizaremos esta división para explicar las maniobras a seguir en el tratamiento de las hemorragias. Después nos referiremos de forma separada al sangrado nasal o epistaxis y al de los oídos u otorragia.

Tipos de hemorragias atendiendo al tipo de vaso afectado

• Hemorragias capilares, generalmente superficiales y que producen un sangrado lento pero continuo.
• Hemorragias venosas, más abundantes, con poca presión pero con sangre oscura.
• Hemorragias arteriales, de color rojo intenso y con fuerte presión o a borbotones de chorros finos acompañando los latidos cardíacos.

Tratamiento de las hemorragias externas

Teniendo en cuenta todas las circunstancias que rodean al sangrado y viendo su volumen, debemos tomar la decisión de trasladar 0 no al enfermo a un centro sanitario. Aun así, sea una hemorragia leve que podemos
cortar sin problemas, o sea grave y hasta que se produzca la atención especializada, hay que seguir un protocolo de actuación.

Modos de actuación ante una hemorragia externa

1- Colocar en posición tumbada al individuo para realizar el tratamiento de la hemorragia, con la cabeza algo más baja que el resto del cuerpo. Si el sangrado proviene de una extremidad, se debe elevar ésta para que disminuya la presión de salida de la sangre. Si el sangrado se acompaña de herida limpiaremos primero ésta con suero o agua jabonosa a chorro para ubicar con exactitud dónde se encuentra el punto sangrante.

2- Aplicamos presión directamente sobre la hemorragia con la mano, si es posible con gasas estériles y si no, con cualquier trozo de tela limpio que tengamos. Si vemos que pronto rezuma de sangre este trozo de tela no lo retiraremos, sino que añadiremos otro trozo encima del mismo y continuaremos presionando. Si ya sospechamos que se trata de un sangrado importante, se debe mantener la presión durante 15 minutos como mínimo y después comprobar si la hemorragia ha cedido. Si no es así, se volverá a comprimir la región y ya no cesaremos en ello hasta la llegada del personal sanitario.

Si la hemorragia cede con esta técnica o se hace muy pequeña, se procederá a envolver la zona con una venda sin excederse con la presión y se mantendrá así durante 24 horas, tras las cuales se valorará de nuevo su evolución. Si ya no sangra, no es necesario volver a vendar.

3- Si el sangrado es brutal e incontrolable simplemente con la presión de la zona, como en los casos de amputación o trituración de una extremidad, hay que plantearse el corte del riego sanguíneo a la zona afectada. La forma más sencilla de hacer esto es mediante un torniquete, una medida extrema que debe reservarse para las ocasiones en las que pensemos que el individuo va a desangrarse. Un torniquete se realiza con un trozo de tela y un palo para darle más fuerza, que se coloca en un punto entre la hemorragia y el corazón, generalmente el muslo o el brazo. El torniquete se va apretando hasta observar que la hemorragia cede y en ese momento se anuda y se fija. Cada 20 minutos se debe ir aflojando poco a poco, ya que si bien cortamos la hemorragia con esta medida, también dejamos sin riego a una extremidad que puede acabar por gangrenarse.

4- Una vez detenida la hemorragia o durante el traslado al hospital, la víctima debe permanecer tapada, tumbada boca arriba con las piernas levantadas y la cabeza ladeada. Si mantiene un buen estado de conciencia se le pueden dar líquidos de forma pausada, ya que surgirá sed intensa como mecanismo del cuerpo para recuperar el volumen perdido. Lo ideal sería dar suero oral o cualquier bebida isotónica.

