quemaduras

Tratamiento de las quemaduras

Como ante cualquier patología que pueda presentarse, la prevención es el tratamiento más eficaz que existe y en el caso de que nos ocupa adquiere una especial importancia. En el domicilio es especialmente recomendable la protección de los niños. Se debe por tanto tener precaución con los productos de limpieza, que deben estar fuera de su alcance, con los enchufes y aparatos eléctricos. En cuanto a la cocina, deben emplearse guantes y paños siempre los objetos calientes o congelados. En el ámbito laboral deben seguirse siempre a rajatabla las medidas de seguridad establecidas para cada puesto concreto, tanto en relación con el fuego como con la electricidad, para evitar accidentes laborales en muchos casos mortales. Una vez producida la quemadura, sea del tipo que sea, debemos solicitar ayuda para proceder con las medidas iniciales tan pronto como nos sea posible.

Vamos a proceder a explicar cuáles son las actuaciones básicas que deben realizar-se ante una quemadura según su gravedad, teniendo siempre en cuenta que no se debe excluir la valoración por el personal sanitario oportuno cuando sea posible, especialmente en niños o en individuos con enfermedades concomitantes que les proporcionen un mayor riesgo.

La cocina es el lugar donde mayores accidentes domésticos por quemaduras se producen.

Quemaduras leves

Las quemaduras de primer grado que afecten a una región corporal poco extensa pueden ser tratadas inicialmente en el domicilio o en el lugar donde se hayan producido hasta que puedan ser valoradas por un profesional con posterioridad.

Modos de actuación ante quemaduras leves

1- Enfriamiento de la parte quemada tan pronto como sea posible mediante agua fría con el objetivo de disminuir la temperatura de forma rápida y evitar el avance de la lesión por calor, que como sabemos se mantiene durante mucho tiempo después al contacto con el agente causante. Retirada de la ropa o de cualquier cuerpo extraño que pudiera seguir en contacto con la lesión empapándolos en agua antes de ser tocados. Si se demora mucho esta
actuación y la ropa se pega a la piel quemada debe esperarse a que lo realice un profesional.

2- Lavado de la herida con suero fisiológico a chorro o, en su defecto con agua fría potable. Las medidas caseras como la pasta de dientes no son recomendadas, puesto que si bien pueden prevenir la aparición de ampollas, producen más irritación sobre la piel quemada y favorecen su destrucción.

3- Desinfección con un líquido antiséptico como si de cualquier herida se tratara, a poder ser diluido y evitando presionar la zona afecta. El antiséptico ideal podría ser la clorhexidina rebajada, aunque lo que encontraremos con más facilidad en un domicilio será el agua oxigenada, la merbromina (mercromina) o la povidona yodada. En caso de no disponer de un antiséptico a mano, se puede simplemente lavar la herida con agua y jabón de forma cuidadosa.

4- Aplicación de cremas especiales para quemaduras, que deberían encontrarse en cualquier botiquín, de forma generosa sobre la superficie quemada. Las más empleadas son las que combinan sustancias como corticoides de baja potencia, bálsamo del Perú, cera de abeja y otros protectores.

5- Cubrimiento de la herida una vez limpia y desinfectada; la forma ideal sería mediante apositos especiales para quemaduras que aportan sustancias regenerativas a la piel. Si no se poseen más que gasas estériles, se pueden utilizar perfectamente sobre la herida bien solas o mejor aún cubriendo una capa de alguna de las cremas mencionadas en el punto anterior. Si tampoco disponemos de gasas, se debe buscar un trozo de tela lo más limpio posible para cubrir la herida pero nunca comprimiéndola. Si es posible, debe mantenerse en alto la zona afectada mediante un cabestrillo para evitar la inflamación y el edema en posible.

