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TENSIÓN NORMAL: los límites que se ponen hoy en día a la tensión arterial normal son de 140/90, siendo ópti-
ma la inferior a 120/80.

TENSIÓN BAJA: si bien no existe un limite interior de tensión en el sentido de que se ha demostrado que cuanto más baja mejor, especialmente en mujeres jóvenes es frecuente encontrar cifras de 90/50 o incluso menores que producen síntomas como mareo, debilidad e incluso perdida de conciencia con caidas. Esto puede ser un problema aunque no sea una enfermedad y luego veremos cómo debe tratarse y prevenirse.

• TENSIÓN ALTA SIN SÍNTOMAS: por encima de 140/90 podemos hablar de tensión alta. Un individuo será hipertenso si se demuestran estas tensiones al menos tres veces separadas en el tiempo y tomadas en condiciones ideales. Si es este caso, se hace necesario comenzar con un típico tratamiento que controle la tensión, pero no se trata de una urgencia.

• TENSIÓN ALTA CON SÍNTOMAS: una tensión elevada que viene acompañada además de mareo, dolor de cabeza en la zona occipital o en las sienes, sangrado nasal, dolor en el pecho, visión borrosa o palpitaciones, puede ser una crisis hipertensiva, y como tal requiere control y tratamiento inmediato. No importa tanto la cifra concreta de tensión, como su repercusión sobre el organismo, siendo necesaria la realización en el mismo momento de diversas pruebas.

• URGENCIA HIPERTENSIVA: hablamos de tensiones comprobadas exageradamente altas y que, independiente-
mente de que se acompañen de síntomas, de las circunstancias previas o de que el individuo sea hipertenso, deben ser tratadas urgentemente por el riesgo que suponen. Hablamos en general de cifras superiores a 200/120.