Tratamiento de las hemorragias internas

Después de un traumatismo intenso, generalmente con desplazamiento de la persona de forma brusca o choque contra superficie dura (como una caída de gran altura) puede producirse una hemorragia interna. Aunque
desde fuera quizás no apreciemos signos de gravedad, el sangrado interior progresa hasta desembocar en un estado de shock y de muerte si no se trata a tiempo. Por tanto, lo único que podemos hacer en las ocasiones en las que se produzcan estos golpes violen- tos es trasladar a la víctima al hospital, sobre todo si comienza a manifestar minutos después mareo, náuseas, sudoración fría, malestar general y obnubilación con descenso de la presión arterial.
Otro tipo de hemorragias internas son las provenientes del sistema digestivo y res-piratorio. que podemos visualizar externamente cuando la sangre acaba siendo expulsada a través de la boca. Este tipo de sangrados son indicativos de una patología aguda 0 crónica de estos aparatos y debe ser cónsul-tada siempre al medico, siendo sólo una urgencia cuando la cantidad expulsada sea exagerada o el individuo manifieste síntomas como los ya mencionados.
En cualquier caso, las medidas iniciales que debemos tomar en esta situación son la de acostar al afectado, elevar las piernas, cubrirle con una manta y en este caso no darle liquido alguno. Sólo los métodos avanzados de diagnóstico hospitalario como el TAC o la resonancia magnética nos permitirán detectar a ciencia cierta la existencia de la hemorragia interna y su gravedad.

Sangrado nasal o epistaxis

Se trata de un cuadro muy frecuente en el que se produce una hemorragia continua y difícil de frenar proveniente de las fosas nasales debida a dos tipos de circunstancias:

– Factores locales como traumatismos de la nariz o en general de la cara, manipulación de las fosas nasales o introducción de objetos por las mismas, sequedad ambiental, cambios de altitud o rinitis crónicas o alérgicas que predisponen a la mucosa nasal al sangrado. Existen sujetos predispuestos al sangrado por múltiples circunstancias, entre las que se incluye la fragilidad de los capilares de la mucosa nasal

– Factores generales como enfermedades infecciosas del aparato respiratorio, tensión arterial elevada, ansiedad o estrés, alteraciones de la coagulación o tumores nasales.

Modos de actuación ante un sangrado nasal

1- Sentar al individuo con la cabeza inclinada hacia delante y decirle que respire por la boca.

2- Localizar la fosa que sangra, tapar con el dedo la otra y hacer que expulse aire por la que sangra para que se trate de limpiar de coágulos o de cualquier objeto que pudiera haber.

Comprimir con el dedo la (osa que sangra durante cinco o 10 minutos contra el tabique nasal, si no cesa el sangrado,
repetir la maniobra otros 10 minutos. Si persiste el sangrado hay que introducir un tapón de algodón impregnado en agua oxigenada o. mejor aun. en alguna de la sustancias vasoconstrictoras que se venden a tal efecto Si se impregna enseguida y vuelve a rezumar se introduce mas algodón sin quitar el previo.

3- Aplicar hielo en bolsa doble sobre la parte superior de la nariz, entre las cejas, descansando a intervalos Si con todas estas medidas el sangrado cede, se debe retirar el taponamiento a las 24-48 horas Si no cede y se prolonga más de media hora, debe ser derivado a un hospital.

Sangrado por los oídos u otorragia

El sangrado de un oído no debe ser tomado como un signo de gravedad si se produce de forma espontánea, aunque si debe ser consultado al medico. Puede deberse a complicaciones infecciosas o presencia de heridas en el conducto auditivo. Tras un traumatismo acústico o barotrauma puede producirse un sangrado en principio no grave por causa
de una perforación o rotura timpánica. Sin embargo, una otorragia secundaria a un traumatismo en la cabeza puede ser un signo de una fractura de la base del cráneo. En este caso es necesario siempre el traslado urgente de la víctima, siempre tumbado con la cabeza apoyada sobre el lado sangrante. En ningún caso se debe taponar un oído que
sangra.

Ante la sospecha de una hemorragia interna se debe acudir siempre al centro hospitalario.

El TAC o resonancia magnética nos dirá si existe o no una hemorragia interna.

Originally posted 2014-07-14 11:41:18.

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Inhalación de monóxido de carbono

Se trata de la Intoxicación por gas más frecuente en todo el mundo, aunque en los países desarrollados su incidencia ha ido disminuyendo de forma progresiva por la desaparición de los braseros utilizados como calefacción y la sustitución del gas ciudad (que posee un 10% de monóxido do carbono) por gas natural.