6- Revisión de la herida cada dos o tres días o antes si la primera cura de emergencia no ha contado con todos los medios deseables. Las heridas deben mantenerse siempre limpias y secas. En cuanto a las ampollas que se forman característicamente sobre una quemadura existen aún hoy en día dudas sobre el procedimiento a seguir; aunque tradicionalmente se recomendaba que no se tocaran, parece ser más beneficioso que se descubran y se elimine el líquido contenido, especialmente si éste tiene un aspecto turbio, así como si están parcialmente rotas, se sitúan en superficies articulares o persisten varias semanas sin haberse reabsorbido espontáneamente. En el resto de casos o ante la duda, lo más recomendable es esperar a que se rompan por sí solas recortando los bordes rotos con un bisturí cuando esto se produzca. En cualquier caso, la rotura y eliminación del líquido debería realizarlo un profesional de la medicina.

7- Como en toda herida que afecte a la piel existe un riesgo de infección por tétanos o difteria, por lo que el individuo que no está vacunado frente a las mismas deberá hacerlo tan pronto como sea posible. La vacuna empleada en la actualidad cubre ambas enfermedades al mismo tiempo aunque comúnmente se la denomine sólo como antitetánica.

8- Junto con estas medidas básicas pueden administrarse analgésicos del tipo del paracetamol y antiinflamatorios desde el primer momento con el objetivo de paliar las molestias durante los primeros días y de evitar el dolor, ya que las quemaduras son especialmente incómodas, incluso aunque no se tenga una demasiado grave.

Quemaduras moderadas o graves

Aquellas quemaduras de segundo o tercer grado que alcanzan una extensión superior al 10 o 15% de la superficie corporal pueden ser consideradas como moderadas o graves. En estos casos, la lesión pasa de ser un accidente que resulta molesto o doloroso a un riesgo vital para el individuo si no se toman las medidas adecuadas en el momento oportuno.
Un individuo que sufre una quemadura grave puede sufrir al mismo tiempo otras lesiones externas o internas que compliquen aun más el cuadro clínico. Así, por ejemplo, en un incendio es frecuente que los afectados presenten, además de quemaduras, un i ransi01 no por inhalación de humos, mientras que un accidentado puede sufrir también diversos traumatismos. En ocasiones, las quemaduras se acompañan de shock, convulsiones o incluso parada e ardior respiratoria, no siempre presentes desde el momento inicial en el que se atiende al afectado, por lo que hay que estar alerta. Con todo esto, queremos decir que una quemadura puede ser sólo un síntoma más de un cuadro grave que precisa actuación urgente, y que como tal, debe ser derivado al medio hospitalario o especializado tan pronto como sea posible.
Modos de actuación ante quemaduras moderadas y graves

1- Alejar a la victima del lugar del accidente o más concretamente en este caso de la fuente de calor que ha originado la quemadura. Comprobar que en su nueva ubicación no corren peligro de nuevos accidentes ni la víctima ni los que la socorren.

2- Apagar las posibles llamas aún presentes en las ropas, a ser posible cubriéndole con una manta o cualquier tela fuerte que no arda con facilidad.

3- Colocar a la víctima sobre una superficie plana y dura protegida del suelo con una sábana. La posición ideal sería
aquella en la que la mayor parte de la superficie quemada no quede comprimida por el propio cuerpo.

4- Solicitar ayuda tanto a las personas más próximas como a los servicios de emergencia, tratando de explicar de forma concisa el número de heridos y las características de sus lesiones.

5- Comprobar el estado de la victima, es decir, si está consciente y si no es así, si respira y si mantiene pulso.
De no tenerlo debe comenzarse con las maniobras de resucitación cardiopulmonar antes de realizar cualquier otra acción.

6- Quitar la ropa con cuidado, ya que retiene el calor y sigue provocando quemadura; si se observa dificultad para hacerlo se debe mojar y cortar con unas tijeras, separándola poco a poco. Lo más idóneo es que s. la ropa está ya pegada a la piel, se deje esta operación al personal médico.