Situaciones de peligro de intoxicación por monóxido de carbono

  • Los incendios en lugares cerrados en los que, tras consumirse la mayoría del oxígeno, las superficies ardientes comienzan a desprender este gas, siendo responsable de más muertes esta circunstancia que el propio fuego.
  • Las combustiones incompletas de cualquier materia, generalmente el carbón o la madera. Se entiende por combustión incompleta aquella en la que por producirse en un lugar pequeño o mal aireado o por no apagar correctamente los rescoldos, mantiene un quemado lento y constante.
  • Los quemadores defectuosos para gas natural, propano o butano, que aunque no posean monóxido de carbono en su composición pueden favorecer la formación de este gas.
  • Los tubos de escape de los automóviles, especialmente peligrosos dentro de los garajes que no posean sistemas de ventilación forzada.
  • El empleo de pinturas y de disolventes, sobre todo en sótanos o en habitaciones cerradas.

Modo de actuación ante una intoxicación por monóxido de carbono

1- La medida inicial que debemos tomar en estos casos es la de retirar a la víctima del lugar del incidente después de haber avisado a los servicios de emergencia. Resulta obvio decir que antes de nada tenemos que valorar nuestra seguridad para poder prestar ayuda, es decir, que hay que ventilar el sitio en primer lugar, aguantar la respiración todo lo posible o salir cada poco rato a airearse si el traslado es dificultoso.

2- Si el individuo no presenta respiración, procederemos a su reanimación con el boca a boca, añadiendo el masaje cardíaco si tampoco presenta pulso. Si respira, es fundamental aplicarle oxígeno tan pronto como sea posible, puesto que es la base del tratamiento, con el fin de desplazar la carboxihemoglobina y purificar la sangre.

3- Hasta que el oxígeno llega, podemos imbuir el aire con nuestra boca o con una mascarilla en los pulmones del afectado si está inconsciente y aunque respire. No es raro observar en estos individuos la formación de unas ampollas o vesículas en la piel o de manchas negras en la musculatura que nos pueden orientar hacia este cuadro.
Hasta un 10% de las víctimas de esta intoxicación pueden presentar varias semanas después un síndrome tardío consistente en alteraciones psiquiátricas, como trastornos de la conducta, amnesia o dificultad para la concentración, aunque la recuperación haya parecido normal en su momento, sobre todo si se alcanzó el estado de coma. Por tanto, debe consultarse cualquier anomalía que se presente en los días posteriores a los hechos y establecer una vigilancia.

El mayor problema del monóxido de carbono es que se traía de un gas incoloro, inodoro y no irritante, por lo que no sólo es imposible de detectar sin medios adecuados sino que además su efecto dentro del organismo pasa inadvertido hasta que la intoxicación es ya un hecho. Cuando se inhala este gas, llega a la sangre y se combina con la hemoglobina igual que el oxígeno, pero formando un compuesto llamado carboxihemoglobina. Sin embargo, este compuesto es muy estable y no se separa al llegar a los tejidos como hace el oxígeno, por lo que un porcentaje de la hemoglobina circulante está copada por el monóxido y le resta sitio al oxígeno, es decir, dificulta la respiración.

Cuadro clínico dependiendo del porcentaje de hemoglobina

• Hasta el 25% de carboxihemoglobina cursa con náuseas, malestar, visión borrosa y cefalea, lo justo para que el individuo con un poco de suerte pueda buscar aire fresco o solicitar ayuda.

• Entre el 25 y el 40% comienzan a manifestarse signos de confusión, obnubilación y debilidad extrema. El individuo no puede valerse ya por sí mismo y requiere de ayuda externa para salvar su vida.

• Por encima del 40% aparece un estado comatoso, con bajada brusca de la tensión arterial, hipertermia y convulsiones. La muerte llega en casi la mitad de los casos cuando se alcanza esta fase, quedando en otro importante porcentaje secuelas neurológicas irreversibles.

• Cifras mayores del 60% son incompatibles con la vida, produciéndose la muerte por asfixia.

 

 

Originally posted 2014-07-11 09:24:48.

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