7- Lavar las heridas con suero o en su defecto con agua fresca para retirar los cuerpos extraños y la suciedad adherida. Puede aplicarse hielo o compresas frías sobre las lesiones para disminuir el daño que el calor sigue produciendo sobre los tejidos.

8- Cubrir las lesiones con un paño limpio y mantener abrigada a la víctima tratando de mantener elevadas las zonas dañadas para tratar de evitar la formación de edema.

9- Si se dispone casualmente de material y conocimientos suficientes o se puede encontrar en las proximidades, debe proporcionarse oxígeno en mascarilla y tomarse una vía venosa para la administración de líquidos.

Quemaduras por agentes químicos

En aquellos casos en los que la lesión es producida por el contacto directo de la piel con una sustancia química especialmente acida o básica, hav que aplicar todas las medidas generales anteriormente expuestas y explicadas gráficamente en el cuadro de la página anterior. Cuando las quemaduras se producen en los ojos, nariz o boca, lo
mejor es lavar bien con agua y pedir ayuda médica. Es importante insistir en la prevención: tanto en el hogar como en el trabajo, jamás se deben manipular agentes químicos sin las convenientes medidas de protección, como galas y guantes de seguridad.

Modo de actuación ante quemaduras de agentes químicos

1- Mojar de forma inmediata con agua la región quemada retirando la ropa tan pronto como sea factible sin dañar la piel.

2- Si se trata de una quemadura por ácido, lavar la herida con agua de cal o bicarbonato durante al menos 30 minutos. En su defecto, puede emplearse suero fisiológico, aunque su efectividad como neutralizador es mucho menor.

3- Si se trata de una quemadura por álcalis o bases la herida debe lavarse con agua azucarada o vinagre durante una hora como mínimo.

4- En el caso de que el agente causante de la quemadura sea un aerosol adherido a la piel o en forma de polvo, debe realizarse un cepillado cuidadoso de la zona concreta antes de mojar la misma.

Quemaduras por electricidad

Una característica peculiar de las quemaduras por corriente eléctrica es que aparentemente pueden presentar una lesión leve de pequeño tamaño, coincidiendo con el punto de entrada de la misma, aunque como ya hemos comentado, en el interior del organismo puede haberse producido un daño mucho mayor. Por ello es fundamental no restarle importancia ni banalizar la erosión v acudir cuanto antes a un centro hospitalario para efectuar la correspondiente revisión médica.

Modos de actuación ante quemaduras por electricidad

1- Apartar a la victima de la corriente eléctrica. Para ello hay que asegurarse antes de que el flujo de corriente está cortado o, si no puede hacerse, es recomendable tocar con un objeto a la víctima de forma rápida para no quedar atrapados también por la corriente y comprobar así si aún está bajo su influjo.

2- Si hay parada cardiorrespiratoria. lo que no es infrecuente, debe procederse a la reanimación inmediata, según se explica en los anexos de este manual, manteniendo ésta más tiempo de lo normal, puesto que la musculatura respiratoria puede estar afectada dificultando aún más la respiración del individuo.

3- Cualquier tipo de descarga eléctrica debe ser valorada hospitalariamente, sea cual sea el grado de quemadura
producida o aunque no se haya perdido la conciencia. Esto se debe a que las complicaciones en este tipo de accidentes pueden aparecer hasta 24-48 horas después del mismo. En este sentido conviene saber que la mortalidad en estos enfermos se sitúa entre el 5 y el 10% de los casos aunque hayan llegado perfectamente conscientes al hospital y no presenten grandes quemaduras. Junto con la afectación cardiorrespiratoria. una descarga eléctrica puede acompañarse en un primer momento de aturdimiento, obnubilación y fuerte dolor de cabeza. A largo plazo, es muy frecuente la formación de cataratas oculares que requieran intervención quirúrgica, por lo que la revisión hospitalaria se hace obligatoria.

Originally posted 2014-07-11 13:32:16.

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